La protección temporal y la antigua Yugoslavia Hasta la década de 1990, se daba por supuesto generalmente que, cuando a una persona se le reconocía su condición de refugiado en Europa, podría quedarse indefinidamente en el país de asilo. Durante el conflicto en la antigua Yugoslavia, sin embargo, se introdujo un nuevo enfoque del asilo en virtud del cual los Estados ofrecían protección temporal a las personas que huían del conflicto, lo que significaba que contaban con que regresaran a sus hogares una vez concluido el conflicto. El ACNUR aprueba la protección temporal como respuesta de emergencia a una situación insostenible, cuando existen unas necesidades de protección manifiestas y cuando las posibilidades de determinar tales necesidades individualmente a corto plazo son escasas o nulas. La organización considera que la finalidad de la protección temporal es garantizar el acceso inmediato a la seguridad y la protección de los derechos humanos básicos, incluida la protección contra la devolución (refoulement), en países directamente afectados por una afluencia de grandes proporciones. La protección temporal puede servir también para ampliar las perspectivas de una respuesta regional coherente, más allá de las áreas afectadas directamente.16
y Zepa en 1995, demostraron hasta
qué punto puede ser precario este enfoque.18
Cuando se ofreció protección temporal en Europa occidental a los refugiados procedentes de la antigua Yugoslavia, no faltaron los problemas.19 Se plantearon cuestiones relativas a los derechos de las personas a las que se había concedido protección temporal, así como al alcance de las responsabilidades de los Estados receptores para con los refugiados una vez terminada la guerra. Cuando aún no se había secado la tinta del Acuerdo de Paz de Dayton, de diciembre de 1995, estaba ya en marcha un vivo debate sobre el retorno. ¿Debía ser voluntario o forzoso?, ¿qué constituía retorno «con seguridad y dignidad»? y ¿debía exigirse a los refugiados que regresaran en el caso de que no pudieran retornar a sus zonas de origen sino que tuvieran que asentarse en otra parte del país? La controversia se intensificó en 1996, cuando fue evidente que no había muchas posibilidades de que se produjeran en breve plazo retornos voluntarios a gran escala. temores de un nuevo e incontrolable
flujo de refugiados procedentes de los Balcanes.
En un intento de mantener
abierta la puerta de la ex República Yugoslava de Macedonia a los
albanokosovares que huían, y de ese modo preservar el asilo en
la región para la mayoría de los refugiados, se emprendió
un Programa de Evacuación Humanitaria en el que el ACNUR desempeñó
un papel destacado. En mayo y junio de 1999, unos 92.000 refugiados albanokosovares
fueron evacuados desde la ex República Yugoslava de Macedonia a
más de dos docenas de países de acogida. Aun cuando la mayoría
regresó a sus hogares antes de terminar el año, parece probable
que este ejemplo concreto de reparto internacional de la carga siga siendo
la excepción y no la regla.
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