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ACNOR/S.SALGADO |
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ACNUR/H.J.DAVIES |
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LA
REALIDAD ES que muchas de las crisis en que se ven envueltos los niños
actualmente se recrudecen a mayor velocidad de la que se obtienen los
recursos para solucionarlas. A pesar de la generosidad demostrada por
la comunidad internacional en el pasado, en esta época de reducción
presupuestaria agencias co-
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Mientras que sobre
el papel los derechos de los niños son casi universalmentente reconocidos, aún padecen muchas formas de persecución. mo el ACNUR se están viendo
obligadas a revisar detenidamente todos sus programas, incluyendo los
destinados a la infancia, a fin de eliminar o limitar el alcance de
algunos de ellos.
Los gobiernos también pueden mostrarse ambivalen- tes respecto a los niños desarraigados. En Europa, puede que haya hasta 100.000 niños no acompañados de todo el mundo vagando por el continente, pero la reacción de las capitales europeas ante esta afluencia ha sido desigual, oscilando entre la protección extrema y la detención. Canadá y Estados Unidos, entre otros |
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países, han elaborado
directrices sobre la forma de tratar a los menores no acompañados,
que solicitan asilo,
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![]() ACNUR/S.SALGADO |
pero al
mismo tiempo, miles de jóvenes que
han conseguido llegar a América permanecen
bajo custodia, enfrentándose a la perspectiva de ser deportados.
Durante los próximos años, la ayuda a los millones de
menores necesitados estará sin duda tan llena de desafíos
como en las últimas décadas.
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