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—«Vamos a trabajar con los médicos, las enfermeras, los auxiliares de enfermería y luego también con las compañías que administran el régimen subsidiado, para que entiendan que la población desplazada no siempre entra en el mismo molde, que tienen necesidades especiales. Necesitamos entender para tener procedimientos más flexibles, dar facilidades para el acceso al servicio».
Ese es, según el secretario de Salud de la capital colombiana, Román Vega, el espíritu del trabajo que, con el apoyo de organizaciones como el ACNUR y la ONG CODHES, se prepara en Bogotá para ‘humanizar’ la atención en salud a la población desplazada, partiendo de un mejor conocimiento de sus particularidades.
En julio, el ACNUR y la Alcaldía de Bogotá lideraron la convocatoria para que las 13 principales ciudades receptoras de personas desplazadas por la violencia firmaran un Acuerdo de Voluntades comprometiéndose a mejorar sus respuestas en varios temas, con salud, educación y protección de los líderes de población desplazada como prioridades. La iniciativa de humanización, y la estrategia más amplia de que hace parte, muestran que en Bogotá las acciones llegaron rápidamente.
La información que recogen equipos médicos que están visitando las comunidades, por ejemplo, será utilizada para identificar personas que necesitan acceso a documentos de identidad mediante un proyecto del ACNUR y la Registraduria Nacional, así como personas desplazadas que no están en los registros del Gobierno, y allanar así el camino hacia un nivel más alto de protección en salud de las personas desplazadas, todo con la participación de las organizaciones de la población desplazada. El secretario Vega está conciente de que hay mucho más por hacer, pero la meta se ve un poco más cerca.
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