LA SITUACIÓN DE LOS REFUGIADOS
EN EL MUNDO 2000
Cincuenta años de acción humanitaria

| L O S   O R Í G E N E S |


Los orígenes Versión pdf imprimible

Esta mujer alemana fue una de los millones de personas que hubieron de buscar un nuevo hogar al término de la Segunda Guerra Mundial. (ASSOCIATED PRESS-SANDERS/1945)
La Segunda Guerra Mundial y el período inmediatamente posterior provocaron el mayor desplazamiento de población de la historia moderna. En mayo de 1945, se calculaba que en Europa había más de 40 millones de personas desplazadas, sin contar a los alemanes que habían huido del avance de los ejércitos soviéticos en el Este y los trabajadores forzosos extranjeros que estaban en la propia Alemania. Por otra parte, en los meses siguientes fueron expulsadas de la Unión Soviética, Polonia, Checoslovaquia y de otros países de Europa oriental alrededor de 13 millones de personas de etnia alemana (Volksdeutsche), a las que se conocía con el nombre de expulsados (Vertriebene). Además, los aliados encontraron a otros 11,3 millones de trabajadores forzosos y desplazados trabajando en el territorio del antiguo Reich alemán.1

A todos ellos había que sumar al más de un millón de rusos, ucranianos, bielorrusos, polacos, estonios, letones, lituanos y personas de otras nacionalidades que huyeron del dominio comunista cuando se hizo patente que el líder soviético Josef Stalin estaba imponiendo un nuevo totalitarismo. Mientras tanto, tras la retirada nazi se desencadenaron la guerra civil en Grecia y otros conflictos en el sudeste de Europa que comenzaron a generar decenas de miles de refugiados. Durante la guerra también se habían producido desplazamientos masivos de población fuera de Europa que afectaron, entre otros, a millones de chinos que fueron desplazados en las zonas de China controladas por las fuerzas japonesas.
2

Los movimientos de personas en todo el continente europeo, que había quedado devastado por la guerra, fueron los que más preocupación suscitaron a las potencias aliadas, que mucho antes de que finalizase la guerra reconocieron que la liberación de Europa conllevaría la necesidad de abordar este trastorno masivo. Por tanto, en 1943 se creó la Administración de las Naciones Unidas de Socorro y Reconstrucción (United Nations Relief and Rehabilitation Administration, UNRRA), que en 1947 fue sustituida por la Organización Internacional de Refugiados. El presente capítulo expone la labor de estas organizaciones, que fueron las antecesoras directas del ACNUR, así como los procesos que desembocaron en la creación, en 1950, del ACNUR, y en la adopción por la ONU, en 1951, de la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados, piedra angular de la protección internacional de los refugiados desde entonces. Por último, se analizará la respuesta del ACNUR a su primer reto de envergadura: la huída de 200.000 personas de Hungría, a causa de la represión desatada por las fuerzas soviéticas tras el levantamiento de 1956.

La Administración de las Naciones Unidas de Socorro y Reconstrucción

En noviembre de 1943, antes incluso del final de la Segunda Guerra Mundial y de la constitución formal de la propia organización de las Naciones Unidas en junio de 1945, las fuerzas aliadas (incluída la Unión Soviética) crearon la Administración de la Naciones Unidas de Socorro y Reconstrucción (UNRRA). Con el amplio mandato de asistir en el socorro y la reconstrucción de las zonas devastadas, la UNRRA no se estableció como organismo específico para los refugiados, sino que prestaba asistencia a todas las personas desplazadas por la guerra y no sólo a las que habían huido de sus países de origen. Entre 1944 y 1945, la UNRRA proporcionó ayuda de emergencia a miles de refugiados y desplazados en las zonas que estaban bajo control de los aliados, aunque la Unión Soviética no permitió que actuara en la zona soviética. Hasta el término de la guerra en Europa, en mayo de 1945, el UNRRA trabajó en estrecha colaboración con las fuerzas aliadas, que facilitaron apoyo logístico y material. A mediados de 1945, la UNRRA tenía más de 300 equipos sobre el terreno.

