LA SITUACIÓN DE LOS REFUGIADOS
EN EL MUNDO 2000
Cincuenta años de acción humanitaria

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A N T I G U A   R E G I Ó N   S O V I É T I C A |



Los conflictos en el Cáucaso meridional y en Tayikistán Versión pdf imprimible

La lucha entre Armenia y Azerbaiyán a causa de Nagorno-Karabaj, que se había intensificado a finales de la década de 1980, fue sólo uno de los varios conflictos que desembocaron en guerra poco después de la desintegración de la Unión Soviética en diciembre de 1991. En Georgia, el enfrentamiento armado que había comenzado en 1989 con los osetios del sur, que exigían la independencia, se agravó hasta que se acordó un precario alto el fuego en mayo de 1992. Unas semanas después se inició un nuevo conflicto en Georgia, en esta ocasión en el territorio autónomo de Abjazia. En Moldavia, un breve pero encarnizado período de combates se inauguró a principios de 1992 entre las fuerzas moldavas y las de la autoproclamada «República del Transdniéster». En Asia central, una sangrienta guerra civil comenzó en Tayikistán en mayo de 1992.

Esta viuda azerbaiyana, desplazada como consecuencia del conflicto entre Armenia y Azerbaiyán, ha vivido durante más de diez años en un depósito abandonado. (ACNUR/A. HOLLMANN/1999)
En el segundo semestre de 1992, el número de personas desplazadas por estos conflictos aumentó de manera espectacular. Para estas fechas, la necesidad de asistencia humanitaria de emergencia era ampliamente reconocida y el ACNUR dejó a un lado muchas de sus reservas de los primeros tiempos acerca de su implicación sobre el terreno. Como señaló el representante del ACNUR en la región, la dificultad estribaba ahora en «evitar el cansancio de compasión de los donantes». En agosto, el representante del ACNUR afirmó en un documento de política que «aun cuando podamos estar obsesionados actualmente con Yugoslavia, la comunidad internacional no puede, si bien se piensa, seguir ignorando la situación en el Transcáucaso».16 El ACNUR desempeñó después un papel clave, junto con el Departamento de   Asuntos  Humanitarios
de la ONU (que después pasaría a ser la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios), en la puesta en marcha de un programa de asistencia humanitaria internacional.

El conflicto entre Armenia y Azerbaiyán a causa de Nagorno-Karabaj

Ya antes de la desintegración de la Unión Soviética, los combates por Nagorno-Karabaj habían desarraigado a unos 300.000 armenios y 350.000 azerbaiyanos. La declaración de independencia de Armenia en octubre de 1991 y el desmembramiento de la Unión Soviética en menos de dos meses después condujeron a una escalada de los combates y a nuevos desplazamientos. En agosto de 1993, fuerzas armenias y de Nagorno-Karabaj controlaban aproximadamente el 20% del territorio de Azerbaiyán y habían establecido dos «corredores» que unían el enclave con Armenia.

En el contexto de esta violencia permanente, el ACNUR se mostró reacio a emprender por sí solo una operación humanitaria de grandes proporciones. En cambio, decidió desplegar y poner a prueba su recién creada capacidad de respuesta de emergencia. Finalmente, el 3 de diciembre de 1992, los equipos de emergencia del ACNUR llegaron a las capitales de Armenia y Azerbaiyán, Ereván y Bakú.

Cuando por fin se acordó el alto el fuego, en mayo de 1994, más de medio millón de azerbaiyanos habían sido desplazados en contra de su voluntad de extensas zonas de Azerbaiyán por fuerzas armenias de Karabaj. Aunque el alto el fuego se ha mantenido, el acuerdo político ha seguido siendo difícil de alcanzar, y la mayoría de las personas que fueron desarraigadas han continuado como rehenes de un conflicto congelado. A pesar de la situación de punto muerto político, el ACNUR ha trabajado en estrecha colaboración con el Banco Mundial, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y las ONG para ayudar al gobierno de Azerbaiyán en la rehabilitación y reconstrucción de zonas a las que las poblaciones desarraigadas han podido regresar con seguridad.

