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El Alto Comisionado António Guterres, inauguró la sesión anual de cinco días del Comité Ejecutivo del ACNUR. © ACNUR/S.Hopper
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El Alto Comisionado António Guterres inaugura la reunión anual del Comité Ejecutivo
GINEBRA. 3 de octubre. - El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados, António Guterres, ha exhortado hoy a la comunidad internacional a unir sus fuerzas para combatir la intolerancia, preservar la institución de asilo y salvar el enorme vacío existente entre la ayuda humanitaria de emergencia y el desarrollo a largo plazo, con el fin de que millones de personas desarraigadas puedan comenzar una nueva vida sin el temor a la guerra y al desplazamiento forzoso.
António Guterres, que inauguró la sesión anual de cinco días del Comité Ejecutivo de la agencia, constituido por 68 estados miembros, ha declarado que la misión principal de ACNUR consiste en proteger a los refugiados y que el conjunto de su personal debe asumir esta responsabilidad. Más de 6.000 funcionarios del ACNUR, distribuidos por todo el mundo, dan asistencia a cerca de 19 millones de refugiados y a otras personas bajo su amparo.
Guterres, Alto Comisionado en funciones desde mediados del pasado mes de junio, ha afirmado que hoy por hoy la lucha contra la intolerancia es quizás el mayor desafío que deben afrontar el ACNUR y sus colaboradores operativos. Cada día, el personal de la agencia y aquéllos que la apoyan en su cometido, deben hacer frente a las "perversas consecuencias" de la intolerancia, ha añadido, denunciando el ascenso de una demagogia política y de unas campañas mediáticas populistas que tratan de manipular cínicamente la opinión pública aprovechando los temores y los prejuicios de la gente.
"El ascenso del populismo ha entrañado una confusión sistemática y deliberada en el seno de la opinión pública, mezclando los problemas relacionados con la seguridad, el terrorismo, los flujos migratorios y las cuestiones relativas a los refugiados y el derecho de asilo", ha declarado Guterres ante los participantes de la reunión, que tiene lugar en la sede de las Naciones Unidas en Ginebra. "Preservar el asilo significa cambiar la noción de que los refugiados y los solicitantes de asilo son los causantes de la inseguridad o del terrorismo, en lugar de ser sus víctimas. Desgraciadamente, en la actualidad se dan numerosas situaciones en las que el concepto de asilo es mal interpretado, e incluso equiparado al terrorismo. Es cierto que el terrorismo debe ser combatido con determinación, pero el asilo es, y debe seguir siendo, un principio central de la democracia."
El ex Primer Ministro portugués ha pedido a los gobiernos responsables y a la sociedad civil "que unan sus esfuerzos para oponerse con una misma voz a esta visión populista."
A pesar de que el número de refugiados (personas que se han visto forzadas a huir de sus países a causa de la persecución y la violencia) está en su nivel más bajo de los últimos 25 años, Guterres ha señalado que todavía hay en el mundo cerca de 25 millones de personas desplazadas que han sido obligadas a abandonar sus hogares pero que permanecen en el interior de su país, y por lo tanto no están bajo el amparo de la Convención de 1951 sobre los Refugiados.
Guterres ha subrayado el pleno compromiso de ACNUR con el resto de agencias de Naciones Unidas con el fin de optimizar la asistencia a los desplazados. El desplazamiento interno es ciertamente responsabilidad del Estado, ha añadido, pero la incapacidad de la comunidad internacional para hacer frente al problema de los desplazados internos constituye su mayor fracaso humanitario. Está previsto que el Coordinador de la Ayuda Humanitaria de la ONU, Jan Egeland, que dirige la colaboración conjunta, haga acto de presencia en la sesión del lunes.
"La plaga del desplazamiento interno demuestra claramente que el racismo, la xenofobia, los conflictos étnicos, el nacionalismo violento y el fundamentalismo religioso permanecen todavía vivos y con toda su fuerza en el mundo hoy en día", ha declarado el Alto Comisionado. "Sólo podemos vencerlos en nombre de la tolerancia, un valor que no pertenece a una civilización específica, sino a la civilización misma".
