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Yemen: Ataque a centro asistencial pone en peligro a refugiados

Hombres armados entraron en un centro asistencial en Aden y balearon de muerte a deiciséis personas, entre ellos cuatro solicitantes de asilo y un refugiado.

ADEN, Yemen, 7 de abril de 2016 (ACNUR)  ‒ La refugiada etíope Nouria creyó que finalmente podría vivir en paz, cuando, a los 63 años, se mudó a un albergue gestionado por los Misioneros de la Caridad en el puerto Yemení de Aden, a principios de este año. Se equivocó.

Hombres armados entraron al centro asistencial y balearon de muerte a deiciséis personas, entre ellos cuatro solicitantes de asilo y un refugiado, que eran empleados en el albergue.

Traumada, Nouria sobrevivió al ataque pero todavía tiene que lidiar con los efectos psicológicos. "Todavía tengo recuerdos recurrentes y pesadillas", dijo. "A menudo me desmayo, cuando recuerdo el ataque" Tengo miedo de quedarme en casa sola".

Ella regresó al campamento de refugiados de Kharaz, donde vivió por 15 años antes de mudarse a Aden.

Nouria es una de los 260.000 refugiados de diferentes nacionalidades que viven en Yemen. Hace años huyó de Etiopía por la inestabilidad política y se estableció en el campamento de Kharaz, en la gobernación de Lahij, en Yemen, la cual acoge a alrededor de 18.000 refugiados.

Sin embargo, sin familiares que la apoyen, su vida es una lucha. En septiembre de 2015, se mudó al districto de Basateen cerca de Aden, en busca de una mejor vida y con la esperanza de obtener asistencia médica, pero terminó viviendo en la calle.

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, y su socio InterSos, una agencia sin fines de lucro que trabaja con los sobrevivientes de los conflictos en Yemen, encontró un lugar para Nouria en un albergue para adultos mayores, donde recibiría atención médica y psicológica.

Al momento del ataque, tres refugiados y cuatro solicitantes de asilo vivían en el centro. Nouria fue una de las dos mujeres refugiadas que sobrevivieron al ataque.

© ACNUR, InterSos, Samir"Este es un acto terrorista que tuvo como objetivo a  gente inocente y a refugiados", dijo el líder de la comunidad de refugiados, Abdulbaist, quien ayudó a organizar la sepultura de los restos de los solicitantes de asilo asesinados en el ataque. Dijo que los refugiados viven con miedo a otro ataque. "Hoy en día, evitamos reunirnos en un solo lugar por miedo a ser atacados".

La seguridad en Yemen se ha deteriorado ya que los enfrentamientos se han intensificado a fines de marzo de 2015, y decenas de miles de refugiados y solicitantes de asilos en las áreas urbanas han decidido mudarse a otras partes del país. Muchos han regresado a sus hogares en los últimos meses, después de que volviera cierta estabilidad a la gobernación de Aden.

Sin embargo, en las últimas semanas, la seguridad se ha deteriorado nuevamente y las comunidades de refugiados que se encuentran allí viven con una creciente sensación de desesperanza. Muchos han perdido sus medios de vida y temen viajar, y aún no pueden regresar a sus países de origen.

Más de veintiún millones de personas ‒el 82 por ciento de los veintiséis millones de la población de Yemen‒ necesitan protección o asistencia humanitaria en el país y 173.000 más han buscado seguridad en el extranjero.

Nouria no tuvo esa opción.

Yemen ha sido históricamente un país de tránsito para refugiados, solicitantes de asilo y migrantes económicos que provienen desde el Cuerno de África, la Península Arábiga y desde más lejos. A pesar de ser el país más pobre en el Golfo, ha sido excepcionalmente generoso con los refugiados. Es el único país en la Península Arábiga que ha firmado la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de la ONU de 1951 y su Protocolo de 1967.

El ataque en el centro asistencial ha dejado, una vez más, a Nouria sin un lugar al cual poder llamar ‘su’ hogar. Ahora, de regreso en el campamento de refugiados de Kharaz, no tiene a ningún familiar o miembro de su familia que la cuide. “Quiero encontrar un lugar donde me pueda sentir en paz, pero ahora mismo”, dijo. “No tengo otro lugar donde ir”.

Por Tiffabny Tool y Soojin Hyung, en Yemen.

Gracias a la Voluntaria en Línea Patricia Arrizabalaga por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.