10 . 5 El Sáhara Occidental: refugiados en el desierto
Las fronteras de lo que en un tiempo fue
conocido como el Sáhara Español fueron trazadas
en cuatro acuerdos francoespañoles firmados entre 1900
y 1912, en una época en que la mayor parte de Marruecos
se convirtió en protectorado francés. El Sáhara
Español permaneció bajo el dominio de España
hasta 1975, cuando las autoridades coloniales evacuaron el territorio
como consecuencia de la evolución política en la
metrópoli, la creciente resistencia al colonialismo entre
una gran parte de la población local y la presión
de un Marruecos independiente. En noviembre, los Acuerdos de Madrid
firmados por España, Marruecos y Mauritania dividieron
la colonia en una zona septentrional y otra meridional, que fueron
cedidas a Marruecos y a Mauritania, respectivamente. Fue en esta
época en la que la colonia comenzó a conocerse como
Sáhara Occidental. En los meses siguientes, miles de soldados
y de civiles de ambos países entraron en el territorio
recién adquirido, y miles de habitantes del Sáhara
Occidental se marcharon.
Durante los últimos años de gobierno
español, se había desarrollado un movimiento anticolonial
en torno a una organización militar y política fundada
en 1973 por un grupo de jóvenes estudiantes: el Frente
Popular para la Liberación de Saguía el-Hamra y
de Río de Oro, más conocido como Frente Polisario.
El inesperado acuerdo firmado en 1975 por España, Marruecos
y Mauritania suscitó un renovado apoyo a esta organización,
que ya recibía instrucción y equipamiento militares
de Libia y, cada vez más, de Argelia. Con el apoyo del
gobierno de este último país, los refugiados que
lograron huir del Sáhara Occidental fueron asentados en
cuatro campamentos de refugiados ubicados al sur del Tinduf, una
región árida y rocosa situada en el sudoeste de
Argelia.
La autodeterminación
Desde estos campamentos, el Frente Polisario proclamó
en febrero de 1976 la independencia de la República Árabe
Democrática Saharaui (RADS) y formó un gobierno
en el exilio. Cuando Mauritania renunció a sus reivindicaciones
territoriales en agosto de 1979, Marruecos se dispuso a ocupar
también el sector meridional, donde desde entonces hace
valer su control administrativo. Los ejércitos de Marruecos
y del Frente Polisario prosiguieron una enconada guerra hasta
que ambas partes acordaron, con la mediación de la ONU,
un plan de conciliación de diferencias que fue aprobado
por el Consejo de Seguridad en abril de 1991. En dicho plan, se
imponía un alto el fuego formal desde septiembre y se acordaba
la celebración de un referéndum bajo los auspicios
de las Naciones Unidas, que daría al pueblo saharaui la
oportunidad de elegir entre la integración en Marruecos
y la independencia.
El complejo proceso de elaboración del
censo electoral para este referéndum está a cargo
de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum
del Sáhara Occidental (MINURSO), creada en abril de 1991.
La tarea de identificar a los saharauis en una población
desperdigada por toda la región se ha retrasado una y otra
vez debido a los desacuerdos entre el gobierno de Marruecos y
el Frente Polisario sobre las personas que debían figurar
en el censo, convencidos ambos de que la composición del
censo determinará el resultado del referéndum. En
diciembre de 1999, más de cinco años después
de que se iniciara el proceso de inscripción de votantes,
y tras entrevistar a 198.500 solicitantes, de los que pocos más
de 86.000 fueron considerados con derecho a votar, la MINURSO
no había completado aún su tarea. Actualmente está
envuelta en una difícil y delicada fase de apelaciones,
formuladas por alrededor de dos tercios de las personas, cuya
inscripción ha sido denegada.
Anticipándose al referéndum, el
ACNUR está preparando la repatriación voluntaria
de los refugiados que tienen derecho a voto y de sus familias
inmediatas, alrededor de 120.000 personas en total. La inmensa
mayoría de los refugiados declara con firmeza que desea
regresar a la parte del Sáhara Occidental situada al este
del muro defensivo de arena de 2.500 kilómetros (conocido
como berm) erigido por las fuerzas marroquíes,
con independencia de la zona del territorio de la que proceden.
En un intento de reforzar la confianza, el ACNUR ha tratado de
promover las visitas familiares al otro lado de la frontera. Pero
los propios refugiados se muestran preocupados por su seguridad
si van a regresar a la zona occidental del territorio.
