HECHOS Y CIFRAS

 

 

 

 

 

 

 

 

Hay aproximadamente 50 millones de desarraigados en el mundo, entre refugiados que han buscado un lugar seguro en otro país y desplazados dentro de sus propios estados. Alrededor de la mitad de esta población está compuesta por niños. Más de 21 millones de estas personas están a cargo del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados. Unos 10 millones son niños menores de 18 años. En los últimos años, la agencia ha puesto en marcha numerosos programas para la infancia, ha ampliado otros y ha intentado incorporarlos todos en sus operaciones.
 
Niños en una vía
abandonada,
víctimas de décadas
de conflicto
en Angola.
ACNUR/S.SALGADO
 
EN LAS ÚLTIMAS DÉCADAS, millones de niños desposeídos en todo el mundo han tenido la oportunidad de crecer y prosperar. En las extensas sabanas y selvas de África, se ha salvado la vida de un número incontable de menores en situación de riesgo por la aplicación de simples preparados médicos. En Asia, cada vez más niños y niñas acuden a la escuela. De   los aproximadamente  50   millones  de personas a las que  el
 
 
EL ACNUR y la infancia

Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) ha ayudado a rehacer sus vidas en el último medio siglo, el 50 por ciento eran jóvenes. La Convención de 1989 sobre los Derechos del Niño que, además de estos derechos, establece las obligaciones de los estados hacia los menores, se ha convertido en el tratado sobre derechos humanos más popular de la historia.

A pesar de tantos logros evidentes las condiciones de vida nunca han

El ACNUR SE OCUPA de más de 21 millones de personas en todo el
mundo, de las que aproximadamente la mitad son niños.

Aunque todas estas

personas, con independencia de su edad se les suministra comida, un techo y asistencia médica, la agencia reconoce las necesidades especiales de los menores.

Las formas de satisfacer estas necesidades son muy variadas. Por un lado, el ACNUR proporciona protección legal a través de instrumentos internacionales como la Convención de 1989 sobre los Derechos del Niño y la Convención de 1951 sobre los Refugiados.

Por otra parte, trabaja en estrecha colaboración con otras organizaciones internacionales y no gubernamentales para elaborar directrices y proyectos que, entre otros logros,    han reunido   con

La mayor
“clientela”
del ACNUR
la componen
los niños.

sus familias a 67.000 niños ruandeses tras el genocidio en este país del centro de África en 1994.

El ACNUR destaca cinco
áreas. a las

que debe prestarse especial atención en el caso de los niños refugiados:

  • la reunificación de los jóvenes separados de sus familias;
  • la prevención de la explotación sexual y el reclutamiento en unidades militares, así como la reintegración de los niños que padecen tales situaciones;
  • el acceso generalizado a la educación;
  • y el reconocimiento decidido de los derechos y necesidades de un grupo muchas veces olvidado, el de los refugiados adolescentes.
 
ACNUR/J.GAPPS
Niños kosovares no acompañados esperando la comida en Lecce, Italia, en 1999.
Unos 300.000 jóvenes han sido obligados a convertirse en soldados o en esclavos sexuales.

Un informe de las Naciones Unidas sobre los menores atrapados en conflictos bélicos describió hace años su mundo como “desolador vacío moral desprovisto de los valores humanos más elementales en donde nada se salva, es sagrado o se protege”. La situación continúa igual, pues, según un segundo informe más reciente, “las guerras modernas explotan, mutilan y matan más cruelmente y más sistemáticamente que nunca”.
sido tan desesperadas para muchos de los ciudadanos más jóvenes del mundo. Hoy en día, hay unos 25 millones de niños desplazados de sus hogares; de ellos, 10 millones reciben la asistencia del ACNUR. En los conflictos bélicos de la última década, más de dos millones han muerto, seis millones han resultado heridos o mutilados y un millón se han quedado huérfanos.

El sida, especialmente virulento en los campos de refugiados, se ha llevado la vida de casi cuatro millones de menores y ha dejado sin padres a más de 13 millones. En casi 90 países los niños viven en peligro constante por los 60 millones de minas colocadas por ejércitos y otros grupos armados.