Los conflictos en los territorios georgianos de Abjazia y Osetia del Sur

En Georgia, las poblaciones de los territorios autónomos de Osetia del Sur y Abjazia comenzaron a demandar la secesión ya en 1989. Los habitantes originarios de Osetia, cuya parte septentrional forma parte actualmente de la Federación de Rusia, representaban dos tercios de la población de la región en 1979. Los osetios del sur eran partidarios de una mayor autonomía y de la unificación con Osetia del Norte, y no eran del agrado de los georgianos por su posición tradicionalmente prorrusa. Los abjazios, un pueblo mayoritariamente musulmán, habían disfrutado en la práctica de soberanía dentro de Georgia en la década de 1920. En la época de Stalin, sin embargo, se reasentó a georgianos en la zona y, en 1989, los abjazios constituían sólo el 18% de la población, mientras que los georgianos representaban casi la mitad de la población.

En 1989 estallaron los combates en Osetia del Sur entre los osetios y los georgianos de la región. A pesar de la presencia de tropas soviéticas y después georgianas, no se llegó a un alto el fuego efectivo hasta mayo de 1992. En esa fecha, unos 50.000 osetios habían huido cruzando la frontera de Osetia del Norte, en la Federación de Rusia, mientras que unos 23.000 georgianos habían sido expulsados de Osetia del Sur a Georgia.

Cuando un conflicto terminaba en Georgia, otro comenzaba. A mediados de 1992 estallaron los combates en Abjazia cuando el territorio autónomo declaró su independencia como república y 2.000 soldados georgianos fueron enviados para restablecer el orden. En el año y medio siguiente, este conflicto motivó el desplazamiento y la expulsión de unos 250.000 georgianos de Abjazia.

En julio de 1993 se acordó un alto el fuego, y en agosto el Consejo de Seguridad de la ONU decidió establecer una pequeña Misión de Observadores de las Naciones Unidas en Georgia (UNOMIG). Fue la primera misión de esta índole de la ONU en la antigua Unión Soviética. Al principio, el alto el fuego fue titubeante, pero en diciembre las conversaciones auspiciadas por la ONU se tradujeron en un memorándum de acuerdo entre las dos partes y en la inclusión de personal de mantenimiento de la paz en la UNOMIG. Cuando la situación comenzó a estabilizarse, el ACNUR, que había abierto una oficina en la capital de Georgia, Tbilisi, en junio de 1993, intervino activamente con las partes georgiana y abjazia y Rusia en la negociación de un acuerdo cuatripartito sobre el retorno voluntario de los refugiados y los desplazados. En abril de 1994 se firmó finalmente en Moscú un acuerdo que estipulaba la presencia de una fuerza de paz de la CEI, compuesta por 2.500 hombres e integrada principalmente por soldados rusos, y asignaba al ACNUR la tarea de supervisar el proceso de retorno.

Aunque no carecía de deficiencias, el acuerdo cuatripartito pareció representar un intento audaz pero creíble de invertir lo que había equivalido a la expulsión de una población entera por motivos étnicos. Sin embargo, la aplicación del acuerdo fue obstaculizada posteriormente por la insistencia de la parte abjazia en que se zanjara la cuestión del estatuto político de Abjazia antes de la repatriación. En consecuencia, el ACNUR se vio obligado a suspender su programa de retornos.

A pesar de la reanudación de las conversaciones de proximidad auspiciadas por la ONU y de otras negociaciones, la situación general continuó siendo inestable. Decenas de miles de georgianos desplazados regresaron espontáneamente al distrito de Gali, que es el más cercano a Georgia, pese a la amenaza de las minas y otros peligros. La falta de garantías de seguridad en una zona que no estaba bajo el control gubernamental hizo que el ACNUR se mostrase reacio a promover o facilitar la repatriación voluntaria a Abjazia. En cambio, negoció con las partes abjazia y georgiana en un intento de acceder a los retornados en la zona de Gali, así como a las víctimas del conflicto en otras partes de Abjazia, sobre todo en la capital de la región, Sujumi. El ACNUR suministró después a las personas que habían regresado espontáneamente a Gali materiales de construcción, semillas y combustible diesel para contribuir a la reconstrucción, mientras una asistencia semejante se prestaba en otras partes de Abjazia.

En mayo de 1998, estallaron de nuevo los combates entre partisanos georgianos y milicias abjazias en el distrito de Gali, en lo que constituyó un importante revés para las iniciativas de paz locales e internacionales. En consecuencia, unos 40.000 de los 50.000 retornados originales fueron desplazados de nuevo y muchas de las casas y escuelas rehabilitadas por el ACNUR fueron saqueadas e incendiadas.