El Sáhara Occidental sigue estando dividido
en dos zonas por el berm. Las fuerzas del Polisario controlan
una parte considerable del interior, hasta las fronteras orientales
con Argelia y Mauritania. Marruecos mantiene el control de las
zonas costeras, incluido el llamado «triángulo útil»,
en el norte, situado entre El Aaiún, Esmara y las inmensas
reservas de fosfatos de Bucraa. Aunque las fronteras de estas
zonas apenas se han alterado en la última década,
la situación ha cambiado mucho dentro de ellas. Marruecos
ha mejorado considerablemente la infraestructura básica
e industrial de El Aaiún y, en menor grado, en el resto
del «triángulo útil».
Los campamentos de refugiados
En 1975, la mayor parte de los refugiados huyó
a una árida zona desértica situada en torno a Tinduf,
en Argelia, a unos 500 kilómetros al este de El Aaiún
y a 50 kilómetros de la frontera con el Sáhara Occidental.
Según los informes, al final de 1976, alrededor de 50.000
saharauis vivían en asentamientos en dicha zona. Estos
campamentos de refugiados se establecieron en una zona de unos
pocos kilómetros cuadrados que el gobierno de Argelia cedió
temporalmente a la RADS. Más tarde, se creó un cuarto
campamento. Los refugiados que viven en ellos recibieron asistencia
humanitaria del gobierno argelino, de la Media Luna Roja y del
ACNUR. En su momento de máxima ocupación, vivían
en ellos unas 165.000 personas, según cálculos del
gobierno argelino.
Durante el conflicto militar, la mayoría
de los varones de los campamentos se unieron al ejército
del Polisario, cada vez mayor y mejor equipado. Las mujeres administraban
los campamentos. En los últimos 25 años, se han
levantado hospitales, escuelas, talleres y ministerios entre las
tiendas que sirven de hogar a los refugiados.
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Hoy, los refugiados dependen en gran medida
de la ayuda internacional. Esta asistencia procede de la
Oficina Humanitaria de la Comunidad Europea (ECHO), el gobierno
argelino, el Programa Mundial de Alimentos y el ACNUR, así
como de diversas organizaciones no gubernamentales europeas
y de fuentes bilaterales. Sin embargo, los niveles de nutrición,
higiene y atención médica se deterioran sin
cesar con los años. Aumentan entre los niños
la desnutrición y las enfermedades, y la calidad
del agua potable es precaria. En los campamentos, los refugiados
tienen acceso a educación primaria y secundaria,
y algunos han encontrado oportunidades para continuar sus
estudios en el extranjero. Todos los años, algunos
miles de refugiados pasan las vacaciones de verano en Europa,
especialmente en España, invitados por familias que
simpatizan con su situación. Además de los
refugiados que viven en estos campamentos, al final de 1999
se calculaba que había alrededor de 26.400 saharauis
en Mauritania y más de 800 estudiando en Cuba.
Durante todos estos años, el Frente Polisario ha
mantenido vínculos estrechos con los refugiados saharauis.
La organización ha creado una amplia red de representantes.
La mayoría viven en |
| Sáhara
Occidental |
Mapa
10.2 |
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Fuente: Cifras de desplazados
internos (DI), US Committee for Refugees |
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Europa, especialmente en Italia y en España.
Otros, repartidos por todo el mundo, crean y mantienen redes de
asistencia para los refugiados y apoyo a la lucha saharaui por la
independencia.
Pese al considerable éxito logrado por
los saharauis en la promoción de proyectos para mejorar
el bienestar social en los campamentos, algunos refugiados los
han abandonado en busca de trabajo. Muchos se han reunido con
sus familiares en Mauritania, en Argelia e incluso en Marruecos.
Algunos de los que permanecen en los campamentos emigran por temporadas,
y salen del Tinduf durante los meses calurosos del verano hacia
lugares como las islas Canarias, la España peninsular o
más lejos.
No obstante, la mayoría de los refugiados
saharauis siguen viviendo en los campamentos o los visitan con
frecuencia. Muchos mantienen relaciones sociales y económicas
cada vez más activas con comunidades saharauis tan alejadas
como las de las ciudades mauritanas de Nuadhibú y Nuakchot,
las islas Canarias y la España peninsular. Estas actividades
representan actualmente una parte significativa de la economía
de los campamentos.
Han transcurrido más de 25 años
desde que la población refugiada saharaui se dispersó
y casi nueve desde que se respaldó la celebración
del referéndum. Aún no se ha decidido cuándo
se realizará finalmente éste, y no existen mecanismos
de cumplimiento para que sus resultados se lleven a la práctica.
En este sentido, el futuro del Sáhara Occidental, que algunos
llaman «la última colonia de África»,
sigue siendo incierto.