Una vez finalizada la guerra, la UNRRA se dedicó sobre todo a las labores de repatriación. La mayoría de las personas desarraigadas deseaba regresar a sus hogares. Por su parte, los países que habían dado asilo a un gran número de refugiados, como Alemania, Austria e Italia, querían repatriar con prontitud a estas personas. Además, los acuerdos adoptados en las conferencias de Yalta y Potsdam en 1945 dispusieron la repatriación rápida de ciudadanos soviéticos a la Unión Soviética.

Entre mayo y septiembre de 1945, la UNRRA prestó asistencia para la repatriación de alrededor de  siete
Millones de personas se quedaron sin hogar al terminar la Segunda Guerra Mundial, como estos refugiados de Europa oriental alojados en un campamento de Alemania. (ACNUR/1953)
millones de personas.3 Sin embargo, como señaló un historiador, se vio constantemente frustrada debido a su subordinación a las fuerzas aliadas:

La UNRRA vio cómo se agotaba su prestigio y se le despojaba de su capacidad para actuar de forma independiente [...]. En el vacío que abrió prematuramente la manifiesta falta de preparación de la UNRRA para realizar una ingente tarea, los militares se hicieron cargo de una parte sustancial de la actividad relativa a los refugiados. Pero los soldados parecían igual de mal preparados para tratar a los desplazados, especialmente a aquéllos que no podían o no querían ser repatriados, cuyo número aumentaba sin cesar. Ásperos e impacientes con sus cometidos, los administradores militares consideraban a menudo a los refugiados un escollo que había que salvar.4

La operación de repatriación fue haciéndose cada vez más polémica, especialmente a medida que fue aumentando la oposición a la repatriación. Entre las personas repatriadas con rapidez durante este período hubo alrededor de dos millones de ciudadanos soviéticos, muchos de los cuales, especialmente los ucranianos y los procedentes de los Estados bálticos, no querían retornar. Buena parte de estas personas terminaron en los campos de trabajo de Stalin. Los europeos del Este fueron repatriados con menos celeridad. Pese a que muchos de ellos tampoco querían regresar a países que ahora estaban bajo el régimen comunista, fueron devueltos sin prestar mucha atención a sus deseos. Aunque los países occidentales no se dieron cuenta inicialmente de lo que les estaba ocurriendo a muchos de los que fueron devueltos forzosamente, el gobierno de los Estados Unidos en concreto fue mostrando una actitud cada vez más crítica hacia estas devoluciones.

En 1946 surgió un enconado debate sobre si la UNRRA debía o no proporcionar asistencia a las personas que no querían ser repatriadas. Los países del bloque oriental afirmaban que sólo se debía prestar ayuda a los desplazados que retornaban a sus hogares. Los países del bloque occidental insistían en que cada persona debía tener libertad para decidir si quería regresar o no, y que esta elección no debía afectar negativamente a su derecho a recibir asistencia. Por su parte, el gobierno de los Estados Unidos denunció las políticas de repatriación de la UNRRA y sus programas de reconstrucción en los países del bloque oriental, afirmando que sólo servían para reforzar el control político soviético sobre Europa oriental.5

La reticencia que mostraban los refugiados a retornar a sus países de origen siguió siendo un problema importante que dominaría los años de la posguerra. Dentro de las propias Naciones Unidas, el tema de la repatriación se convirtió en una cuestión política de envergadura y fue uno de los asuntos más polémicos que se debatieron en el Consejo de Seguridad de la organización durante sus primeros años de existencia. El debate afectaba al centro de los conflictos ideológicos fundamentales que dividían Este y Oeste en aquella época, que giraba en torno a la cuestión de si las personas debían o no tener derecho a elegir su país de residencia, a huir de la opresión y a expresar sus opiniones.

Finalmente, el gobierno de los Estados Unidos, que aportaba el 70 por ciento de los fondos de la UNRRA y ejercía en gran parte el liderazgo de la organización, se negó a ampliar el mandato de ésta a partir de 1947 y a darle más apoyo económico y, con la firme oposición de los países del bloque oriental, presionó con fuerza para que se crease una nueva organización para los refugiados con una orientación diferente.


<<Introducción
Índice del Libro
Continúa en la página siguiente...>>