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La ceremonia del Premio de Refugiados Nansen 2002.
ACNUR/S. Hopper

El Premio Nansen 2002

El capitán, la tripulación y el dueño del carguero noruego Tampa, que rescató a cientos de náufragos solicitantes de asilo en el Océano Índico el pasado agosto, han sido galardonados con el Premio para Refugiados Nansen 2002, que se concede anualmente a personas u organizaciones que se han distinguido por su ayuda a los refugiados. El capitán Arne F. Rinnan y sus colegas recibieron medallas y certificados de manos de la Reina Sonia de Noruega y del Alto Comisionado Ruud Lubbers durante una ceremonia celebrada en Oslo a finales de junio. El capitán Rinnan y su tripulación alteraron el curso de su inmenso carguero para rescatar a 438 boat people, y la posterior negativa de Australia a permitir que desembarcaran desató el furor internacional. El comité del premio dedicó el galardón al compromiso de la compañía naviera con el principio de salvamento en alta mar.

Los niños angoleños de Pavarotti

El tenor italiano Luciano Pavarotti dedicó este año su concierto anual de caridad en la ciudad italiana de Módena a los niños angoleños refugiados. El concierto recaudará fondos para los más jóvenes y, según Pavarotti, recordará al mundo la situación de las víctimas de una de las guerras civiles más largas y olvidadas de África. Cerca de cinco millones de personas se han visto forzadas a huir por el conflicto y un número incontable han muerto. En el mismo concierto, el Alto Comisionado Ruud Lubbers anunció que el diseñador de moda italiano Giorgio Armani ha sido nombrado Embajador de Buena Voluntad del ACNUR. Armani, que visitará campos de refugiados en el futuro, aseguró que aceptaba su nuevo papel "con humildad, admitiendo que el desafío para los refugiados del mundo es enorme".
Pavarotti y amigos.
© D. Venturelli

 




¿El refugiado más viejo del mundo?

Podría ser el refugiado más viejo del mundo y tiene una extraordinaria historia de vitalidad y supervivencia que contar. Silver Kawanda asegura haber nacido en el interior de Angola a finales del siglo XIX y hoy cuenta con 105 años de edad. Ha visto el ascenso y la caída de imperios coloniales y la emergencia de la moderna África. Escapó de algunas de las primeras guerras que asolan constantemente su país, pero, en enero de 2000, con más de 100 años, Silver se vio finalmente obligado a huir cuando los enfrentamientos entre las fuerzas del gobierno y los rebeldes de UNITA se cebaron con la región. "Pasé cuatro meses para recorrer más de 150 kilómetros" desde su ciudad hasta el campo de refugiados de Nangweshi en la vecina Zambia, le explicó Silver Kawanda al Alto Comisionado Ruud Lubbers durante una visita reciente. Junto con su mujer de 80 años, Paulina Chivela, "sobrevivimos a base de frutos silvestres y raíces y a veces sin comida. Seguíamos a los pájaros, que nos conducían hasta los frutos que comíamos. Cuando alguno encontraba un animal muerto, se convertía en un festín. Tuvimos suerte, a veces las hojas de los árboles esparcidas por el suelo nos servían de colchón". No podía caminar grandes distancias y otros civiles que huían lo transportaron a un lugar seguro en una camilla improvisada hecha de palos y fibras de árbol. Muchas veces tuvieron que cruzar ríos infestados de cocodrilos. Después de hablar con Silver y de visitar a algunas de las madres jóvenes del campamento, Lubbers declaró: "Ha sido una experiencia singular, ver a un hombre que tiene más de un siglo y que representa una historia tan rica, y ver bebés que representan el futuro".

 

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