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| T E M A D
E P O R T A D A | |
«LA VIDA ES UN AULA, UNA CALLE
SIN METRALLETAS Y UN CAMPO SIN MINAS»
Todo el mundo quiere ayudar a los niños.
¿Por qué, entonces, sigue habiendo tantos millones que sufren?
Por Ray Wilkinson
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Tenía 12 años. Sus
torturadores la obligaron a bailar desnuda sobre una mesa antes
de violarla. El sufrimiento continuó cada noche durante semanas.
Finalmente la niña fue vendida por 200 marcos alemanes a
un soldado serbobosnio. Nueve años después, permanece
desaparecida.
Una adolescente de 15 años
también sufrió abusos por un período similar
en la ciudad de Foca, en 1992. Su atacante, que tenía una
hija de la misma edad, había amenazado con matar a su madre
si la mujer no revelaba el lugar donde se escondía la niña.
«Madres e hijas por igual
han sido desposeídas del último vestigio de dignidad
humana, mujeres y niñas han sido tratadas como objetos»,
manifestaba un juez. Dirigiéndose al violador de la niña
de 12 años, el juez le dijo que se trataba de «una
pequeña desvalida por la que no mostraste ninguna compasión,
sino que abusaste de ella sexualmente. Al final la vendiste como
si fuera un objeto, sabiendo con certeza que ello conllevaría
más ataques sexuales por parte de otros hombres».
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Las
agencias humanitarias son cada vez más conscientes
de que la educación y la formación vocacional
son tan importantes como la comida y un techo a la hora de
ayudar a los niños desarraigados, como estas niñas
de Tajikistán refugiadas en Afganistán.
© S. SALGADO
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Los abusos sexuales, especialmente en
los ardores y rencores de una guerra, son algo muy corriente, pero lo
significativo de estas dos violaciones es que tres de sus responsables
fueron capturados y llevados ante el Tribunal especial de la ONU para
Crímenes de Guerra en La Haya. El jurado escuchó un horripilante
catálogo de crímenes sexuales premeditados, cometidos durante
la guerra en Bosnia y Herzegovina a comienzos de los años 90, haciendo
que la juez Florence Mumba declarase que el ejército serbobosnio
había utilizado la violación como instrumento para sembrar
el terror durante el conflicto.
Los tres acusados —Dragoljub Kunarac,
Radomir Kovac y Zoran Vukovic— fueron condenados a penas de entre
12 y 28 años de cárcel tras ser encontrados culpables de
usar la violación en masa y la esclavitud como armas de guerra.
Por primera vez, estos cargos —tan sólo superados en gravedad
por el de genocidio— eran reconocidos como crímenes contra
la humanidad.
La sentencia, que supuso un hito histórico,
ha sido la última de una serie cada vez más extensa de convenciones
internacionales, leyes regionales y programas especiales de protección
para niños, enviando en este caso un aviso a los potenciales depredadores
sexuales del futuro de que ahora tendrán que pagar sus crímenes.
«Mis
padres y mis cinco hermanos y hermanas fueron asesinados y sus cuerpos
devorados por los perros. Dos de mis hermanas sobrevivieron escondiéndose
debajo de los cadáveres. A mí me violaron y tuve un
niño. Ahora tengo que cuidar de él, de dos hermanas
pequeñas y un hermano.»
– Una adolescente superviviente del genocidio
en Ruanda de 1994 que, como otros muchos miles de niños en
ese país, tiene que cuidar ahora de otros miembros de su
familia que también han sobrevivido. |
Millones de jóvenes son hoy en
día población «de riesgo», no sólo por
la explotación sexual sino por otras muchas causas. Muchos de ellos
son niños refugiados y desplazados, lo que supone aproximadamente
la mitad de la población desarraigada del mundo. Así pues,
aunque el hecho queda a veces oscurecido por el término general
de la «agencia para refugiados de la ONU», la «clientela»
más grande del ACNUR entre los 22 millones de personas de su incumbencia
son 10 millones de menores.
Algunas agencias de las Naciones Unidas
como UNICEF y organizaciones no gubernamentales como Save the Children
llevan muchos años ayudando a los niños, pero ha sido más
o menos en la última década cuando el interés y la
participación global se han acelerado notablemente.
La Convención sobre los Derechos
del Niño de 1989, que establece los derechos de los niños
y las obligaciones de los estados hacia ellos, se ha convertido en la
piedra angular de la protección a los menores, atrayendo a más
firmantes que cualquier otro tratado de derechos humanos en la historia.
