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«LA VIDA ES UN AULA, UNA CALLE SIN METRALLETAS Y UN CAMPO SIN MINAS»

El alistamiento de niños soldados

La relación entre desplazamiento y reclutamiento

Por Rachel Brett

Por todo el mundo, desde Sierra Leona a Sri Lanka, las imágenes de niñas y niños con un arma al hombro son algo común. Al mismo tiempo, los movimientos de población que crean los conflictos armados son demasiado bien conocidos. ¿Pero cuál es la relación entre los desplazamientos y el alistamiento de niños?

Uno de los hallazgos del estudio de la ONU de 1996 sobre el efecto de los conflictos armados en los niños es que los jóvenes separados de sus familias, especialmente los desplazados, son uno de los grupos «de riesgo» con mayores posibilidades de convertirse en niños soldados. El reconocimiento de esta vulnerabilidad llevó al ACNUR y a otras agencias humanitarias a apoyar el principio de no alistamiento y no participación en guerras de los menores de 18 años.

A nivel práctico, una parte del proyecto de formación denominado Acción por los Derechos de los Niños se ocupa de los niños  soldados

Niños soldados en Somalia en 1996.
UNICEF/G. PIROZZI
(se calcula que unos 300.000 menores participan actualmente en alguna guerra) y los Principios Rectores sobre Desplazamiento Interno prohíben el alistamiento en el ejército de los niños desplazados.

Otros grandes grupos «de riesgo» identificados por el informe de la ONU incluyen a los niños con poca o ninguna formación académica, los que provienen de los sectores más pobres de la sociedad o de entornos familiares destrozados o los que vienen de zonas de guerra. Esto es aplicable tanto si los niños son obligados como si se alistan «voluntariamente» y con independencia del tipo de unidades armadas implicadas, desde las regulares del gobierno a las milicias o rebeldes.

CONEXIONES

La relación entre el reclutamiento y los desplazados tiene otras facetas, según el estudio de la ONU, también denominado informe Machel. Las familias ricas intentan proteger a sus hijos enviándolos a escuelas, a otras partes del país o al extranjero, o mudándose la familia entera. No es un fenómeno nuevo. Se produjo con mucha frecuencia durante la guerra del Líbano, por ejemplo. Un gran número de varones jóvenes también abandonó Sudáfrica para evitar ingresar en el ejército en los años 70 y 80. El movimiento de los «ricos» puede provocar un desafortunado efecto de carambola sobre los niños con menos medios, haciéndolos aún más susceptibles de ser alistados por un súbito descenso en la reserva de posibles reclutas.

El desplazamiento individual de niños o familias puede no verse reflejado en las estadísticas, especialmente en el caso de la gente que puede permitirse mudarse de lugar. Pero el aumento en el número de menores no acompañados que solicitan asilo y algunos movimientos más generalizados de solicitantes de asilo en zonas de guerra pueden relacionarse directamente con el riesgo del alistamiento de niños.

Incluso si éstos consiguen escapar de una zona de guerra, puede que no escapen al alistamiento. Algunos campos de refugiados han sido militarizados. Los reclutamientos al otro lado de las fronteras son un problema. Y el grupo de insurgentes turcos, el PKK, ha reclutado niños kurdos en comunidades tan alejadas como Suecia, Alemania o Francia.

Obviamente, la necesidad de proteger a los niños del alistamiento debe formar parte de una estrategia global de protección y es la razón por la que el nuevo Protocolo Opcional a la Convención sobre los Derechos del Niño exige la firma de todos los Estados, no sólo de aquellos implicados directamente en el conflicto, para evitar que los grupos armados alisten a cualquier menor de 18 años.

El enorme desplazamiento interno en Colombia está motivado por muchos factores, entre otros los esfuerzos por evitar el alistamiento de niños en todos los bandos y por los propios menores que intentan escapar de estos grupos o evitar ser reclutados de nuevo.

La situación pone de manifiesto el importante desafío que supone la desmovilización y reinserción de los niños soldado. Normalmente este proceso se produce cuando acaban los enfrentamientos, pero en el caso de Colombia los esfuerzos por separar a los niños de los soldados se están dando en un período de inestabilidad continua.

¿Cómo puede entonces protegerse adecuadamente a estos niños? ¿Cómo pueden reunirse con sus familias, que quizá hayan quedado también desplazadas? ¿Qué pasa con los problemas «normales » asociados con la reinserción social y económica?

Incluso el alistamiento en tiempos de paz puede provocar desplazamientos. El Reino Unido recluta de manera rutinaria a niños de 16 y 17 años; según la organización At Ease, unos 500 de estos menores de 18 años se encuentran normalmente ausentes de los cuarteles sin permiso, muchos de ellos refugiados en albergues para personas sin hogar.

Teniendo en cuenta la relación entre desplazamiento y alistamiento, los niños refugiados y desplazados internos tienen que gozar de la mayor protección. Las medidas deberían incluir el registro exhaustivo de nacimientos en todo el mundo, la prevención de la separación familiar (cuando no sea posible, favorecer la reunificación familiar) y la educación para todos (también niñas y adolescentes), incluso mientras dura el conflicto, explicando a los niños cuáles son sus derechos humanos más elementales.

Rachel Brett es la Representante Asociada
(Derechos Humanos y Refugiados) de la Oficina
de la ONU en Ginebra.

 

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