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La capital colombiana ya se está beneficinado de los consultorios jurídicos para personas desplazadas patrocinados por ACNUR, y financiados por la Unión Europea, que ofrecen asesoría especializada gratuita a personas en situación de desplazamiento, ya están operando en la capital colombiana.
Una alianza con la Universidad Nacional, la más grande del país, está permitiendo que personas que han buscado protegerse del conflicto en Bogotá reciban asesoría de estudiantes de los últimos años de Derecho. Muchas veces, el apoyo incluye acciones legales para garantizar que el Estado cumpla sus obligaciones con la población desplazada.
«Hemos alcanzado un progreso considerable» dice Gabriel Riaño, de la Universidad Nacional. «Desde mediados de 2003, unas 2.000 personas han salido beneficiadas directa e indirectamente del trabajo de los consultorios». Sólo en la Universidad Nacional hay 140 estudiantes y profesores de Derecho, Ciencias Sociales, Sicología y Trabajo Social participando en el proyecto, que en muchas ocasiones incluye apoyo psicoafectivo además del legal.
La movilidad ha sido crucial para el desarrollo del proyecto. Usando lecciones aprendidas en el trabajo con la Universidad de Nariño, que comenzó en 2002, los consultorios no sólo esperan que la gente acuda a ellos, sino que van hasta donde están quienes necesitan ayuda. Consultorios “móviles” han asistido a personas en áreas de Bogota con importantes poblaciones desplazadas, así como en Soacha, un municipio vecino.
La Universidad de la Sabana, la primera privada que se asocia al proyecto, comenzó desde agosto a dar asesoría en varios pueblos cercanos a Bogotá.
Los consultorios han logrado que se incluya a personas desplazadas en el registro del Gobierno mediante acciones extraordinarias para proteger derechos (tutelas). En otros casos se han logrado acciones de protección, o para garantizar acceso a derechos como la educación.
Gracias a los consultorios, personas como Sixta López, que llegó hace tres años desde las llanuras sureñas del Guaviare a los barrios del sector de Ciudad Bolívar, uno de los más deprimidos de la capital, saben que tienen derecho a recibir ayuda del Estado. «Ha sido muy difícil» dijo la Sra. López. «Habría sido muy importante recibir ayuda en ese momento. Pero si todavía tengo derecho a recibir la ayuda, merezco recibirla».
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