Todos los países han ratificado el documento, salvo Estados Unidos
y Somalia.
La mayor «clientela»
del ACNUR la
componen los niños. |
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El año
pasado, la Asamblea General de las Naciones Unidas reforzó
el documento aprobando dos Protocolos Opcionales a la Convención,
uno en torno a la venta de niños y la pornografía
infantil y otro que establece los 18 años como edad mínima
para el alistamiento forzoso en un ejército.
En 1996, Graça Machel, antigua
primera dama de Mozambique y esposa del expresidente de Sudáfrica
Nelson Mandela, firmó un devastador informe sin precedentes
titulado El efecto de los conflictos armados en los niños.
Es el examen más profundo hasta la fecha en cuestión
de derechos humanos, en torno al sufrimiento de los niños
y niñas atrapados en la guerra. |
También los gobiernos han dedicado
cada vez más atención al tema de los niños. Canadá,
por ejemplo, se convirtió en 1996 en el primer país en publicar
directrices sobre cómo tratar a los niños no acompañados
que solicitan asilo. Estados Unidos hizo lo propio dos años después.
Washington, Suecia, Noruega y otros estados han incrementado las subvenciones
a los programas especiales para niños.
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La
guerra dejó huérfanos por lo menos a un millón
de niños en la pasada década, como estos ruandeses
hospitalizados en la vecina Zaire en 1994.
© S. SALGADO
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Se han creado nuevas organizaciones
y se han fortalecido las alianzas entre las ya existentes. En un
esfuerzo multitudinario, las agencias humanitarias consiguieron
reunir, mediante un amplio programa de búsqueda, a más
de 67.000 niños con sus familias en la región africana
de los Grandes Lagos tras el genocidio de Ruanda.
En sus 50 años de existencia,
el ACNUR ha conseguido con éxito que unos 50 millones de
refugiados empiecen sus vidas de nuevo, la mitad de ellos menores.
En los últimos años ha establecido criterios específicos
para ayudar a los niños refugiados. Junto con Save the Children,
ha lanzado un proyecto denominado «Acción para los
Derechos de los Niños», desarrollando los denominados
paquetes de recursos que el personal sobre el terreno utiliza luego
para resolver los problemas infantiles. También se ha puesto
en marcha una segunda iniciativa (el Programa de Niños Separados
en Europa) en el que una red de ONGs de 28 países trabaja
con los menores no acompañados que llegan al continente.
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Y no obstante… Pese a la plétora
de conferencias y reuniones, leyes y convenciones, pese a la atención
y la dedicación sin precedentes de recursos por parte de la comunidad
internacional, la suerte de millones de niños, incluidos los refugiados,
sigue siendo desesperada.
Hay que tener en cuenta que más
de dos millones de niños murieron a causa de las guerras en la
pasada década, el equivalente a la población del centro
de París. Otros seis millones de jóvenes resultaron heridos
y mutilados y un millón perdieron a sus padres.
Un número desconocido de menores
fueron violados, torturados y tratados brutalmente y varios millones más
murieron de inanición y enfermedad. Sólo el sida se cobró
la vida de 3,8 millones de niños y dejó huérfanos
a otros 13 millones.
Hoy en día hay unos 300.000 jóvenes
secuestrados y forzados a convertirse en niños soldado. Muchas
de las menores raptadas son tratadas como esclavas sexuales y son bien
conocidas las atrocidades cometidas por rebeldes enloquecidos por la droga,
a menudo niños, durante la guerra civil en el estado occidental
africano de Sierra Leona.
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«Me instruyeron. Me dieron un
arma. Tomé drogas. Maté civiles. Muchos. Lo que hacía
entonces era la guerra, simplemente. Sólo cumplía
órdenes. Sabía que estaba mal. No era lo que yo quería.»
– Un niño soldado en Sierra Leona.
«Dos hermanos y una hermana
fueron obligados a acompañar a los rebeldes. Cuando uno de
los hermanos cayó exhausto, fue ejecutado en el suelo. Su
hermano pequeño fue abatido mientras intentaba escapar. La
hermana fue violada en grupo repetidas veces…»
– Víctimas de los niños soldado. |
“Las
guerras modernas explotan, mutilan y matan más cruelmente
y
más sistemáticamente
que nunca.” |
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En casi 90 países los niños viven en
peligro constante de muerte o de resultar mutilados por los 60 millones
de minas colocadas por ejércitos en guerra, rebeldes y disidentes
junto a sus casas o en los campos donde trabajan. |