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Indígenas colombianos, desplazados de sus territorios ancestrales por la violencia, han encontrado protección en la región selvática del Darién, en la frontera con Panamá. © ACNUR/B.Heger
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Líderes indígenas colombianos huyen hacia Panamá tras amenazas de muerte
Región del Darién en Panamá, 19 de mayo (ACNUR)- Temiendo por sus vidas, siete líderes del pueblo indígena Wounaan de Colombia y sus familias llegaron a Panamá esta semana. Su marcha comenzó hace más de seis semanas, cuando escaparon de las pequeñas poblaciones ribereñas que habitaban en el departamento del Chocó al oeste de Colombia debido a las amenazas de un grupo armado irregular.
La decisión de cruzar la frontera no fue fácil. Huir de su tierra ya era una causa de intensa angustia. Pero después de semanas de miedo y preocupación, el grupo sintió que su seguridad no estaba garantizada en Colombia y no tenían otra opción que huir de nuevo. El martes, 47 de ellos abordaron tres pequeños botes para hacer el peligroso cruce fronterizo, atravesando un mar desafiante, hacia la costa Pacífica de la región panameña del Darién.
Philippe Lavanchy, director de la oficina del ACNUR para las Américas que se encontraba en misión oficial en Panamá, recibió la información de la llegada de este grupo por parte de la oficina nacional para asuntos de refugiados (ONPAR). Inmediatamente viajó hacia el Darién , en la costa pacífica de Panamá, donde encontró a los 47 indígenas esperando, en un pequeño albergue, noticias de su destino. Lavanchy sostuvo conversaciones con las autoridades para asegurar que a los recién llegados se les permitiría quedarse y solicitar asilo en Panamá. El ministro de Justicia y Gobierno panameño confirmó ese mismo día que de acuerdo con la legislación internacional los 47 indígenas podrían permanecer en su país.
“Ahora podemos respirar en paz de nuevo,” le dijo a Lavanchy José, uno de los líderes Wounaan. “No hemos dejado de estar preocupados desde que dejamos nuestras casas. En este momento todavía no sabemos que va a pasar con nosotros- la violencia continúa y no sabemos cuándo podamos regresar a nuestras casas. Pero al menos aquí sabemos que nuestras familias están a salvo.”
José fue uno de los 700 Wounaan que huyeron de su tierra ancestral en la región del Chocó a principios de abril, después de que miembros de un grupo armado irregular mataron a dos de sus líderes comunitarios en 48 horas. En estado de pánico, los Wounaan huyeron en bote a la pequeña ciudad de Istmina en donde Lavanchy, quien se encontraba de misión en ese lugar, los encontró por primera vez. Él negoció con las autoridades locales para mejorar las condiciones de vida del grupo en Istmina y escuchó las preocupaciones de algunos que, como José, habían recibido amenazas directas del mismo grupo responsable de las muertes de sus dos compañeros.
En Panamá, las familias recién llegadas le contaron de sus temores crecientes por los otros Wounaan que, como ellos, habían recibido amenazas directas contra sus vidas.
“Ellos me contaron que no saben qué ha pasado con los demás,”dijo Lavanchy. “Piensan que algunos se escondieron en la selva pero no tienen noticias de ellos, ni siquiera saben si están vivos o muertos. Este es un caso realmente angustiante y yo estoy muy agradecido con el gobierno de Panamá por dar la mano a este grupo en este momento de dificultades.”
Lavanchy tuvo más tarde la oportunidad de expresar su agradecimiento por la hospitalidad de Panamá en un encuentro con el presidente, Martín Torrijos Espino, en el cual se habló del nuevo grupo que había llegado y se discutió la situación general de los refugiados en Panamá.
La mayoría de los refugiados y las personas de interés para el ACNUR en Panamá viven en la capital o en la región del Darién, una vasta e inhóspita selva que forma la frontera con Colombia. Entre quienes viven en el Darién están indígenas colombianos que han sido forzados por la violencia a dejar de sus territorios al otro lado de la frontera.
El ACNUR ha expresado repetidamente su preocupación por el desproporcionado impacto del conflicto en las comunidades indígenas de Colombia. El desplazamiento forzado es especialmente difícil para los indígenas ya que su cultura y tradiciones están estrechamente vinculadas con la tierra en la que ellos y sus antepasados han vivido. La agencia para refugiados ha advertido que algunos de los grupos indígenas más pequeños están en riesgo de desaparecer como resultado del desplazamiento generalizado.
La oficina del ACNUR en Panamá apoyará a los Wounaan recién llegados con asistencia legal y humanitaria. Un funcionario del ACNUR está en el Darién para proveer asistencia de emergencia y para asegurarse de que al grupo se le permita quedarse y recibir la protección adecuada.
*Los nombres se han cambiado por razones de seguridad.
Por Marie-Helene Verney
En Bogotá
Fecha: 19 Mayo 2006
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