6 . 2 El vínculo entre ayuda
de emergencia y desarrollo
Hace muchos años que constituye motivo
de preocupación la conexión entre la ayuda de emergencia
y la ayuda general para el desarrollo. A finales de los años
setenta y durante la década siguiente, esta preocupación
se centró en dos cuestiones principales: en primer lugar,
la necesidad de promover una mayor autosuficiencia para los refugiados
en los países de asilo; y en segundo lugar, la necesidad
de abordar la repercusión social y medioambiental que tienen
las grandes poblaciones de refugiados sobre los países
de acogida. En la década de 1990, el centro pasó
a ser la reinserción de los refugiados y desplazados retornados
en países que hacían la transición de la
guerra a la paz.
La distancia que separa la ayuda de emergencia
y la ayuda al desarrollo a largo plazo ha sido a menudo resultado
de las diferencias institucionales entre las organizaciones que
prestan ayuda de emergencia y las que fomentan el desarrollo.
Las organizaciones de ayuda deben tener la capacidad de responder
con rapidez y dar prioridad a las necesidades urgentes. Normalmente
recurren sobre todo a personal internacional. La financiación
de la ayuda de emergencia suele ser a corto plazo y estar orientada
a proyectos concretos. Por el contrario, las organizaciones de
desarrollo actúan habitualmente basándose en estrategias
a largo plazo que pueden aplicarse en un ámbito regional
o nacional, y a menudo están ausentes durante los períodos
de conflicto o de inestabilidad política.
En la práctica, la transición desde
la ayuda de emergencia hasta el desarrollo suele ser difícil.
Por una parte, los proyectos iniciados por organizaciones de ayuda
son muchas veces demasiado pequeños y están excesivamente
fragmentados y no pueden servir de base para programas de desarrollo
sostenibles y a largo plazo. Por otra parte, las instituciones
financieras y las organizaciones de desarrollo tienen su propias
prioridades, y con frecuencia se muestran reacias a hacerse cargo
de programas en los que no han desempeñado una función
de capacitación. Las organizaciones para el desarrollo
carecen muchas veces de la experiencia de campo y de los conocimientos
específicos necesarios para asumir la responsabilidad de
proyectos realizados previamente por organizaciones de ayuda.
El éxito y la sostenibilidad de los programas de desarrollo
dependen en gran medida del compromiso de la población
local y del gobierno nacional, inexistente a menudo en los proyectos
creados rápidamente por organizaciones de ayuda durante
la fase de emergencia.
Iniciativas en África y en Centroamérica
En África, el impulso inicial de limitar
la dependencia de los refugiados de la asistencia internacional
y crear situaciones de «desarrollo y autoayuda integrados»
procedió de una conferencia panafricana sobre la situación
de los refugiados en África, celebrada en Arusha, Tanzania,
en mayo de 1979.i
Dos años después, se celebró en Ginebra la
primera Conferencia sobre Asistencia a los Refugiados en África
(ICARA I), dedicada a las conexiones entre los programas de ayuda
para refugiados del ACNUR y los programas generales de desarrollo
en los países que acogen a refugiados.
En 1984, una segunda conferencia internacional
(ICARA II) trató de conseguir que los donantes, las organizaciones
internacionales y los gobiernos de acogida se comprometieran a
adoptar enfoques orientados al desarrollo en la asistencia a los
refugiados. Se acordó que debía hacerse hincapié
en programas encaminados a lograr la autosuficiencia y en soluciones
duraderas para los refugiados. Sin embargo, las iniciativas que
se acordaron en la conferencia se vieron eclipsadas por la magnitud
de las nuevas crisis de refugiados que sufrió África
en aquel período, muchas de las cuales fueron empeoradas
por una grave sequía. Los avances tambien fueron obstaculizados
por la insistencia de los gobiernos de acogida de que la financiación
de proyectos para personas de otras nacionalidades —incluidos
los refugiados— debía ser adicional a los recursos
dedicados al desarrollo nacional, en lo que se conoció
en aquel momento como la cuestión de la «adicionalidad».
Las limitadas aportaciones de la comunidad internacional a ciertos
países que acogían a refugiados también contribuyeron
a paralizar el proceso.
En Centroamérica, a finales de los años
ochenta y principios de los noventa, cuando finalizaron diversas
guerras en la región y comenzó una repatriación
a gran escala, también quedó patente que una paz
sostenible dependía de la reinserción de los refugiados
y desplazados retornados. Esto, a su vez, dependía en gran
medida de la rehabilitación y reconstrucción de
las infraestructuras e instituciones dañadas por la guerra.
Por tanto, se lanzó una serie de programas
de desarrollo para consolidar la paz, y el ACNUR proporcionó
asistencia no sólo a los refugiados y desplazados que retornaban,
sino también a otras poblaciones afectadas por la guerra.
La Conferencia Internacional sobre Refugiados Centroamericanos
(CIREFCA), celebrada en Ciudad de Guatemala en mayo de 1989, promocionó
varias iniciativas para salvar la distancia que separaba la ayuda
humanitaria del desarrollo a largo plazo. Los numerosos proyectos
de efecto inmediato realizados por organizaciones como el ACNUR
desempeñaron un papel en la consolidación de la
paz en las comunidades afectadas por la guerra. Sin embargo, estos
microproyectos de carácter único y modestamente
financiados no pudieron salvar, por sí solos, esa distancia
entre ayuda de emergencia y desarrollo.
Iniciativas recientes
En 1999, el ACNUR lanzó una nueva iniciativa,
junto con la Institución Brookings, con sede en Washington,
para estudiar formas de salvar la distancia que separa ayuda y
desarrollo. El objetivo del «proceso Brookings» es
mejorar la coordinación y la cooperación entre las
organizaciones de ayuda y las de desarrollo en sus esfuerzos para
lograr la reinserción sostenible y a largo plazo de las
poblaciones de refugiados y desplazados que regresan a sus hogares.
En lugar de basarse en sistemas en los que, en un momento determinado,
las organizaciones de ayuda entregan la responsabilidad sobre
proyectos concretos a organizaciones de desarrollo, esta iniciativa
trata de garantizar una cooperación y coordinación
sistemáticas entre los organismos de ayuda y los de desarrollo
desde el principio. La idea es que ambos tipos de organizaciones
realicen análisis y evaluaciones de necesidades conjuntos,
y elaboren planes de acción y evaluaciones de proyectos
asimismo de forma conjunta.
En último término, el objetivo
del «proceso Brookings» es involucrar a otras organizaciones
internacionales, organizaciones no gubernamentales, y órganos
bilaterales en una coalición más eficaz de socios
para la reinserción y el desarrollo. Como expresó
un funcionario de la ONU: "ayuda de emergencia" significa
salvar vidas, y "desarrollo" significa salvar medios
de vida, y ambos conjuntos de actividades deben realizarse simultáneamente».ii