Día uno: 4 de diciembre de 1998

Tialhei Zathang se presenta en una oficina del INS (Servicio de Inmigración y Naturalización) en Arlington, Virginia, y presenta una solicitud de asilo. Alega haber padecido persecución en Myanmar, la nación del sureste asiático conocida anteriormente como Birmania. Es un hombre pequeño, dinámico, con una incisión en el lado derecho de la frente. Zathang dice que se la causaron los militares de Birmania, quienes lo detuvieron durante 11 días en 1988, golpeándolo hasta dejarlo inconsciente por ser cristiano practicante en un país budista y porque militaba en la lucha por la democracia.

Zathang salió de Myanmar el 27 de febrero de 1998, después de haber sido advertido que lo iban a arrestar otra vez. Cuenta que él y su familia llegaron a la India después de caminar por la selva durante 16 espantosos días, abriéndose camino con un machete. Él llevaba a su hija de cinco años a la espalda, mientras que su hijo de 6 años iba andando y el de 15 años cargaba con las existencias. Si regresase a su patria, dice, sería asesinado.

Unos amigos y un sacerdote bautista de la India reunieron dinero para que pudiera comprar un billete de avión a Nueva York y un pasaporte hindú expedido ilegalmente por un funcionario local dispuesto a obviar el hecho de que Zathang no era ciudadano de la India. Llegó a Estados Unidos el 1 de noviembre de 1998.


EL TRIBUNAL DE INMIGRACIÓN DE EE.UU. ES UN CASO ÚNICO EN LA JURISPRUDENCIA. NO HAY ALGUACILES, NI PERIODISTAS, NI NADIE QUE REGISTRE LAS SESIONES EXCEPTO LA PROPIA JUEZ, USANDO UNA GRABADORA QUE PUEDE ENCENDER Y APAGAR A PLACER.

Para conseguir asilo, según la ley estadounidense, los inmigrantes deben demostrar que no pueden regresar a su país "por persecución o un temor bien fundado de persecución por motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a un grupo social determinado u opinión política".

La mayoría de los solicitantes tienen pocas evidencias que demuestren un temor bien fundado de persecución. A menudo su única prueba es la historia que cuentan. La entrevista de Zathang está programada para el 4 de enero de 1999. Si el agente del INS que entrevista a Zathang cree su historia, podría obtener el asilo inmediatamente. Pero el funcionario rechaza la solicitud. Ésta es enviada al Tribunal de Inmigración.

Pasan seis meses. Un abogado del INS traspapela, y más tarde encuentra, el certificado de nacimiento de Zathang. Unos pocos días antes de que dé comienzo el juicio en abril, el INS decide argumentar que Zathang ha cometido fraude. El equipo de Zathang dice que necesita más tiempo de preparación.

Día 206: 28 de junio de 1999

El caso está programado para las 13 horas. Churchill entra en la sala a las 13:05 y dice que no podrá ponerse con el caso hasta las "14:30, por lo menos". Son pasadas las 15:30 cuando finalmente está lista.

Los jueces como Churchill tienen una gran libertad a la hora de interpretar las leyes de inmigración. La Junta de Apelaciones de Inmigración se ha mostrado poco dispuesta a relegar jueces, aun cuando algunos miembros consideren que están equivocados. Churchill, el juez de inmigración más duro del área de Washington D.C., aprueba menos solicitudes de asilo que la media nacional y sólo ha concedido asilo en 233 de los 2.302 casos en que ha intervenido desde octubre de 1994.

Churchill está sepultada por el papeleo. Mientras los inmigrantes testifican, escribe una dirección en un sobre, lo llena y luego lo cierra pasándole la lengua. Revuelve entre los documentos. Programa futuras vistas. Copia documentos en una máquina que está junto a su mesa.

El archivo del caso de Zathang tiene un grosor de dos pulgadas. Sus testigos, algunos de los cuales disfrutan ya de asilo, están deseando declarar sobre aquella vez en que encabezó una manifestación que irritó a los militares, en la época en que fue encarcelado en su país durante 11 días. Pasan casi todo el tiempo sentados en la sala de espera. Como testigos, no pueden escuchar los otros testimonios.

Según la Constitución de EE.UU., los solicitantes de asilo no tienen derecho a un abogado pagado por el gobierno. Las escuelas de derecho intentan llenar el vacío patrocinando centros de leyes de inmigración, que dan a los estudiantes la oportunidad de llevar algunos casos.

El equipo legal de Zathang proviene de la cercana Universidad de Georgetown. Dos estudiantes de segundo de Derecho, Jessica Attie y Grace Lou, han dedicado cientos de horas a preparar su caso. El fin de semana antes de la vista trabajaron 72 horas ininterrumpidas. El intérprete asignado al caso no habla el mismo dialecto que Zathang. Aunque es visiblemente difícil para los dos hombres entenderse entre sí, el juicio prosigue. Karl Klauck, el fiscal del INS, es el tercer abogado del gobierno en este caso. Este tipo de cambios no es infrecuente en los casos de asilo.

Klauck sostiene que la solicitud de Zathang debe ser denegada por fraude. Dice que Zathang no es de ningún modo de Birmania porque llegó a América con un pasaporte hindú. Afirma que Zathang declara ser de Myanmar sólo para conseguir asilo. Dice que el caso es "un castillo de naipes".

Aunque ya es bien entrada la tarde, los estudiantes de derecho quieren llamar al profesor de ciencias políticas de la Universidad de Rutgers, Josef Silverstein, como testigo. Lo han organizado para que testifique por teléfono, una práctica habitual en el Tribunal de Inmigración porque pocos inmigrantes pueden costear los gastos de viaje de sus testigos. Churchill se resiste: "¿Por qué es tan urgente que oiga hoy al testigo?", pregunta.

Silverstein lleva horas esperando en su casa de Nueva Jersey. Ha testificado sobre Myanmar ante el Congreso. También ha declarado en el Tribunal de Inmigración. Casi toda su investigación ha estado dirigida a las minorías étnicas como la de Zathang, de quien dice que proviene del estado de Chin, junto a la frontera con la India.

En su declaración escrita, Silverstein insta al tribunal a conceder cuanto antes el asilo a Zathang. Basándome en mi experiencia profesional y personal, puedo atestiguar que si Mr. Zathang fuese deportado a Birmania, sufriría con toda seguridad prisión y tortura, e incluso podría ser ejecutado".

Se producen resonancias estáticas en el altavoz del teléfono que dificultan la escucha de Silverstein. Churchill pierde la paciencia y lo corta pronto. Son casi las 18 horas. La juez reprograma el caso para otro día, al cabo de un mes.

Día 238: 30 de julio de 1999

La moral está muy alta entre los amigos de Zathang cuando se reanuda la vista. Churchill había dicho que reservaría suficiente tiempo para oír su caso hoy. Pero ya ha programado otros juicios para la tarde. Otra abogada, Lora Ries, lleva ahora el caso. Churchill quiere saber si el INS apoyaría la petición de asilo si Zathang demuestra que es de Birmania. Ries declara que el INS "tiene todavía algunos problemas con el caso" y que se opondría a la concesión de asilo a pesar de todo.

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