LA SITUACIÓN DE LOS REFUGIADOS
EN EL MUNDO 2000
Cincuenta años de acción humanitaria

| R U P T U R A    E N   E L   S U R   D E    A S I A |



La operación de ayuda de emergencia

A pesar de las reservas de alimentos de la India, los refugiados impusieron una pesada carga económica al país. El gobierno de Nueva Delhi esperaba que la comunidad internacional reembolsara una parte importante de los gastos en que incurría debido al cuidado de los refugiados. En mayo, una misión del ACNUR que visitó el país hubo de hacer hincapié en que no sería realista pensar que las Naciones Unidas iban a asumir en su integridad la responsabilidad de la carga económica, dado el carácter voluntario de las contribuciones al presupuesto de la ONU. Sin embargo, el 19 de mayo de 1971, el Secretario General de la ONU, U Thant, lanzó un llamamiento mundial solicitando ayuda de emergencia para los refugiados en la India e instó a la comunidad internacional a responder con generosidad.13 El mes siguiente, U Thant emitió otro llamamiento solicitando asistencia humanitaria a la población de Pakistán Oriental. Unas semanas después del llamamiento inicial del Secretario General del 19 de mayo, se había prometido la entrega de unos 17 millones de dólares de EE UU.14 El 22 de junio, cuando el Alto Comisionado, Sadruddin Aga Khan, viajó a Nueva York para informar al Secretario General sobre una visita de 12 días al subcontinente, el total ascendía a 70 millones de dólares.

Desde el comienzo de la crisis de Pakistán Oriental, Indira Gandhi había afirmado sin rodeos que la India haría todo lo posible por ayudar a los refugiados, pero que éstos no podían quedarse de modo permanente. La firme posición india en cuanto a que los refugiados debían regresar a su país de origen repercutió en toda la serie de medidas tomadas por Delhi. A mediados de abril de 1971, el ministro de Trabajo y Reintegración de la India, que coordinaba la operación de ayuda de emergencia, decidió establecer 50 campamentos, equipados para albergar a 50.000 refugiados cada uno y dirigidos por funcionarios del gobierno central.

Las autoridades indias registraron a los refugiados a su llegada a la frontera, donde se les entregó un documento de entrada, una ración especial de comida para su viaje por el interior e inyecciones contra el cólera y la viruela. Se dio por supuesto que las personas que no se registraban en la frontera vivían con amigos, familiares u otras familias de acogida. A comienzos de diciembre de 1971, las cifras del gobierno de la India indicaban que 6,8 millones de refugiados vivían en campamentos y otros 3,1 millones vivían con familias de acogida (véase gráfico 3.1).

Las complejidades derivadas de esta afluencia masiva de población exigieron amplias consultas entre el ACNUR y los numerosos sectores del gobierno de la India. En consecuencia, se creó un Comité Central de Coordinación bajo los auspicios del Ministerio de Trabajo y Reintegración de la India, con representantes de otros ministerios, la Cruz Roja india y el ACNUR. Desde junio de 1971 hasta el fin del monzón, la principal preocupación, además de unas instalaciones sanitarias adecuadas y del alojamiento de los refugiados, era el mantenimiento de las vitales líneas de abastecimiento que unían Calcuta y los alejados estados del nordeste de la India. El monzón creó más problemas operativos para la administración de la ayuda y la incesante lluvia causó más enfermedades.

