LA SITUACIÓN DE LOS REFUGIADOS
EN EL MUNDO 2000
Cincuenta años de acción humanitaria

| G U E R R A    Y   A C C I Ó N   H U M A N I T A R I A :
I R A Q   Y   L O S   B A L C A N E S |


La guerra en Croacia y en Bosnia y Herzegovina Versión pdf imprimible


Casi inmediatamente después del éxodo de los kurdos del norte de Iraq en 1991, el ACNUR se enfrentó a otra emergencia humanitaria de grandes proporciones, en esta ocasión en los Balcanes.10 El violento desmembramiento de la República Federal Socialista de Yugoslavia, que comenzó en junio de 1991 con la declaración de independencia de Eslovenia y de Croacia, desembocó en la mayor crisis de refugiados en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. Los combates estallaron primero en Eslovenia, pero su alcance fue limitado y duraron sólo unos días. El primer estallido de violencia importante tuvo lugar en Croacia, donde residía una población minoritaria de más de medio millón de serbios. Tras la declaración de independencia de Croacia, el ejército yugoslavo y paramilitares serbios se hicieron rápidamente con el control de un tercio del territorio croata. En Croacia fue evidente por primera vez el violento y funesto fenómeno al que después se daría de manera eufemística el nombre de «limpieza étnica». Al principio, miles de croatas fueron expulsados de las zonas que quedaban bajo el control de los serbios. Posteriormente, las fuerzas croatas obligaron a miles de serbios a abandonar sus hogares. En Croacia, sólo en 1991, unas 20.000 personas perdieron la vida, más de 200.000 refugiados huyeron del país y unas 350.000 personas se convirtieron en desplazados internos.

En 1992, la guerra se extendió a la vecina Bosnia y Herzegovina, con consecuencias aún más devastadoras. Bosnia y Herzegovina era la república de la antigua Yugoslavia donde existía el mayor grado de mezcla étnica. Según un censo de población yugoslavo de 1991, los tres grupos principales en Bosnia y Herzegovina eran los musulmanes (44%), los serbios (31%) y los croatas (17%).11 Cuando Bosnia y Herzegovina declaró su independencia en marzo de 1992, el gobierno de Serbia, encabezado por el presidente Slobodan Milosevic, juró combatir en defensa de la minoría serbia de Bosnia. Unos días después, fuerzas paramilitares serbias irrumpieron en la región oriental de la república y comenzaron a matar o expulsar a los residentes croatas y musulmanes. Más o menos al mismo tiempo, fuerzas serbias del ejército yugoslavo tomaron las colinas que rodean la capital bosnia, Sarajevo, y comenzaron a atacarla con fuego de artillería. A finales de abril de 1992, el 95% de las poblaciones musulmana y croata de las ciudades y centros urbanos importantes del este de Bosnia se habían visto obligadas a abandonar sus hogares y Sarajevo era objeto de bombardeos diarios. A mediados de junio, las fuerzas serbias controlaban dos tercios de Bosnia y Herzegovina y aproximadamente un millón de personas habían huido de sus hogares.

El implacable bombardeo de Saravejo durante la guerra de Bosnia causó una destrucción generalizada. (ACNUR/A. HOLLMAN/1996)
En las primeras fases de la guerra, los musulmanes y los croatas de Bosnia y Herzegovina lucharon juntos contra los serbios de Bosnia, pero a principios de 1993 estallaron los combates entre los croatas bosnios y los musulmanes bosnios. Se inició otra oleada de «limpieza étnica», esta vez en la región central de Bosnia. Las fuerzas croatas de Bosnia, respaldadas por Croacia, intentaron crear una franja de territorio étnicamente puro limítrofe con Croacia. Aunque las tensiones entre ellas continuaron, los combates entre las fuerzas croatas de Bosnia y las fuerzas gubernamentales bosnias, integradas principalmente por musulmanes, tocaron a su fin en marzo de 1994, con la firma del Acuerdo de Washington y la creación de una Federación Croato-Musulmana.

Al terminar la guerra, en diciembre de 1995, más de la mitad de los 4,4 millones de habitantes de  Bosnia y  Herzegovina
habían sido desplazados. Se calcula que 1,3 millones   eran  desplazados internos y unos 500.000 se habían refugiado en países vecinos. Además, unos 700.000 se habían convertido en refugiados en Europa occidental, de ellos unos 345.000 en la República Federal de Alemania.

