Declaración de Filippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, sobre la situación en el suroeste de Siria

Más de 320.000 sirios se encuentran desplazados en su propio país debido a los recientes combates en el suroeste de Siria.  © REUTERS/Alaa Al-Faqir

Estoy extremadamente preocupado por la población civil que se ha visto atrapada en medio del fuego cruzado en el suroeste de Siria, los ataques aéreos y los intensos bombardeos. Unas 750.000 vidas están en peligro. En estos momentos más de 320.000 personas se encuentran desplazadas y la mayoría vive en condiciones precarias e inseguras, entre ellas unas 60.000 están acampadas en el cruce fronterizo Nasib/Jaber con Jordania.

Aunque las comunidades locales sirias han abierto sus puertas a muchos de los desplazados, la mayoría se ven obligados a vivir al raso o en refugios improvisados que ofrecen poca seguridad y protección frente a los elementos. Muchos de estos desplazados son mujeres, niños y ancianos, personas heridas y enfermas por las que me siento especialmente preocupado. Entre los desplazados, también hay trabajadores humanitarios locales que han servido a la población civil desinteresadamente y sin escatimar esfuerzos durante todo el conflicto.

La prioridad más inmediata es, sin lugar a dudas, encontrar una solución política al conflicto y evitar que la población civil siga sufriendo. Entre tanto, las Naciones Unidas y sus socios están haciendo todo lo posible para hacer llegar la ayuda necesaria a la población en el suroeste de Siria, tanto desde el interior del país como desde el otro lado de la frontera jordana, pero la situación de inseguridad está obstaculizando nuestros esfuerzos para acceder a un gran número de personas que necesitan de manera apremiante la ayuda.

Hago un llamamiento a todas las partes a redoblar los esfuerzos para poner fin a las hostilidades y permitir al personal humanitario prestar ayuda, dar cobijo y evacuar a los heridos. La protección y la seguridad de los civiles y trabajadores humanitarios son cruciales: se trata de un principio fundamental del Derecho Humanitario que ha de ser garantizado por todas las partes en el conflicto así como por la comunidad internacional en su conjunto.

Las hostilidades en la zona fronteriza constituyen una grave amenaza para la vida y muchas personas no tienen más opción que buscar seguridad en la vecina Jordania. Felicito a Jordania por brindar generosamente protección a cientos de miles de refugiados sirios desde el comienzo de la crisis, así como por proporcionar y facilitar asistencia a quienes la necesitan dentro de Siria.

Dada la peligrosidad de la situación actual, pido que se les conceda refugio temporal en Jordania a aquellos en necesidad de seguridad. Asimismo, insto a la comunidad internacional a proporcionar apoyo inmediato y significativo a Jordania, demostrando así espíritu de solidaridad y corresponsabilidad.

ACNUR está preparado para aumentar de inmediato su asistencia en el interior de Siria y en Jordania. Miles de personas inocentes perderán la vida, una vez más, si no se toman medidas urgentes.

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