LA SITUACIÓN DE LOS REFUGIADOS
EN EL MUNDO 2000
Cincuenta años de acción humanitaria

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Repatriación y consolidación de la paz a comienzos de la década de 1990 Versión pdf imprimible

Un helicóptero al servicio de la Autoridad Provisional de las Naciones Unidas en Camboya (APRONUC) llega al centro de recepción de Otaki para refugiados repatriados, en la provincia de Battambang, Camboya. ACNUR/I. GUEST/1992
Cuando la década de 1980 llegaba a su término, el final de la Guerra Fría creó nuevas oportunidades para la paz. Sin el apoyo de las superpotencias, pronto finalizaron las guerras por poderes que habían hecho estragos en varios países del mundo. En algunos de ellos, las Naciones Unidas desempeñaron un importante papel como intermediarios y potenciadores de los acuerdos de paz mediante el establecimiento de grandes operaciones de mantenimiento y consolidación de la paz.

A principios de los años noventa, era palpable el optimismo ante la posibilidad de instaurar un orden mundial más pacífico, caracterizado por la cooperación internacional, la resolución de conflictos y una espectacular reducción del número de refugiados y desplazados. Entre 1988 y 1994, las Naciones Unidas organizaron 21 nuevas operaciones de mantenimiento y consolidación de la paz, frente a las 13 operaciones de mantenimiento de la paz que habían establecido en los 40 años anteriores. Este nuevo optimismo quedó reflejado en la Agenda para la Paz del secretario general de la ONU Boutros Boutros Ghali, de junio de 1992, que preveía un renovado sistema colectivo de seguridad de la ONU.

El ACNUR desempeñó un papel importante en varias operaciones de consolidación de la paz, especialmente en Namibia, Centroamérica, Camboya y Mozambique, países a los que está dedicado el presente capítulo. Cada uno de ellos fue escenario de un prolongado conflicto armado durante los años de la Guerra Fría. En cada caso, los acuerdos de paz
—alcanzados a través de negociaciones realizadas con la mediación internacional— desembocaron en movimientos de repatriación a gran escala. Las actividades del ACNUR estuvieron integradas en las operaciones de consolidación de la paz generales de la ONU en estos países. En cada caso, dichas operaciones conllevaron la organización de elecciones y otras medidas encaminadas a prestar asistencia al proceso de transición desde la guerra hasta la paz. En ellas participaron un número variable de observadores internacionales, administradores civiles y, en algunos casos, miembros de fuerzas para el mantenimiento de la paz y de un cuerpo de policía civil internacional.

En Namibia, la intervención del ACNUR en la operación de repatriación fue breve y limitada. En Centroamérica, Camboya y Mozambique, sin embargo, la organización desempeñó un papel mucho mayor en la asistencia a la reinserción de los refugiados repatriados. En cada uno de estos tres casos, el ACNUR participó en una gran diversidad de programas generales de reinserción y en actividades dirigidas a fomentar la reconciliación. Mediante la prestación de asistencia a los refugiados y a los desplazados que retornaban a sus lugares de origen como parte de un programa integral, el ACNUR y la comunidad internacional trataron de asegurar su reinserción, consolidando así el proceso de paz.

Las actividades del ACNUR en cada uno de estos casos fueron un reflejo de una nueva aplicación, más amplia, del mandato de la organización. Salvo en la operación de Namibia, la participación del ACNUR no finalizó una vez que los refugiados cruzaron sin riesgos la frontera de sus países de origen. Por el contrario, el ACNUR siguió interviniendo activamente, más que en ninguna ocasión anterior, para abordar las necesidades de los retornados durante largos períodos, llevando a cabo una gran diversidad de actividades de protección y asistencia destinadas a ayudar a estas personas a reintegrarse y reconstruir sus vidas.

La repatriación a Namibia Versión pdf imprimible

La obtención de Namibia de la independencia en 1990 tuvo una relación directa tanto con el desmantelamiento del apartheid en Sudáfrica como con el final de la Guerra Fría. El territorio, que hasta 1968 fue conocido con el nombre de África del Sudoeste, había estado bajo el control de Sudáfrica desde el final de la Primera Guerra Mundial. En 1966, la Organización del Pueblo de África del Sudoeste (SWAPO) inició la lucha armada por la independencia, estableciendo posteriormente sus bases en Angola y Zambia. En 1978, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó la resolución 435, en la que pidió que se pusiera fin a la administración sudafricana de Namibia, que había sido declarada ilegal en 1971, y la pronta independencia del territorio tras unas elecciones supervisadas por la ONU. Sin embargo, hubo de transcurrir más de una década para que la resolución se aplicase en su totalidad.

Los Estados Unidos adoptaron la postura de que la independencia de Namibia debía estar vinculada a la resolución de la guerra civil en la vecina Angola, y a la retirada de las tropas cubanas desplegadas en este país. Hasta diciembre de 1988 Sudáfrica, Angola y Cuba no firmaron acuerdos para aplicar la Resolución 435 e iniciaron, simultáneamente, la retirada gradual de las tropas cubanas de Angola. Dos meses después, el Consejo de Seguridad creó el Grupo de Asistencia de las Naciones Unidas para el Período de Transición (GANUPT), con un mandato que incluía la vigilancia de la retirada de las fuerzas sudafricanas de Namibia y la supervisión de las elecciones a una asamblea constituyente.

