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Emigrantes y refugiados "medioambientales"

Millones de personas huyen debido al hambre o las inundaciones, ¿pero deben ser consideradas como refugiados?

Actualmente hay 12 millones de refugiados en el mundo. También hay un número dos veces mayor de personas que han huido a causa de inundaciones, hambrunas u otros desastres medioambientales. Existen similitudes entre ambos grupos, siendo la más obvia el carácter forzoso de su huida y también su necesidad de ayuda material y de permiso para vivir en otro lugar.

Así pues, ¿deben estos emigrantes "medioambientales" ser clasificados oficialmente como refugiados, con opción a recibir el mismo grado de protección internacional?

Es un debate que está teniendo lugar en el cada vez más complejo mundo de las migraciones globales, en el que millones de personas se ponen en marcha a diario por una variedad de factores militares, políticos, sociales, económicos y medioambientales.

El ACNUR se creó hace más de medio siglo para actuar en beneficio de un grupo específico de personas desarraigadas, los refugiados. Se les define legalmente como personas obligadas a huir a través de una frontera internacional debido a un temor bien fundado a ser perseguidos por su raza, religión, nacionalidad, opinión política o pertenencia a un grupo social determinado.

Hay quienes sostienen que los tiempos han cambiado en estas últimas décadas y que los millones de emigrantes medioambientales, los aproximadamente 20 o 25 millones de desplazados internos y otros colectivos deberían ser clasificados también como refugiados y recibir de la comunidad internacional el tipo de ayuda legal y material que de otro modo les sería negada.

Los medios de comunicación, representantes oficiales y el público en general denominan ya de forma rutinaria a muchos grupos dispares con el término genérico de "refugiado", desdibujando aún más la cuestión. La discusión ha continuado recientemente en las páginas de la revista The Ecologist.

Definición más amplia

Andrew Simms, director del programa de la New Economics Foundation de Londres, opina que el término "persecución" debería aplicarse no sólo a las personas que sufren acoso político o de otro tipo según las definiciones oficiales, sino también a aquellas "obligadas a vivir en una creciente pobreza en tierras que sin previo aviso pueden inundarse o quedar reducidas a polvo".

Pese a que el extendido cambio climático del planeta está causado principalmente por "las decisiones económicas y políticas" de las naciones poderosas -políticas que se han aplicado con perfecto conocimiento de sus nocivas consecuencias-, son los países pobres, asegura, los que tienen que habérselas con "un problema que apenas han contribuido a crear".

"¿Es justo que, siendo unos estados mucho más responsables que otros de problemas como el cambio climático, todos ellos tengan la misma responsabilidad sobre las personas a las que éste convierte en desplazados?", se pregunta Simms.

Aunque existen numerosos acuerdos internacionales que protegen el derecho a que el capital y los bienes se muevan libremente por las fronteras internacionales, "no existe -dice Simms- un esfuerzo comparable para proteger los derechos de la gente que se ve obligada a cruzar fronteras, sea cual sea la necesidad que les obliga a ello". En su intento por animar al ACNUR a hacerse responsable de esta gente, declara también: "No puedes sacrificar al refugiado verde Pedro para salvar al refugiado convencional Pablo".

Una víctima del deterioro del entorno.
ACNUR/C.Sattlberger

Aun concediendo que ya está implicado de forma limitada en cuestiones medioambientales y en la ayuda a los desplazados internos, el ACNUR sostiene que existen diferencias fundamentales entre los dos grupos. Los refugiados -explica la agencia- no pueden acudir a sus propios gobiernos en busca de protección porque los estados son, a menudo, la fuente de su persecución, y necesitan por tanto la ayuda internacional, mientras que los emigrantes medioambientales siguen disfrutando de la protección nacional sea cual sea el estado de sus campos.

"Juntar ambos grupos bajo un mismo epígrafe sólo ayudaría a oscurecer aún más la cuestión y podría minar los esfuerzos por ayudar y proteger a cualquiera de los dos grupos y por resolver las causas de ambos tipos de desplazamiento", asegura el ACNUR.

Ambos bandos están de acuerdo en una cosa: son muchos los millones de emigrantes que necesitan algún tipo de ayuda. Pero la pregunta sigue estando ahí: ¿qué organización debería encargarse de la ayuda y cómo?

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