Los esfuerzos para lograr una solución pacífica del conflicto entre Georgia y Osetia del Sur fueron más fructíferos. El punto muerto político que reinaba desde mayo de 1992 se rompió en febrero de 1997, en una reunión celebrada en Vladikavkaz, Osetia del Norte. Una comisión de control conjunta, que actuaba bajo los auspicios de la OSCE, adoptó tres decisiones, entre ellas una relativa a la repatriación voluntaria de los refugiados y los desplazados. El ACNUR estableció su presencia en Tsjinvali, Osetia del Sur, donde puso en marcha un modesto programa de asistencia, suministrando sobre todo materiales de construcción a los retornados cuyos hogares habían sido destruidos o dañados durante el conflicto. Esta cooperación entre el ACNUR y la OSCE en la asistencia para la resolución del conflicto entre Georgia y Osetia se amplió en 1998 para dar cabida al Consejo de Europa en una iniciativa conjunta para reforzar la capacidad del gobierno de Georgia para instituir un procedimiento judicial y jurídico para la devolución de sus propiedades a las víctimas del conflicto.

La guerra civil en Tayikistán

La guerra civil estalló en Tayikistán en mayo de 1992, cuando no se habían cumplido seis meses del desmembramiento de la Unión Soviética. El conflicto tuvo su origen en cuestiones políticas, étnicas o de clan y, en menor medida, ideológicas. Los grupos uzbeko, joyandi y kulyabi, que habían ejercido tradicionalmente el poder político y económico en la época soviética, fueron cuestionados por grupos marginales de otras regiones (Garm y los Pamires) con un programa anticomunista, proislámico y nacionalista. Las tropas rusas, que habían permanecido en el país tras la desintegración de la Unión Soviética, ayudaron al gobierno a poner los combates bajo control y a impedir la entrada en el país de fuerzas rebeldes por la frontera meridional. En el plazo de unos meses, los combates habían obligado a unas 600.000 personas a huir de sus hogares. De éstas, unos 60.000 tayikos huyeron hacia el sur, rumbo a Afganistán, mientras muchas otras de etnia rusa, uzbeka o tayika huyeron a otras zonas de la CEI y a otros países.

Mientras se desarrollaba un enfoque integrado de la ONU para el conflicto en Tayikistán, el ACNUR prestó ayuda de emergencia a refugiados tayikos en el norte de Afganistán. Después, en enero de 1993, un equipo del ACNUR llegó a la capital de Tayikistán, Dushanbe. En el mismo mes se desplegó una pequeña Misión de Observadores de las Naciones Unidas en Tayikistán (MONUT), creada por el Consejo de Seguridad de la ONU. En los meses siguientes, el personal del ACNUR hubo de actuar en un entorno sumamente inestable. Durante este período, esas personas llevaron a cabo negociaciones, difíciles aunque en última instancia fructíferas, con los caudillos militares responsables de las expulsiones, a fin de ganarse la confianza de todas las partes y crear las condiciones necesarias para el retorno de los refugiados y los desplazados.

La guerra civil terminó efectivamente a comienzos de 1993, aunque algunas actividades insurgentes continuaron desestabilizando el país después de esas fechas. A partir de abril de 1993, el ACNUR, en colaboración con otros organismos de la ONU y ONG, y con el apoyo del gobierno de Tayikistán, ayudó a organizar la repatriación de los refugiados y de los desplazados internos. Para ello, el ACNUR estableció una amplia presencia sobre el terreno para supervisar los retornos y brindar protección. El ACNUR, junto con sus asociados, proporcionó ayuda a los retornados para reconstruir sus viviendas destruidas y otras infraestructuras esenciales.

A mediados de 1995 habían regresado la mayoría de los desplazados internos y unos 40.000 refugiados, y se habían reconstruido casi 19.000 alojamientos. El ACNUR transfirió sus actividades de supervisión a  la OSCE. Después, en   junio  de
Niños ex refugiados que han regresado a la provincia de Jatlon, Tayikistán, asisten a clase al aire libre porque su escuela fue destruida durante la guerra. (ACNUR/A. HOLLMANN/1995)
1997, un nuevo acuerdo de paz patrocinado por la ONU y firmado en Moscú tuvo como consecuencia nuevas repatriaciones. En los dos años siguientes regresaron otros 17.000 tayikos, mientras el ACNUR aplicaba también programas de generación de ingresos, cultivo y enseñanza para facilitar la reintegración de los retornados en el sur del país. Desde entonces, Tayikistán ha sucumbido a nuevos episodios de combates, que han producido nuevos desplazamientos internos. Aunque la oposición ha entrado en el gobierno, la situación política continúa siendo tensa.

Temas de interés: Las organizaciones no gubernamentales

 

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