Repatriación antes de las elecciones

Desde el comienzo, el GANUPT consideró que el retorno y la reinserción pacífica de los refugiados namibios era un requisito previo para las elecciones y para que Namibia lograra transformarse en un país independiente y democrático. La Resolución 435 de 1978 del Consejo de Seguridad de la ONU comenzó finalmente a aplicarse el 1 de abril de 1989. A partir de esa fecha, en menos de un año, más de 43.000 namibios habían regresado a sus hogares desde Zambia, Angola y varios países más.

El inicio de la repatriación organizada tuvo que retrasarse mientras el ACNUR, que facilitó la operación, mantenía largas y arduas negociaciones con el gobierno de Sudáfrica para obtener una amnistía general para todos los retornados. Una vez que comenzó la operación, los refugiados fueron llevados por vía aérea hasta la capital, Windhoek, y entre junio y agosto, también a otros puntos de entrada situados más al norte, como Grootfontein y Ondangwa. También se emplearon tres pequeños puntos de entrada para los que regresaban por tierra. Desde estos lugares, los refugiados fueron llevados a cinco centros de recepción recién creados donde se les registraba y se les daba alimentos, ropa, atención sanitaria y productos de primera necesidad. Después, los repatriados eran trasladados a sus lugares de origen, sobre todo en el norte del país.
Refugiados namibios regresan a Ovamboland, Namibia, después de años de exilio. ACNUR/L. ASTRÖM/1989

La operación sufrió algunos contratiempos importantes. La repatriación tuvo que suspenderse durante un mes cuando, el 1 de abril de 1989, las fuerzas de la SWAPO se dirigieron, con todas sus armas y pertrechos, a Namibia desde sus bases de Angola. Las unidades militares sudafricanas que quedaban en el territorio desbarataron este aparente intento de establecer una presencia armada, además de política, en Namibia. Temporalmente desacuarteladas, las fuerzas sudafricanas derrotaron y expulsaron a las tropas de la SWAPO. Otro problema fue que el administrador general controlado por Sudáfrica mantuvo, durante la repatriación, el despliegue de la policía de África del Sudoeste, entre la que había algunos elementos «contrainsurgentes» con fama de violentos. Estos individuos, conocidos como koevoets, siguieron actuando ilegalmente en el norte, especialmente en Ovamboland, y propagaron el miedo, obstaculizaron los retornos de refugiados y dieron lugar a que el Secretario General de la ONU presentara una queja formal en junio de 1989. El ACNUR envió misiones de protección a la zona para vigilar la situación.1

El ACNUR fue criticado por el elevado coste de la operación de repatriación, pues se invirtieron más de 36 millones de dólares de EE UU en el retorno de poco más de 40.000 refugiados. Casi la mitad de esta cantidad se destinó al puente aéreo organizado para transportar a los refugiados y enviar suministros de ayuda de emergencia. El ACNUR consideraba que esta modalidad de transporte era esencial, en parte por los riesgos que comportaba atravesar el sur de Angola, y en parte para recuperar el tiempo perdido debido a la incursión de abril y a las demoras ocasionadas por las prolongadas negociaciones para lograr que Sudáfrica concediera amnistías generales a los refugiados que regresaban.

Pese a las demoras y a los contratiempos, casi todos los refugiados fueron repatriados a tiempo para las elecciones que se celebraron en noviembre de 1989 y que ganó holgadamente la SWAPO, que formó el primer gobierno independiente de Namibia. Como había ocurrido con las repatriaciones a Argelia en 1962 y a Bangladesh en 1972, el ACNUR limitó su asistencia a las necesidades inmediatas de alimentos y de material y retiró a la mayor parte de su personal tras acompañar a los repatriados a sus lugares de destino. El ACNUR consideró que su labor había terminado cuando finalizó la operación de repatriación y resolvió la cuestión de la amnistía y otros asuntos jurídicos. El Consejo de las Iglesias de Namibia, que fue el principal organismo colaborador del ACNUR en la operación, estableció centros de asistencia en todo el país para recibir a los repatriados y prestar asistencia a los menores, a los ancianos y a otros grupos vulnerables.

En 1990, una misión interinstitucional encabezada por la ONU concluyó que los namibios repatriados tenían enormes dificultades para encontrar trabajo, ser autosuficientes y lograr la integración económica. Esto era especialmente cierto para quienes habían retornado a las zonas rurales del norte del país. Los namibios que habían regresado triunfalmente se sintieron abandonados por la comunidad internacional.2 La misión interinstitucional recomendó que se ofreciera asistencia a los retornados namibios, pero los donantes se mostraron reticentes a facilitar los fondos necesarios y pocos proyectos se llevaron a cabo.

Mientras tanto, algunos de los refugiados habían cursado estudios superiores mientras residían en lugares como Europa oriental o Cuba, y llevaron consigo a su regreso diversos conocimientos profesionales que en última instancia contribuyeron a levantar una nueva nación estable y modestamente próspera. Varios de los refugiados que retornaron se convirtieron en miembros destacados del nuevo gobierno, como el propio nuevo presidente, Sam Nujoma.

La obtención de la independencia por Namibia fue el primero de una serie de logros obtenidos después de finalizada la Guerra Fría en los que el sistema de la ONU desempeñó un papel importante. En este caso, el ACNUR se retiró del país poco después de finalizados los principales movimientos de repatriación. En las operaciones de repatriación posteriores, la intervención del ACNUR en la asistencia a la reinserción de los retornados sería mucho mayor.

Temas de interés: "La protección de los refugiados menores de edad"

 

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