La «hoja de parra» humanitaria

Estos movimientos de población masivos y la amplia cobertura informativa de los horrores de la guerra dieron lugar a una de las mayores operaciones de asistencia internacionales que se han organizado. En octubre de 1991, coincidiendo con el desplazamiento de población que tenía lugar en Croacia, las autoridades yugoslavas solicitaron la ayuda del ACNUR. En noviembre, el Secretario General de la ONU, Javier Pérez de Cuéllar, pidió formalmente a la Alta Comisionada, Sadako Ogata, que considerase la posibilidad de prestar sus «buenos oficios» para prestar ayuda a los desplazados internos necesitados que se habían visto afectados por el conflicto y para coordinar la acción humanitaria en la región.12 Después de una misión de investigación sobre el terreno, el ACNUR aceptó el papel y se puso oficialmente al frente de la coordinación de la asistencia humanitaria del sistema de la ONU en la región en noviembre de 1991.13

El ACNUR organizó operaciones de asistencia en todas las repúblicas de la antigua Yugoslavia, pero encontró los mayores desafíos en Bosnia y Herzegovina. Cuando el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) se retiró temporalmente de Sarajevo en mayo de 1992, tras la muerte por disparos de uno de sus delegados, el papel del ACNUR en Sarajevo, en particular, adquirió una importancia capital. El ACNUR comenzó a enviar miles de toneladas de suministros de ayuda de emergencia por vía aérea a Sarajevo, y por carretera a destinos de todo el país. Por primera vez en su historia, el ACNUR coordinó —en plena guerra— una operación de ayuda de emergencia de gran magnitud para ayudar no sólo a los refugiados y los desplazados internos, sino también a los cientos de miles de civiles afectados por la guerra.14

Incapaz de ponerse de acuerdo sobre el modo de poner fin al conflicto, la comunidad internacional concentró gran parte de sus energías en apoyar la operación de asistencia humanitaria dirigida por el ACNUR. Los gobiernos aportaron grandes cantidades de fondos para la operación de ayuda de emergencia, pero no fueron capaces de llegar a un consenso en muchas cosas más. La operación humanitaria se convirtió gradualmente en una «hoja de parra» y en la única respuesta visible de la comunidad internacional ante la guerra. Como declaró François Fouinat, coordinador del Grupo de Trabajo del ACNUR para la antigua Yugoslavia, en octubre de 1993, «no es sólo que las actividades humanitarias de la ONU se hayan politizado; se trata más bien de que nos hemos transformado en la única manifestación de la voluntad política internacional».15

La alta prioridad asignada a la operación humanitaria hizo que el ACNUR desempeñara también un papel importante en las negociaciones políticas internacionales relativas a la guerra. La Alta Comisionada Ogata informó con frecuencia al Consejo de Seguridad de la ONU acerca de la situación humanitaria sobre el terreno. Asimismo, en su calidad de presidenta del Grupo de Trabajo sobre Cuestiones Humanitarias de la Conferencia Internacional sobre la ex Yugoslavia, se reunió a menudo con negociadores de paz internacionales, dirigentes de las partes en conflicto y delegaciones gubernamentales.

Un elemento clave de la respuesta internacional fue el despliegue de tropas de mantenimiento de la paz de la ONU. La Fuerza de Protección de las Naciones Unidas (UNPROFOR), que estableció un cuartel general sectorial en Sarajevo en febrero de 1992, se desplegó inicialmente para supervisar el alto el fuego en Croacia. Cuando la guerra se extendió, sucesivas resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU asignaron a la UNPROFOR el mandato adicional de crear las condiciones para la entrega efectiva de la ayuda humanitaria en Bosnia y Herzegovina.16 La UNPROFOR tuvo éxito al principio, en junio de 1992, al hacerse con el control del aeropuerto de Sarajevo que, durante el resto de la guerra, fue de vital importancia para facilitar la entrega de suministros de ayuda de emergencia a la población sitiada de Sarajevo. Aunque el mandato de la UNPROFOR se amplió más tarde para incluir la disuasión de ataques contra las «zonas seguras» y otras tareas, el garantizar el acceso de los suministros humanitarios siguió siendo una parte primordial de su mandato durante toda la guerra. En 1995 había en Bosnia más de 30.000 soldados de la UNPROFOR.

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