10 . 4 Guerra y desplazamiento en el África occidental
Durante la década de 1990, África
occidental se convirtió en escenario de violentas guerras
que provocaron el desarraigo de millones de personas. Los dos
conflictos principales, en gran medida internos, pero alimentados
por fondos, armas e intereses externos, fueron el de Liberia y
el de Sierra Leona. Ambos empujaron a casi un millón de
refugiados a los países vecinos, sobre todo a Guinea y
Costa de Marfil. Un conflicto de menos envergadura en Senegal
y una rebelión militar en Guinea-Bissau en 1998 produjeron
también alrededor de 200.000 refugiados.
Al final de la década, más de un
tercio de los refugiados y desplazados de África estaban
en la región occidental del continente. La mayoría
de ellos estaban desplazados dentro de sus propios países.
Muchos de los que cruzaron las fronteras internacionales se quedaron
a unos kilómetros de ellas. Como consecuencia de ello,
incluso quienes huyeron a un lugar con la esperanza de que fuera
más seguro siguieron siendo vulnerables a los ataques.
En Guinea, el ACNUR tuvo que trasladar lejos de la frontera varios
campamentos para proteger a sus residentes. El personal de las
organizaciones humanitarias que acudió a socorrer a los
refugiados y desplazados también corrió grandes
riesgos. Muchos de estos trabajadores fueron amenazados, varios
fueron secuestrados, sufrieron robos, y en algunas ocasiones hubo
que evacuarlos por motivos de seguridad.
Cuando los liberianos huyeron a Guinea y a Costa
de Marfil, los habitantes de estos países les abrieron
sus casas. Cuando los sierraleoneses comenzaron a huir a Guinea,
algunos también se alojaron en las casas de los guineanos,
pero la capacidad de absorción se agotó pronto y
muchos se dirigieron a los campamentos. Ambos países ofrecieron
una considerable hospitalidad a grandes poblaciones de refugiados
durante toda la década de 1990. A finales de 1996, Guinea
acogía a alrededor de 650.000 refugiados de Liberia y Sierra
Leona. Hoy, viven todavía en Guinea más de 500.000
refugiados. Entre 1990 y 1997, Costa de Marfil tuvo entre 175.000
y 360.000 refugiados al año, y en 1999 aún acogía
a unos 138.000.
Las guerras que asolaron el África occidental en los años
noventa tuvieron varias dimensiones; las tensiones étnicas,
las luchas por los recursos y los alzamientos de jóvenes
descontentos fueron algunas de ellas. Centrándose en las
tensiones étnicas, algunos observadores señalan
que en Liberia, las fuerzas rebeldes tuvieron inicialmente carácter
étnico, aunque estaban compuestas por jóvenes de
todos los sectores de la sociedad liberiana. En Senegal, los separatistas
de Casamancia fueron considerados a menudo un movimiento del pueblo
jola, pero ni todos los jolas eran separatistas y ni todos los
separatistas eran jolas.
Otros observadores han calificado estas guerras
sobre todo de luchas por el control de la madera y de los diamantes.
En Liberia, la tala clandestina era la base económica de
los rebeldes, y gran parte de la madera terminaba en Francia.
En Sierra Leona, las fuerzas rebeldes dependían en gran
medida del comercio de diamantes para comprar armas, y tanto el
gobierno como los rebeldes recurrieron al apoyo de compañías
internacionales de la minería y de seguridad.
Hay quienes afirman que el denominador común
de los tres conflictos no fueron las tensiones étnicas
ni la competencia por los recursos, sino la repercusión
de la corrupción y la pérdida de poder del Estado
en los jóvenes marginados y vulnerables.iii
A veces se cita como ejemplo la prolongada lucha en Casamancia,
donde madera y minerales eran escasos.
Liberia
El conflicto que afectó a Liberia durante
la década de 1990 comenzó en diciembre de 1989,
entre las fuerzas del Frente Patriótico Nacional de Liberia
(FPNL), integradas en su mayoría por miembros de las etnia
gio y mano, y las fuerzas leales al presidente Samuel Doe, en
su mayoría de la etnia krahn. El conflicto se caracterizó
por las matanzas de civiles, las mutilaciones, la destrucción
generalizada de propiedades y el reclutamiento de un gran número
de niños soldado a quienes se solía obligar a matar
para que demostrasen su lealtad. Durante ocho años de terror,
más de 150.000 liberianos perdieron la vida y la mitad
de los habitantes del país huyó de sus hogares.
De los más de 1,7 millones de liberianos desarraigados,
aproximadamente el 40 por ciento huyó a los países
vecinos y casi todos los restantes se convirtieron en desplazados
internos.
En 1990, en un intento por restaurar el orden,
la Comunidad Económica de Estados del África occidental
(CEDEAO) envió una fuerza a Liberia, el Grupo de Observadores
Militares (ECOMOG) de la CEDEAO. El ECOMOG se hizo con el control
de la capital, Monrovia, pero el 95 por ciento del país
siguió en manos de los rebeldes. Surgieron otras facciones
armadas que exacerbaron aún más el conflicto; en
1994 había 11. El conflicto se convirtió en una
de las guerras civiles más destructivas y obstinadas y
sin embargo menos conocidas del mundo.
