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ACNUR,
Caracas
Proyectos
fronterizos en Venezuela llevan agua potable a la población, y
proporcionan ayuda para que los niños puedan llegar a la escuela
Gracias
a los proyectos fronterizos del ACNUR, los niños de una comunidad
en Venezuela puede llegar más fácilmente a la escuela, y
los habitantes en otras dos áreas tienen agua potable. Con el objetivo
puesto en la región fronteriza venezolana, los proyectos comunitarios
son parte de los esfuerzos de la agencia de la ONU para los refugiados
para apoyar no sólo a los colombianos que han huido de la violencia
en su patria, sino también a las personas de la localidad, la población
Venezolana que los recibe.
Recientemente,
la agencia para los refugiados entregó un motor fuera de borda
a la comunidad de Macanillal para equipar el "bote escolar"
local, el cual había sido construido por miembros de la comunidad
con el fin de transportar a los niños a la escuela. Anteriormente,
había muchos niños que no podían ir a sus clases
debido a la falta de transporte público en el área.
También
en Macanillal, en el estado Apure, los residentes metieron el hombro para
ayudar a perforar doce pozos e instalar bombas de agua manuales para ser
usados por la población. En otro lugar de Apure, en la comunidad
de Puerto Infante, la bomba de agua fue reparada para proporcionarle agua
potable a todo el pueblo. El ACNUR, CARITAS Venezuela y el Servicio de
los Jesuitas para los Refugiado (SJR) llevaron a cabo los proyectos.
"Esta
clase de proyectos no sólo nos permite aumentar el nivel de ayuda
que se le brinda a las comunidades fronterizas y respaldar su desarrollo,
también nos permite contribuir con el bienestar de la población,
y el de las personas que necesitan protección internacional",
dijo José Samaniego, quien forma parte del personal del ACNUR y
tiene bajo su responsabilidad los programas de esta agencia de la ONU
en el norte de América del Sur. "Los proyectos son el resultado
de una íntima cooperación entre las autoridades locales,
la sociedad civil y el ACNUR", nos dice.
De
hecho, un logro importante de estos proyectos del ACNUR es que la conducción
ha pasado a manos de las comunidades mismas. "Podemos sentirnos satisfechos
de poder unirnos y organizarnos por el bien de nuestros niños,
sean estos venezolanos o colombianos", declaró un miembro
de la policía local. "Ahora tenemos que permanecer unidos
para cuidar lo que hemos logrado, por el bien de los que por tanto tiempo
habían sido olvidados", agregó. Localizadas aproximadamente
a 30 minutos de la frontera colombiana, Macanillal y Puerto Infante son
el hogar de muchas familias colombianas que huyeron del conflicto en Colombia.
Estas dos comunidades se encuentran a lo largo del río Arauca,
en Apure, y son muchas veces inaccesibles por tierra debido a las inundaciones.
La mala calidad en la distribución del agua y en las condiciones
sanitarias traen con frecuencia, como resultado, problemas médicos
y de salud para los residentes en el área.
Desde
el año 2003, el ACNUR, CARITAS y el SRJ han llevado a cabo más
de 76 proyectos en comunidades anfitrionas de los estados fronterizos
de Amazonas, Apure, Táchira y Zulia, que han beneficiado a más
de 26.000 personas en 24 comunidades.
Revisiones y toma de conciencia de los derechos de las mujeres en la frontera
venezolana
SANTA
BARBARA, Venezuela (ACNUR) El día 8 de marzo "Día de
la Salud de la Mujer", más de 100 mujeres, muchas de ellas
víctimas del conflicto colombiano, recibieron cuidados de salud
y cursos relacionados, en la comunidad anfitriona de refugiados de Santa
Bárbara en el Estado Zulia, ubicada al noroeste de Venezuela. El
evento fue organizado por la agencia de la ONU para los refugiados y la
Cruz Roja Venezolana.
"En
los últimos años, el área sur del Lago de Maracaibo
ha recibido un gran número de colombianos que salieron de su país
huyéndole al conflicto armado. Para evitar llamar la atención
hacia a ellos, estas personas se mantienen ocultas y, por esta razón,
tienen poco acceso a información relativa al derecho que tienen
a solicitar la condición de refugiados, explicó Vemund Olsen,
funcionario del ACNUR en Machiques, Estado Zulia. "Este tipo de eventos
lleva información sobre el ACNUR y su misión, a personas
que pueden necesitar de nuestra ayuda".
Muchas
mujeres llegaron con sus familias. "Yo tengo tres niños y
desde que di a luz al que ahora tiene cinco años de edad, no había
vuelto a ver este tipo de médicos", dijo María, de
35 años de edad. "Y explicarnos a nosotros sobre el SIDA,
eso es algo que también muchos necesitan porque nadie nos habla
sobre estas cosas".
El
ACNUR está llevando a cabo más de 76 proyectos relacionados
con la salud, la educación y el desarrollo en las comunidades anfitrionas
de refugiados a lo largo de la frontera venezolana. En el año 2003,
los beneficiados por los proyectos alcanzan un total de 26.324 personas,
y más de la mitad de ellos son mujeres.
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