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A finales de agosto, por solicitud de los Comités de Atención a Población Desplazada de la zona, el ACNUR, la Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas (OCHA) y las autoridades del Chocó enviaron la primera misión humanitaria a la región media del río San Juan, en el Departamento del Chocó, después de que más de 1200 afrocolombianos se vieran obligados a desplazarse a causa de fuertes combates en la zona, una de las más pobres y aisladas de Colombia.
La misión incluyó también a la Diócesis de Itsmina y a la ong CODHES.
El objetivo de la misión fue evaluar la situación humanitaria de la región, realizar un censo de la población desplazada y evaluar sus necesidades. El alcalde del municipio del Medio San Juan hizo un llamado urgente después de que varais comunidades huyeran de los enfrentamientos entre la guerrilla y grupos paramilitares que profundizaron la crisis humanitaria que ya se vivía en la región. Además de los desplazados por el conflicto, otros miles de personas sufren por el bloqueo impuesto por los grupos armados irregulares, que intentan evitar que sus enemigos tengan acceso a las provisiones básicas.
La misión visitó 15 comunidades afrocolombianas e indígenas ubicadas a lo largo del río San Juan y algunos de sus afluentes y encontraron 606 personas desplazadas que no habían sido registradas ni habían recibido asistencia debido al bloqueo. Otras 640 personas, que huyeron a Itsmina, la principal ciudad de la región, recibieron a principios de agosto asistencia humanitaria de emergencia por parte de las autoridades locales, la diócesis de Itsmina y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). Adicionalmente, algunas comunidades visitadas por la misión manifestaron que un número indeterminado de personas se encuentran escondidas en la selva o han buscado refugio en las montañas.
Los miembros de la misión también pudieron verificar los efectos del bloqueo económico impuesto por los grupos armados irregulares desde principios de julio. El San Juan y sus afluentes son los únicos medios de transporte de esta región y el bloqueo, que restringió considerablemente el movimiento de personas, alimentos, medicamentos y productos básicos como combustible, azúcar y sal, ha afectado seriamente la seguridad alimentaria, la salud y la educación de las comunidades situadas río abajo. Los pocos servicios de salud existentes en el área se han visto afectados y, con la escasez de medicinas, enfermedades como la malaria, tuberculosis e infecciones parasitarias están aumentando. Pocos maestros pudieron regresar a tiempo de sus vacaciones y los niños perdieron más de 30 días de clases. Lo que resulta más preocupante aún, es que combatientes de grupos armados irregulares utilizaron algunas escuelas como barracas y las dañaron. A pesar de que el bloqueo se levantó parcialmente, la situación humanitaria y de seguridad continúa siendo precaria.
ACNUR está apoyando la elaboración de planes de contingencia y la realización de talleres sobre derechos para las comunidades.
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