El ACNUR, que había abierto en fechas recientes una oficina en Nueva Delhi, desempeñó un papel destacado en la recaudación de fondos y en la coordinación con los gobiernos y las ONG. Pero fue el gobierno de la India el que asumió la responsabilidad global del tratamiento de la crisis sobre el terreno. En Ginebra, el Alto Comisionado, Sadruddin Aga Khan, estableció y presidió una Unidad Consultiva Permanente Entre Organismos de la ONU para ayudar en la comunicación entre los componentes del sistema de la ONU afectados más directamente por el problema de los refugiados. Este órgano facilitó la cooperación entre organismos, la formulación de una posición común de la ONU sobre cuestiones de asistencia, y se hizo cargo de los ofrecimientos de ayuda de los gobiernos y de las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales.15

Aumento de las tensiones entre India y Pakistán

Al comienzo de la crisis, la India adoptó la postura de que los refugiados debían regresar a su país en el plazo de seis meses, y se refería a ellos con el término «evacuados» para subrayar su condición temporal. Esta posición constituyó una importante limitación política en la planificación del programa de asistencia, pues significaba que no se habían preparado planes formales en previsión de contingencias para un período más prolongado. Se suponía que el período de seis meses había comenzado al principio de la primera afluencia de refugiados, en marzo de 1971, y por tanto expiraba en septiembre. Aunque la generosidad se extendió a los millones de personas que cruzaron la frontera, el gobierno de la India nunca estuvo dispuesto a aceptar el asentamiento permanente en la India de refugiados procedentes de Pakistán Oriental.

Con el paso del tiempo, se hizo evidente que los refugiados no podrían regresar dentro del marco temporal de seis meses por continuar la persecución que en su momento les había obligado a huir a la India. Las autoridades indias afirmaron que Pakistán intentaba resolver el punto muerto político en Pakistán Oriental mediante la expulsión masiva de una considerable proporción de su población, en su mayoría hindúes bengalíes. La India consideró cada vez más la posibilidad de imponer su propia solución política en Pakistán Oriental. Ya en abril, el gobierno de la India había aprobado efectivamente el funcionamiento de un gobierno en el exilio en territorio indio y el adiestramiento de fuerzas militares bangladeshíes.

Pakistán, por su parte, manifestó en varias ocasiones a partir del 21 de mayo su disposición a aceptar la vuelta de los refugiados. El 28 de junio, el presidente Yahya Khan nombró incluso a un bengalí, A. M. Malik, ayudante especial para las personas desplazadas. Pero la situación de los derechos humanos en Pakistán Oriental no mejoró y el flujo de salida de refugiados a la India continuó. Las autoridades paquistaníes continuaban sin estar dispuestas a levantar la prohibición impuesta a la Liga Awami y estaban decididas a seguir adelante con el juicio por sedición del máximo dirigente de la Liga Awami, jeque Mujibur Rahman.

El gobierno de la India consideró insuficiente la respuesta internacional a la crisis, y sus relaciones con las Naciones Unidas (incluido el ACNUR) se hicieron gradualmente más tensas. Las autoridades indias vieron a veces con escepticismo las iniciativas patrocinadas por la ONU para resolver el litigio e incluso para ofrecer ayuda humanitaria. El gobierno indio se mostró especialmente crítico con el Alto Comisionado, Sadruddin Aga Khan, por hacer una visita al subcontinente en junio a invitación del presidente de Pakistán, Yahya Khan, que permitió al Alto Comisionado viajar ampliamente por el propio Pakistán Oriental. El gobierno de la India consideró la visita un refrendo de los intentos paquistaníes de convencer a los refugiados de que regresaran. También estimó prematura la visita, a tenor de la necesidad de una solución política antes de que los refugiados pudieran regresar sin peligro. Al término del viaje, el Alto Comisionado se dirigió a Nueva Delhi para mantener conversaciones con la primera ministra Indira Gandhi. A juicio de muchos integrantes del gobierno de la India, la prolongación de la visita a Delhi se pareció demasiado a una idea de última hora.16

