LA SITUACIÓN DE LOS REFUGIADOS
EN EL MUNDO 2000
Cincuenta años de acción humanitaria

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4 . 2 La piratería en el mar de la China meridional

La piratería en el sudeste de Asia es tan antigua como la propia navegación. Para los «refugiados del mar» vietnamitas, representó un terror imprevisto y para quienes intentaban protegerlos fue un problema enojoso. En 1981, año en el que llegaron a Hong Kong 452 barcos transportando a 15.479 refugiados, las estadísticas del ACNUR eran un modelo de horror: 349 barcos habían sido atacados un promedio de tres veces cada uno; 578 mujeres habían sido violadas; 228 mujeres habían sido secuestradas; y 881 personas habían muerto o estaban desaparecidas.

El programa contra la piratería

Respondiendo a la creciente indignación internacional y a la demanda de acción, el ACNUR lanzó una petición de recaudación de fondos a finales de 1981. En junio de 1982 se puso en marcha oficialmente un programa contra la piratería con 3,6 millones de dólares en fondos aportados por 12 países.

En Tailandia, las iniciativas contra la piratería se centraron al principio en patrullas marinas y aéreas que produjeron un descenso gradual del número de ataques. Sin embargo, como señaló en su momento el Alto Comisionado, Poul Hartling: «Aun cuando la cantidad haya descendido, la calidad de los ataques, si se puede decir así, va en aumento. [...] Lo que oímos es más horripilante si cabe que en el pasado.» Los informes «hablan de crueldad, brutalidad e inhumanidad que superan lo imaginable. Los refugiados son atacados con cuchillos y palos. Hay asesinato, robo y violación, todo lo imaginable.»v

A partir de 1984, el programa del ACNUR contra la piratería se orientó progresivamente hacia las operaciones en tierra. Unidades policiales y funcionarios de los puertos de Tailandia confeccionaron un registro de barcos de pesca, fotografiaron a los tripulantes y llevaron a cabo campañas de información pública sobre los castigos aplicables a las actividades de piratería. El ACNUR ayudó a poner en contacto a las víctimas de la piratería con policías y fiscales, supervisó las vistas judiciales, organizó los traslados de testigos desde el extranjero y suministró servicios de interpretación para investigaciones, detenciones y juicios. En 1987, sólo el 8% del total de barcos que llegaron a Tailandia habían sido atacados. Hubo secuestros y violaciones, pero no se tuvo noticia de muertes debidas a actos de piratería.

En 1988, sin embargo, la violencia de los ataques comenzó a aumentar de nuevo de forma alarmante, con más de 500 personas denunciadas como muertas o desaparecidas. En 1989, este número era superior a 750. Las violaciones y los secuestros crecieron en espiral. En agosto de 1989, un funcionario del ACNUR que se entrevistó con los supervivientes de un ataque, relató cómo los piratas sacaron a los hombres uno a uno de la bodega, los apalearon y después los mataron con hachas. Acto seguido, embistieron con sus embarcaciones a los vietnamitas que estaban en el agua, los hundieron y los mataron, dejando 71 personas muertas, entre ellas 15 mujeres y 11 niños. El aumento de la violencia en el mar, indicaron los expertos en medidas contra la piratería, se debió en parte al éxito de las iniciativas llevadas a cabo en tierra. Investigaciones más complejas conducían a tasas más altas de detenciones y condenas. Esto ahuyentaba a los oportunistas ocasionales, pero dejaba un núcleo delincuentes profesionales que, a su vez, deseaban no dejar testigos.

Finalmente, parece ser que incluso ellos se cansaron de la persecución. A partir de mediados de 1990 no se tuvo noticia de ataques de piratas a barcos vietnamitas, y el 1 de diciembre de 1991 el programa del ACNUR contra la piratería se suspendió. «La guerra contra los piratas no ha terminado», decía el informe de evaluación final, «pero ha llegado a la fase en que puede ser gestionada con eficacia» por organismos locales.

Salvamento en el mar

Desde 1975 hasta finales de 1978, 110.000 refugiados del mar vietnamitas llegaron a países de primer asilo. Al principio, los capitanes de los barcos parecieron deseosos de ayudar a los barcos en peligro, y durante estos tres años naves de 31 países distintos rescataron a refugiados de un total de 186 embarcaciones. En los primeros siete meses de 1979, sin embargo, período en el que las llegadas de vietnamitas ascendieron hasta más de 177.000 en la región y las «expulsiones» de esos barcos estaban en su apogeo, sólo 47 embarcaciones fueron rescatadas. La mitad de los salvamentos, además, fueron obra de barcos de sólo tres países.

En agosto de 1979, el ACNUR convocó una reunión en Ginebra sobre el tema del salvamento en el mar. De aquellos debates surgió el llamado plan DISERO (Ofrecimientos de Reasentamiento para Personas Desembarcadas). En virtud de este programa, ocho Estados occidentales, entre ellos los Estados Unidos, acordaron garantizar conjuntamente el reasentamiento de los vietnamitas rescatados en el mar por buques mercantes con bandera de Estados que no reasentasen a los refugiados. Los nuevos compromisos parecieron surtir un efecto casi inmediato. En los últimos cinco meses de 1979, 81 barcos que transportaban a un total de 4.031 personas fueron rescatados en el mar. En mayo de 1980, el ACNUR donó una lancha motora no equipada con armas al gobierno de Tailandia en un intento simbólico de reforzar la vigilancia en el mar. Mientras tanto, los barcos de ayuda de emergencia internacionales privados, incluidos como más destacados el Kap Anamur y el Île de Lumière, cambiaron su actividad del reabastecimiento de los campamentos insulares al salvamento de embarcaciones. En total, 67.000 vietnamitas fueron rescatados en el mar entre 1975 y 1990.

El problema que planteaba este plan era que la garantía de que los vietnamitas rescatados en el mar serían reasentados en el plazo de 90 días no se conciliaba con las directrices del Plan General de Acción de 1979, que exigía que todas las personas que llegaban pasaran por un proceso de selección para determinar su estatuto. Finalmente, se puso término tanto al plan DISERO como a un programa gemelo llamado RASRO (Ofrecimientos de Reasentamiento para Personas Rescatadas en el Mar) al comprobarse que los países de la región no estaban dispuestos a desembarcar refugiados rescatados del mar.

 

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