ACNUR/ L. Yandar
 


Carlos Enrique Pérez
Consultor del ACNUR, asesora el Plan de Vida de la comunidad de Yunguillo


«—Cuando renunciamos a nuestros valores, a nuestra lengua, a obedecer a nuestras autoridades tradicionales somos débiles, entonces otros nos imponen su ley», dice un dirigente indígena inga del resguardo de Yunguillo, una montaña muy cerca de Mocoa en el Putumayo. En los últimos años el conflicto armado y las fuerzas que han buscado insertarlos en la economía cocalera han debilitado los procesos organizativos de los ingas.

La fragilidad organizativa y la pérdida de autonomía de los pueblos indígenas los ha hecho más vulnerables al desplazamiento forzoso. Por esto, el ACNUR apoya el proyecto de consolidación del Plan Integral de Vida de Yunguillo, propiciando la creación de una asociación de cabildos ingas que brinde alternativas al aislamiento social y político de estas comunidades, poniendo énfasis en la reafirmación de su identidad cultural, como reivindicación de su derecho a la autonomía como pueblo.

«Vivir a conciencia nuestra forma de vida» es la frase que resume lo que se busca con el Plan Integral de Vida, que los ingas bautizaron Vivamos reflexionando juntos. El ACNUR ha ayudado a capacitar comités específicos para diferentes temas. En todas las áreas el objetivo central es pensar el futuro no como desarrollo, sino como pervivencia de una forma de vida.

Los ingas dejan claro que esperan apoyo del Estado y de la comunidad internacional. En palabras de uno de los líderes de Yunguillo, «—En nuestras formas de entender las relaciones sociales, la sola expresión de la necesidad ya es para quien tiene conocimiento de ella, una obligación para responder. Si evidenciamos que por los procesos de aculturación, de colonización, de violencia política, nuestros pueblos están amenazados en su pervivencia, justificamos pedir al Estado y a la comunidad internacional se hagan responsables de nuestra vida, tanto como nosotros nos esforzamos por sustentarla. Es nuestro derecho y es su obligación».

Lo que más importa es reforzar el ejercicio de su autonomía, que para ellos es «expresión del derecho a ser pueblo» y «no depende del reconocimiento legal». Así nadie les impondrá otra ley.

© ACNUR, 2004