Los intentos del ACNUR de establecer su presencia en los campamentos de refugiados de la India fueron rechazados con firmeza por el gobierno indio, que también puso objeciones a los intentos del ACNUR de establecer su presencia en los centros de recepción de Pakistán Oriental. Incluso la presencia de las ONG en los campamentos era cada vez menos admisible, a medida que Nueva Delhi intensificaba su asistencia a los Mukhti Bahini, la fuerza guerrillera bangladeshí a la que toleraba desde el comienzo de la crisis. Por otra parte, a medida que las tensiones entre la India y Pakistán y la probabilidad de la guerra aumentaban, los esfuerzos de mediación de la ONU en el conflicto se vieron cada vez con mayor irritación en Delhi. El Secretario General, U Thant, se ofreció a finales de septiembre para mediar entre la India y Pakistán tras el aumento de la tensión y la movilización de sus respectivas fuerzas militares. Mientras Pakistán respondía favorablemente, la India interpretó la iniciativa como un intento de salvar el régimen militar de Pakistán, al que consideraba responsable del éxodo masivo de refugiados. La India instó al Secretario General a encontrar una solución política que tuviese en cuenta los deseos del pueblo de Pakistán Oriental.17

La guerra entre la India y Pakistán

Los objetivos fundamentales de la India desde el comienzo de la crisis en marzo de 1971 habían sido, primero, la repatriación de todos los refugiados que habían huido de Pakistán Oriental y, segundo, la transferencia del poder político en Pakistán Oriental a la Liga Awami. Así pues, cualquier solución de la crisis que no incluyera disposiciones relativas al retorno de los refugiados era a todas luces inaceptable.18 Desde el principio, sin embargo, fue difícil entender cómo podía suceder esto sin la derrota militar de Pakistán y su desplazamiento de Pakistán Oriental.

Los dirigentes de la India contemplaron la posibilidad de la intervención militar directa ya en abril de 1971. Sin embargo, el jefe del Estado Mayor indio, general Manekshaw, desechó esa propuesta por considerarla prematura, ya que el ejército indio no estaba preparado para una operación ofensiva, y serían necesarios de seis a siete meses para prepararse para un conflicto en ambos frentes. Cuando después el gobierno de la India descubrió que tanto los EE UU como China suministraban armas al gobierno de Pakistán para mantener la unidad del país, su posición se endureció. A finales de julio, el gobierno indio había llegado a un consenso sobre la cuestión de Pakistán Oriental, que incluía la supervisión directa del gobierno bangladeshí en el exilio y del adiestramiento de los Mukhti Bahini y otras «fuerzas de liberación» de Bangladesh. En agosto de 1971, la India firmó un Tratado de Paz y Amistad para 20 años con la Unión Soviética, mientras la primera ministra, Indira Gandhi, viajaba a Europa occidental y los EE UU para promover la causa de un Bangladesh independiente.

A pesar de los esfuerzos de mediación del Secretario General de la ONU, U Thant, la situación continuó deteriorándose con las noticias de escaramuzas e incursiones fronterizas a lo largo de la frontera india con Pakistán Oriental. En una visita a la India efectuada del día 6 al 8 de noviembre de 1971, el Alto Comisionado, Sadruddin Aga Khan, expresó su preocupación por las crecientes tensiones y los efectos que esto podía tener sobre la prestación de asistencia a los refugiados. En noviembre la situación se deterioró aún más a lo largo de la frontera india, tanto con Pakistán Oriental como con Pakistán Occidental. El 3 de diciembre, Pakistán lanzó ataques aéreos contra bases indias en el frente occidental. Las fuerzas indias entraron después en gran número en Pakistán Oriental. El Consejo de Seguridad de la ONU debatió detenidamente la cuestión, pero fue paralizado al ejercer el derecho de veto uno u otro de sus miembros permanentes. El 5 de diciembre, Indira Gandhi reconoció la independencia de Bangladesh y el 16 de diciembre Dhaka cayó en poder de las fuerzas indias.19 El jefe de la oficina del ACNUR en esa ciudad, John Kelly, desempeñó un decisivo papel de mediación en la concertación del alto el fuego entre los ejércitos enemigos.20 Con la rendición del ejército paquistaní, la guerra terminó y se preparó el terreno para la independencia de Bangladesh.

Temas de interés: La comunidad de refugiados tibetanos en la India

 

<<...viene de la página
anterior
Índice del Libro
Continúa en la página
siguiente...>>