Ni siquiera en Monrovia estaban a salvo los civiles.
Los continuos combates por el control de la ciudad desplazaron
una y otra vez a las personas que allí se refugiaban. En
abril de 1996, las luchas entre las tres facciones armadas que
querían el control de la ciudad provocaron 3.500 muertos.
Más de 350.000 civiles, entre los que se contaban desplazados
que vivían en Monrovia, huyeron de ella. Entre ellos había
al menos 2.000 liberianos que huyeron por mar a bordo del Bulk
Challenge, y otros 400 que lo hicieron en el Zolotista.
Los dos barcos fueron de puerto en puerto a lo largo de la costa
occidental de África buscando un refugio temporal para
los refugiados que llevaban a bordo. En cada puerto eran rechazados.
Finalmente, Ghana permitió atracar al Bulk Challenge
tras conocer los informes según los cuales muchos de los
viajeros estaban gravemente enfermos. El Zolotista y
sus pasajeros fueron obligados a regresar a Monrovia después
de tres semanas en el mar.
Tras la violencia de 1996, las facciones combatientes
firmaron un importante acuerdo de paz que, diferencia de los numerosos
acuerdos anteriores, se mantuvo. En 1997, en unos comicios celebrados
bajo supervisión internacional, fue elegido presidente
Charles Taylor, el líder del FPNL. Aunque no hubo otros
enfrentamientos militares importantes entre 1997 y el final de
1999, la situación política y de seguridad en Liberia
siguió siendo inestable.
Sierra Leona
En Sierra Leona, la rebelión del Frente
Unido Revolucionario (FUR) comenzó con una incursión
lanzada desde Liberia en marzo de 1991. El FUR mantenía
estrechas relaciones con el FPNL de Charles Taylor, y contaba
con el respaldo político y económico de Libia y
de Burkina Faso. Aunque también se envió una fuerza
del ECOMOG a Sierra Leona para ayudar al gobierno, la violencia
continuó y desarraigó a más de un millón
de personas en los tres años siguientes. En 1994, el FUR
se había debilitado, pero la violencia contra los civiles
siguió con toda su furia, protagonizada principalmente
por soldados o ex soldados gubernamentales descontentos.
En 1995, el gobierno contrató una fuerza
de mercenarios sudafricanos que contribuyó a restaurar
en cierta medida el orden, y a principios de 1996 se celebaron
elecciones. Los votantes eligieron presidente a un civil, Ahmed
Tejan Kabbah. Finalmente, el gobierno y el FUR firmaron un acuerdo
de paz, y cientos de miles de desplazados regresaron a sus casas.
Pero esta paz fue efímera. En mayo de
1997, los miembros frustrados del ejército se unieron al
FUR para derrocar a Kabbah y establecer un Consejo Revolucionario
de las Fuerzas Armadas (CRFA). Los combates entre las fuerzas
del ECOMOG y las del CRFA desplazaron a miles de personas más
en 1997, pero finalizaron cuando ambas partes firmaron un nuevo
acuerdo de paz a finales de aquel año, en el que se preveía
la reinstauración de Kabbah y una función para el
líder encarcelado del FUR, Foday Sankoh. Durante 1998,
los intensos combates desplazaron de nuevo a un gran número
de civiles y, al final del año, había más
de un millón de sierraleoneses desarraigados, de los que
alrededor de 400.000 estaban en los países vecinos.
Poblaciones
de refugiados y desplazados internos en África occidental,
1994 |
Mapa 10.1 |
 |
| Fuente:
Cifras de desplazados internos (DI), US Commitee for Refugees. |
En julio de 1999, el gobierno y los rebeldes se
reunieron en Lomé, Togo, y firmaron otro acuerdo para poner
fin a las hostilidades. Este acuerdo preveía el reparto
del poder entre las dos partes y una amnistía para quienes
habían cometido atrocidades contra los civiles. El ECOMOG
fue sustituido en octubre de 1999 por una fuerza de la ONU para
el mantenimiento de la paz integrada por 11.000 hombres, cuya
principal tarea era supervisar la desmovilización de los
ex combatientes y crear un entorno seguro para el regreso a sus
hogares de los refugiados y desplazados. A final de año,
la situación en Sierra Leona seguía siendo precaria,
y había violaciones del alto el fuego, continuaban los
abusos contra los derechos humanos y la desmovilización
era limitada. Pese a la amnistía, hay vestigios que recuerdan
constantemente las numerosas atrocidades cometidas durante la
última década. El reclutamiento forzado de niños
a gran escala que se produjo durante la guerra, y la terrible
mutilación de civiles que fue una característica
particular de dicha guerra, han dado como resultado una
sociedad profundamente traumatizada.