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La protección de las comunidades afrocolombianas e indígenas del Chocó, confinadas en muchos casos por el conflicto, es una prioridad para la Iglesia, las organizaciones étnicas y la comunidad internacional. La guerra ha causado mucho daño: el bloqueo del río Atrato durante los últimos ocho años y la restricción de las libertades y los derechos de la población civil por parte de los actores armados.
Río de palabras es la más reciente iniciativa dirigida a romper los cada vez más duros bloqueos. Este proyecto es una iniciativa de los Claretianos, adscritos a la diócesis de Quibdó, y apoyados por Consejería en Proyectos (PCS). Consiste en una biblioteca flotante que ha llevado libros, noticias, historias y videos a los diferentes poblados a lo largo del río.
El bote zarpa de Quibdó y viaja unos 400 km. río abajo hasta las Islas de las Rojas y luego retorna por el sur deteniéndose en La Loma, Opogadó, Buchadó y Tagachí. Cada uno de esos poblados tiene un centro humanitario y comunitario, construido para reunir a la población y brindar ayuda de emergencia en caso de desplazamientos forzados. Este año la biblioteca flotante hizo dos viajes.
Lo que la población más recuerda de la biblioteca son los videos de Charlie Chaplin. «—El hecho de hacer reír a la gente en medio del conflicto y de una crisis humanitaria es un éxito en sí», dice Rafael Gómez, artífice del proyecto.
En las zonas de guerra es particularmente importante lograr que los niños permanezcan en la escuela, que jueguen y participen en su cultura. Los claretianos, con el apoyo de PCS, compraron instrumentos musicales y llevaron docentes para que los niños aprendan a tocar chirimía, el folclor más típico del Atrato. Algunos de los niños han desarrollado verdaderos talentos y los mayores ahora les enseñan a los menores.
Río de palabras desea acercar a las personas, promover el intercambio de ideas mediante la cultura y evitar que los jóvenes se involucren en la guerra. Los actores armados no han interferido con el proyecto debido a su enfoque exclusivo en actividades culturales. «—Tenemos que aprovechar una posibilidad como esta para romper con las barreras», dice Gómez.
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