Un segundo objetivo es trabajar con los gobiernos para determinar quiénes son migrantes y quiénes solicitantes de asilo. Guterres ha señalado que las cuestiones relativas a la migración y a la seguridad son parte del debate público, pero combinadas ejercen una enorme presión sobre los sistemas y la legislación relativos al asilo.
"Preservar el asilo requiere que seamos capaces de localizar a aquellas personas que necesitan protección cuando se ocultan en los flujos migratorios complejos, como ocurre en el mar Mediterráneo y en el Golfo de Aden", ha dicho Guterres, en alusión a los miles de africanos que tratan de ingresar en Europa y en Oriente Medio. "Todos los Estados están llamados a gestionar de forma responsable sus fronteras y a adoptar políticas migratorias apropiadas. También deben actuar con firmeza para eliminar los pasos clandestinos y el tráfico de seres humanos, aplicando severas sanciones a los traficantes. Pero la vigilancia de las fronteras no debe impedir el acceso al procedimiento de asilo o a la concesión del estatuto de refugiado a quienes tienen derecho a obtenerlo, según el derecho internacional. Las medidas de represión enérgicas y sin concesiones contra los odiosos criminales deben ir mano a mano con una preocupación humanitaria de proteger a sus víctimas."
Asegurarse de que aquellos que realmente necesitan protección pueden obtenerla requiere una política efectiva y una intervención oportuna por parte del ACNUR y las entidades colaboradoras, incluyendo el acceso a los grupos mixtos en las nuevas afluencias y mejorando los exámenes individuales. Todo ello requiere que se recabe que se haga un uso efectivo de la información.
"Permítanme que hable con toda claridad", ha dicho Guterres. "Las medidas contra el fraude y el abuso son necesarias para asegurar la protección y son indispensables para establecer la credibilidad del sistema de asilo. Soy consciente de los problemas a los que a menudo se enfrentan los gobiernos, pero mi organización está siempre preparada para acudir en su ayuda", ha declarado.
Un tercer desafío prioritario consiste en salvar el vacío que existe entre la ayuda humanitaria de emergencia, proporcionada por agencias que intervienen sobre el terreno, como ACNUR (a menudo en situaciones de emergencia) y un desarrollo a largo plazo. Guterres ha denominado ese vacío como un gran limitación, provocada en parte por una falta de colaboración, coordinación y planificación entre las agencias de ayuda de emergencia y las de desarrollo, a menudo exacerbado por las estrategias conflictivas y la mala coordinación de ciertos países donantes. Guterres afirma que para que los refugiados puedan volver a sus hogares, y permanecer en ellos, hará falta asegurar una transición sin restricciones de la asistencia a corto y largo plazo, con el objetivo de reconstruir las sociedades devastadas.
"Más de la mitad de las situaciones post-conflicto degeneran en un retorno a la violencia en menos de cinco años", ha dicho Guterres, "La prevención y la gestión de las situaciones post-conflicto son por lo tanto cruciales para impedir el desplazamiento de la población. Por esta razón, el ACNUR ha demostrado un enorme entusiasmo ante el establecimiento de la Comisión para la Búsqueda de la Paz", propuesta recientemente en el Congreso Mundial de la ONU en Nueva York. El ACNUR asumirá un papel decisivo en el apoyo a dicha comisión, ya que "la consolidación de la paz necesariamente requiere soluciones duraderas para los refugiados y las personas desplazadas."
Está previsto que el Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, se dirija al Comité Ejecutivo el próximo jueves.

Guterres dijo a los delegados de los 68 Estados miembros del Comité Ejecutivo que deben unir esfuerzos para combatir la creciente intolerancia en las sociedades modernas. © ACNUR/M.Rodriguez
Fecha: 3 Octubre 2005
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