Un refugiado somalí adolescente quiere convertirse en una estrella del hip hop

Mientras espera a ser reasentado en Estados Unidos, Saber sigue luchando por hacer realidad su sueño: convertirse en un profesional de la música.

Saber, un joven refugiado somalí en el campo de Chaucha, quiere convertirse en un artista del hip hop.  © ACNUR/R. Nuri

CAMPO DE TRÁNSITO DE CHOUCHA, Túnez, 29 de marzo (ACNUR) – Saber ha trazado su futuro. "Tengo claro que voy a ser una gran estrella" dice este joven artista del hip hop en ciernes. Pero cuando añade: "Sin mi familia, mi sueño no significa nada", entonces uno se da cuenta de que por mucha confianza que pueda tener en sí mismo, Saber es aún un adolescente que necesita ayuda.

Este joven de 17 años ha estado en el centro de tránsito de Shousha, cerca de la frontera libio-tunecina, durante un año y ahora espera con impaciencia que Estados Unidos, cuna del hip hop, le acepte para el reasentamiento. Es un proceso lento, pero como menor no acompañado, él es considerado por ACNUR como alguien especialmente vulnerable.

Isabelle Misic, Oficial de Protección de ACNUR, dijo que los menores no acompañados "no sólo se enfrentan a la dureza de estar en otro país siendo niños, sino que además están en riesgo de abuso y explotación en ausencia de sus padres". ACNUR vigila de cerca la situación de los niños en Shousha y ha ayudado a establecer vínculos en la comunidad para apoyar a unos 100 menores no acompañados que todavía permanecen en él, además de ofrecerles educación y actividades deportivas y lúdicas a través de su socio, el Consejo Danés para los Refugiados.

Saber huyó hace cinco años de la guerra en su país natal, Somalia, y acabó en Libia antes de tener que venir a Túnez en marzo del año pasado, después de que las protestas antigubernamentales provocaran la eventual caída del régimen de Muammar Gaddafi. Está claro que Saber quiere salir de Choucha. "Hace demasiado frío o demasiado calor. Hay mucho viento. No soy feliz aquí". Además, ver cómo otros menores no acompañados han ido abandonando el campo para ser reasentados recientemente en Europa, ha sido difícil para él.

Pero este adolescente ha aprovechado al máximo su tiempo ganándose la simpatía de muchos seguidores entre los más de 3.000 refugiados y solicitantes de asilo que hay en el campo, sobre todo entre los jóvenes africanos subsaharianos, gracias a la magia de su hip hop. El joven somalí, conocido como "S'Joe" canta una vez a la semana en el centro comunitario que gestiona el Consejo Danés para los Refugiados. Cuando ACNUR lo visitó estaba entreteniendo a decenas de niños pequeños en una fiesta que se estaba celebrando para mantener el ánimo de aquellos que esperan aún noticias sobre su reasentamiento en terceros países.

Saber claramente nunca ha carecido de autoestima. Cuando tenía solo 12 años decidió abandonar Mogadiscio sin decirle nada a su familia, ya que "tenía miedo de que me dijeran que no me podía ir porque era demasiado joven" y se puso rumbo hacia Addis Abeba, en Etiopía, con una familia de vecinos.

"Había problemas de seguridad en mi país", contó a ACNUR, explicando el amargo conflicto que había empezado a asolar Somalia cuatro años antes de que él naciera. "Además, nunca tuve la oportunidad de tener una buena educación en Mogadiscio" añadió Saber, el mayor de nueve hermanos, cuando explicó otro de los motivos principales por los que abandonó la capital somalí.

Después de dos meses en Etiopía, sus vecinos de Mogadiscio se marcharon a Europa, dejando al niño solo. Acabó con un grupo de jóvenes somalíes que accedieron a llevarlo con ellos hasta Jartum, la capital de Sudán. "Estuve ocho meses en Jartum e intenté conseguir trabajo, pero los patronos decían que era demasiado joven". Así que se unió a otro grupo que iba a partir hacia Libia. "No tuve que pagarles. Entramos en Libia por Kufra, en el sureste".

Su suerte se acabó cerca de la ciudad de Ajdabiya, en el este, cuando él y sus guardianes fueron arrestados y detenidos durante seis meses y sólo fueron liberados tras pagar una cantidad de dinero. La siguiente parada de Saber fue Trípoli, a finales de 2008, donde arrancó su carrera musical.

"Me gustaba la música, así que creé un grupo llamado 'Oncod Again' (Trueno de nuevo)", dijo. El adolescente rapeaba en somalí y sus compañeros de grupo, tres chicas y un chico hacían los coros. "También aprendí de amigos libios, que me compraron una guitarra" comenta Saber. "Cuando la gente me escuchaba yo les decía que estaba intentando ser músico y me apoyaban".

La banda tocaba sobre todo en casas de gente pero pronto estuvieron preparados para pasar al siguiente nivel. "El 17 de marzo teníamos previsto dar un gran concierto" recuerda Saber, "pero la guerra se interpuso". Nueve días antes del concierto se había sumado a decenas de miles de extranjeros que huían por la frontera de Ras Adjir, a solo siete kilómetros de Shousha, en Túnez. "Tenía miedo de la guerra y busqué seguridad" explicó.

En Shousha no hay mucho que hacer pero Saber ha estado persiguiendo su sueño aquí. Y ha encontrado un maestro y mentor, un rapero de 30 años que se presenta a sí mismo como "SD". Este joven nigeriano ha estado enseñando a "S'Joe" a rapear y escribir letras. SD fue uno de los asistentes a la actuación de Saber en el centro comunitario del Consejo Danés para los Refugiados.

"Pensé que este chaval era bueno pero le faltaba la formación musical y un equipo adecuado" afirma SD, que ha estado compartiendo con él sus conocimientos. Los principiantes tienen que usar un teléfono móvil porque no tienen música de fondo ya que carecen de ordenadores que les permitan crear sus propios sonidos.

"Buscamos ritmos y luego hacemos lo que queremos" dijo SD, añadiendo: "Cantamos sobre las cosas que nos rodean". Saber ve habitualmente la MTV en el equipo de un vecino, para inspirarse. Y los dos se han creado un registro de sus trabajos, con canciones como "Lágrimas de dolor", "Disfraza mis límites", "El Gospel de Shousha" y "No vuelvas atrás", que es un mensaje para aquellos que viven en Shousha y piensan regresar a Libia para hacer el peligroso viaje en barco hasta Europa.

Además de alimentar su ambición y optimismo, el hip hop está ayudando a la educación de Saber. Canta sobre todo en somalí pero siente que para alcanzar un éxito real falta algo: "el inglés". Así que ha estado asistiendo a clases de inglés, decidido a añadir una cuerda más a su arco de hip hop.

Mientras tanto, dos cosas siguen en su mente: su familia y el reasentamiento después de que se enviara su caso a los Estados Unidos para ser valorado. Con la ayuda del Comité Internacional de la Cruz Roja habla todos los viernes con su familia por teléfono. Espera que algún día pueda reunirse con ellos en un nuevo país, donde todos puedan hacer realidad sus sueños.

Por Leo Dobbs en el centro de tránsito de Shousha, Túnez