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"Vení, Jugá" cuida los sueños de jóvenes afro e indígenas en Colombia

"Vení Jugá" es la invitación que otros jóvenes de la organización local AJODENIU, acompañados por el Comité Olímpico Internacional y ACNUR, extendieron desde el año pasado a un número importante de niños, niñas y jóvenes habitantes de barrios en el norte de Quibdó.

QUIBDÓ, Chocó, Colombia, 7 de diciembre de 2017, (ACNUR) - Cuando llega el viernes y sé que tengo entrenamiento de vóleibol, no veo la santa hora de salir del colegio; ahí estoy pegada al reloj esperando que sean las 2 (p.m.)  para salir corriendo para allá”. Con la misma ilusión de Stefanía Román Tordecilla, de 16 años, otros 120 niños, niñas y adolescentes de la zona norte de Quibdó, capital de Chocó, departamento del Pacífico colombiano, esperan ansiosos a que lleguen los viernes cada semana. Es la oportunidad para reunirse y entrenarse en tres disciplinas deportivas: fútbol sala, vóleibol y baloncesto.

"Vení Jugá" es el escenario para este encuentro, que normalmente inicia los viernes en la tarde y se extiende durante el fin de semana. "Vení Jugá" es la invitación que otros jóvenes de la organización local AJODENIU, acompañados por el Comité Olímpico Internacional y la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) extendieron desde el año pasado a un número importante de niños, niñas y jóvenes habitantes de barrios en el norte de Quibdó.

Ni las condiciones de quienes participan en el programa, ni el contexto en donde se desarrolla esta iniciativa son fáciles. “Hay veces que le da miedo a uno salir porque se dan enfrentamientos entre los chicos y uno no sabe qué hacer, pues queda entre la espada y la pared; uno puede quedar herido por estar ahí en la calle. Aunque las cosas van cambiando, igual uno a veces no corre con suerte y puede irle mal”, expresa otro participante de "Vení Jugá" de 14 años.

 La población de la zona norte de Quibdó ha vivido muchas vulneraciones; la mayor parte de sus habitantes no son de allí. Stefanía, por ejemplo, viene de Turbo, Antioquia, desplazada con su familia; Brayan y Leandro Barriga Tunay, dos chicos indígenas Embera de 13 y 16 años, llegaron de la frontera con Panamá, también obligados a huir. La solidaridad de la población de la zona hizo posible que afrocolombianos e indígenas encontraran un nuevo lugar para construir sus vidas. Sin embargo, los retos para alcanzar una vida digna son muchos y se viven diariamente. 

Aunque la esperanza de los chicos y chicas que habitan la zona norte afirma que el barrio va mejor, la realidad es que incluso en tiempos de posacuerdo, donde se esperaba un mejor panorama para zonas tan afectadas por el conflicto y receptoras de desplazamiento forzado como lo ha sido Quibdó, nuevas amenazas atentan contra la posibilidad de consolidar un espacio seguro y digno para reconstruir sus vidas.

“Tiempo presente es el nombre que le dimos a un grupo que formamos mis compañeras de vóleibol y yo. Le dimos ese nombre porque en este tiempo no se ven estas oportunidades, pero además porque tenemos un ánimo que no nos lo quita nadie; ¡la energía por delante, la sonrisa nadie nos la quita!”, explica Stefanía cuando quiere expresar qué ha significado para ella participar en "Vení Jugá". 

Stefanía, de 16 años, es una de las participantes del proyecto Vení Juga. Su pasión es el vóleibol y sueña con ser administradora de empresas. © ACNUR / Guoquitoqui

"Vení Jugá" ofrece para Stefanía y sus otros 120 compañeros y compañeras no solo las tres escuelas deportivas con entrenamientos semanales que los han llevado a que varios de ellos se destaquen particularmente en algunas de sus disciplinas, y por supuesto, que muchos sueñen con hacer del deporte su carrera profesional. "Vení Jugá" es también el espacio donde se forman de manera integral para la vida; valores como el respeto, la disciplina, el autocuidado se trabajan en talleres lúdicos con los jóvenes, quienes son además acompañados por una psicóloga y los instructores en su desempeño académico en el colegio. La idea es consolidar una estrategia que proteja a los niños, niñas y jóvenes y los acompañe en este momento vital donde afianzan sus intereses y proyectan sus vidas.

¿Dónde estarías en este momento si no existiera "Vení Jugá"?, fue la pregunta que varios contestaron. “Ah! Yo estaría por ahí por la calle buscando problemas”, añadió un joven afro de 16 años que se destaca jugando baloncesto y quien, aunque dice que las mujeres deben esforzarse un poco más en el entrenamiento para que ganen más partidos, reconoce que su participación en el proyecto es muy importante. Es con ellas con quienes discuten temas tan vitales como la salud sexual y reproductiva, la planificación familiar, el respeto y autocuidado en las relaciones afectivas; temas todos que antes o después de cada entrenamiento se abordan sin falta.  “Porque aquí no solo nos enseñan a jugar o a manejar un balón, nos enseñan a cómo expresarnos, los valores, nos dan consejo y nos apoyan cuando necesitamos de ellos”, concluye Stefanía.

La apuesta de ACNUR, apoyado por el Comité Olímpico Internacional, y de la mano de la organización juvenil de la zona AJODENIU, es desarrollar una estrategia integral de protección para jóvenes, “de manera que cuenten con un acompañamiento que les permita conocerse, descubrir sus potencialidades, estar acompañados y proyectar sus vidas de acuerdo a sus sueños. Para ACNUR el trabajo con jóvenes en comunidades desplazadas y de acogida es fundamental si queremos pensar en soluciones sostenibles”, afirma Rodrigo Valderrama, jefe de la Oficina de ACNUR en Quibdó.

2017 es el segundo año de implementación de este proyecto, que se desarrolla también en Buenaventura, en su área urbana y rural. Desde ya los jóvenes de AJODENIU, la organización que implementa "Vení Jugá", contemplan el paso a seguir una vez el proyecto finalice su tercer y último año en 2018. “El trabajo que desarrollamos con "Vení Jugá" es de hecho una de las líneas estratégicas de nuestra organización AJODENIU, por eso esto va a seguir adelante”, concluye Richard Flórez Olivo, líder de AJODENIU.

Así, no solo los 120 participantes actuales sino muchos más podrán seguir afirmando, como lo hace Stefanía, que sus sueños de vida se cumplirán: “tengo muchas metas, entre esas ser una ingeniera civil o administradora de empresas; sé que lo voy a lograr”.

Por, Rocío Castañeda, Información Pública, desde Quibdó