2 . 1 La huida de Rhodesia, el retorno
a Zimbabue
A mediados de los años sesenta, casi
todas las antiguas colonias africanas del Reino Unido eran independientes.
La única excepción era Rhodesia, donde el gobierno
de la minoría blanca se había negado a extender
el derecho de voto a la mayoría de sus ciudadanos. En noviembre
de 1965, el primer ministro de Rhodesia, Ian Smith, promulgó
una Declaración Unilateral de Independencia. La ausencia
de una respuesta militar del Reino Unido, la ineficacia de los
acuerdos negociados externamente y la brutal represión
de las actividades políticas africanas empujaron al movimiento
nacionalista negro a recurrir a la lucha armada.
Los dos partidos de la oposición, la Unión
Nacional Africana de Zimbabue (ZANU) y la Unión Popular
Africana de Zimbabue (ZAPU) crearon sendos brazos militares e
iniciaron una guerra de guerrillas. La policía y el ejército
de Rhodesia respondieron sin piedad. Esa misma década habían
llegado al país refugiados blancos del Congo; ahora los
blancos de Rhodesia estaban decididos a no convertirse también
en refugiados.
Al principio, las perspectivas de alcanzar un
acuerdo negociado eran escasas. Las fuerzas de seguridad de Rhodesia
pudieron contener la rebelión, mientras que el pequeño
número de habitantes que huyó a los países
vecinos eran sobre todo personas que deseaban incorporarse a la
lucha por la liberación nacional. Pero a finales de los
años sesenta, las personas huían de Rhodesia debido
a la brutalidad sancionada por el gobierno. A partir de 1973,
las leyes de Rhodesia cayeron con toda dureza sobre los negros
acusados de apoyar la guerra de guerrillas. Miles de campesinos
fueron obligados a trasladarse a «pueblos protegidos»
cercados y sometidos a la vigilancia de las fuerzas especiales
de seguridad. La violencia y los abusos de las fuerzas de seguridad
de Rhodesia eran generalizados. En 1975, Rhodesia promulgó
una Ley de Indemnizaciones y Compensaciones aplicable con efectos
retroactivos desde diciembre de 1972, para proteger a las fuerzas
de seguridad de la responsabilidad legal en que hubieran podido
incurrir al matar y torturar a personas o al destruir propiedades
durante la guerra. En respuesta, la sublevación se intensificó
y muchas personas se unieron a la guerrilla. Durante la década
de 1970, ésta mejoró su entrenamiento y sus equipos
y comenzó a actuar desde bases situadas en Mozambique y
en Zambia.
La huida a Mozambique, Botsuana y Zambia
Los principales flujos de refugiados comenzaron
a mediados de los años setenta, cuando se intensificaron
los combates. A finales de 1975, el ACNUR calculaba que había
alrededor de 14.500 refugiados de Rhodesia en Mozambique. Este
número aumentó con rapidez en los siguientes años,
y en 1979 se calculaba que había más de 210.000
refugiados de Rhodesia en Mozambique, Botsuana y Zambia.
A lo largo de la frontera oriental con Mozambique,
muchos refugiados huyeron sólo a corta distancia, pues
cruzaron la frontera pero se quedaron a vivir con sus parientes.
Muchos otros se dirigieron a grandes campos situados en el interior
de Mozambique, en lugares como Chimoio y Nyadzonia, que administraba
la ZANU. Estos campos albergaban no sólo a un gran número
de refugiados, sino también a guerrilleros en fase de instrucción,
y como consecuencia, se hicieron vulnerables a los ataques de
las fuerzas armadas de Rhodesia. Por ejemplo, el 9 de agosto de
1976, murieron cientos de refugiados en un ataque contra el campo
de Nyadzonia. Los campos de Zambia albergaban también tanto
a refugiados como a guerrilleros, y en Botsuana había campos
de tránsito para acoger a quienes se dirigían a
Zambia. En la propia Rhodesia, miles de personas huyeron de sus
hogares en el medio rural para vivir en campamentos improvisados
situados alrededor de los pueblos y ciudades más grandes.
La militarización tan ostensible de los
campos de los países vecinos hizo que las organizaciones
de ayuda de emergencia y los gobiernos tuvieran dificultades para
prestar asistencia a los refugiados sin ayudar al mismo tiempo
a los combatientes. La ayuda médica y alimentaria enviada
a Mozambique para los refugiados inevitablemente encontraba también
la forma de llegar a la guerrilla. Los grupos eclesiales que trataban
de localizar a los niños secuestrados descubrieron que
muchos de ellos se habían convertido en combatientes bien
entrenados. El ACNUR proporcionó asistencia a los refugiados
y actuó en algunos de los campos, pero tenía cada
vez más dificultades para
distinguir a los refugiados de los guerrilleros. En 1978, el ACNUR
dejó de prestar asistencia a los campos afiliados a la
ZAPU, aunque sí proporcionaba ayuda de emergencia. A causa
de los numerosos problemas políticos y de seguridad asociados
a estos campos, la asistencia internacional a los refugiados en
los tres países que acogían a refugiados fue mínima.
Muchos de los campos padecieron una escasez crónica de
alimentos.
Repatriación y reconstrucción
En 1976, la ZANU y la ZAPU se fusionaron, formando
la alianza del Frente Patriótico y aumentando la presión
sobre las fuerzas de seguridad de Rhodesia. El debilitamiento
de la determinación de las autoridades de este país
llevó a las partes a la mesa de negociaciones en 1978,
y en las conversaciones de Lancaster House de Londres, celebradas
entre septiembre y diciembre de 1979, se alcanzó un acuerdo
que incluía medidas para la repatriación rápida
de refugiados a fin de que participasen en las elecciones. El
ACNUR intervino en el programa de repatriación, que costó
140 millones de dólares, con la condición de que
dicha repatriación fuera voluntaria, de que existiera un
acuerdo entre el país de origen y los países de
asilo sobre las modalidades de movimiento y recepción,
y de que los refugiados pudieran retornar a sus casas y sus pueblos.
El alto el fuego entró en vigor a
finales de 1979, y las primeras elecciones se celebraron en febrero
de 1980. La República de Zimbabue declaró formalmente
su independencia en abril de aquel año. A principios de
los años ochenta, habían retornado tres cuartas
partes de los refugiados zimbabuenses. Dado que el país
ya no estaba gobernado por la minoría blanca, los retornados
estaban impacientes no sólo por rehacer sus vidas, sino
por participar en la construcción de una nueva nación.
La reconstrucción de las comunidades se hizo con rapidez,
y el ACNUR y otras organizaciones internacionales de ayuda de
emergencia prestaron asistencia para la reinserción. Después,
a partir de principios de los años ochenta, la propia Zimbabue
se convirtió en país de acogida para un número
creciente de refugiados que huían de la guerra civil de
Mozambique. En 1992, había en el país más
de 230.000 refugiados mozambiqueños.