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EUROPA
Turbulencias europeas
"No defendemos una fortaleza europea", insistía el Primer
Ministro británico, Tony Blair. El periódico The Guardian
daba otra interpretación, titulando un reportaje: "La Fortaleza
Europea levanta el puente levadizo". Blair admitía que la
cuestión de la inmigración y los solicitantes de asilo es
"una de las más apremiantes en la actualidad", mientras
que el cada vez más acalorado debate en toda Europa amenaza en
ocasiones con eclipsar cualquier otra noticia. A principios de año,
el ACNUR recibió positivamente una directiva de la Unión
Europea que garantiza que la mayor parte de los solicitantes de asilo
recibirán un paquete uniforme de subsidios de los estados miembros.
La directiva regulará el acceso a los servicios de salud y a la
educación, la entrega de documentos de identidad, la información
sobre procesos de asilo e introducirá medidas especiales para proteger
a los grupos más vulnerables, como los menores no acompañados.
Los votantes europeos han descargado su frustración en lo que consideran
políticas débiles e ineficaces de sus gobiernos. Un candidato
con un largo pasado anti-inmigrante, Jean-Marie Le Pen, sorprendió
a Europa al presentar una fuerte lucha por la presidencia francesa, poniendo
de manifiesto un aparente vuelco hacia la derecha radical en el continente.
Dinamarca, Italia y Gran Bretaña dieron a conocer nuevas y más
duras medidas sobre inmigración y asilo. Antes de la cumbre del
Consejo de la UE en Sevilla, el 21-22 de junio, el Alto Comisionado Ruud
Lubbers declaró que los líderes de la Unión Europea
tenían toda la razón en considerar la inmigración
ilegal como prioritaria en su agenda, subrayando la necesidad de desarrollar
políticas comunes de asilo e inmigración. "Muchos de
los que llegan a las fronteras europeas son refugiados que necesitan protección.
Pero muchos otros no lo son, viajan sobre todo por razones económicas",
señaló Lubbers. "Se necesitan políticas estrictas
y prácticas para diferenciar a los emigrantes de los refugiados.
La credibilidad misma del sistema de asilo depende de ello". Además
de las medidas nacionales, Lubbers dijo que los gobiernos de la UE deberían
también concentrarse en ayudar a quienes se han visto desarraigados
y desposeídos en sus países y regiones de origen. 
ÁFRICA
Avances… y más guerra
En África había 4,2 millones de personas "de incumbencia"
del ACNUR a principios de 2002, pero, a mediados de año, se habían
producido progresos significativos en los intentos por resolver dos de
las más sangrientas y prolongadas guerras civiles del continente.
Después de una década de conflicto en la que habían
huido cientos de miles y muerto unas 50.000 personas, cesaron los tiroteos
en Sierra Leona y se celebraron unas pacíficas elecciones presidenciales
y parlamentarias bajo los ojos vigilantes de los 17.400 soldados de la
ONU que formaban la mayor misión de pacificación del mundo.
A medida que la lucha disminuía, 162.000 refugiados regresaron
a sus hogares, aunque todavía había un número parecido
en los países vecinos.
Tras la muerte del líder rebelde Jonas Savimbi, también
se ha firmado un acuerdo de alto el fuego en Angola, donde al menos cuatro
millones de personas se han visto desplazadas dentro del país y
casi medio millón han buscado refugio en los estados vecinos. Puede
que su repatriación empiece el próximo año y que
se celebren elecciones en 2004, si no se reproducen los combates. Las
irregulares conversaciones en torno al futuro prosiguieron en la República
Democrática del Congo y, desde la instauración de un gobierno
de transición en Burundi, se ha producido un aumento en el número
de regresos "espontáneos" de civiles desde los campamentos
de Tanzania occidental.
Pero también han surgido otros problemas. Los nuevos combates en
Liberia amenazan no sólo la estabilidad del estado, sino también
la de los países limítrofes. Las luchas en la República
del Congo, en el Congo Democrático y en el Cuerno de África
han provocado nuevas huidas de refugiados en esas regiones. 
NACIONES UNIDAS
Un mensaje para el mundo
Era apenas más alta que el atril desde el que hablaba, pero,
con 13 años, Gabriela Azurdi Arrieta, de Bolivia, reprendió
a unos 60 líderes nacionales y a unos 3.000 delegados: "Somos
niños de la calle. Somos niños de la guerra. Somos
víctimas del SIDA". Gabriela se dirigió a la
Sesión Especial de la Asamblea General de la ONU sobre Niños
celebrada esta primavera para revisar los logros desde la cumbre
anterior de 1990 y establecer las prioridades para la siguiente
década. El ACNUR se ocupa de unos 10 millones de jóvenes
y el Alto Comisionado Ruud Lubbers recibió una petición
para los líderes mundiales firmada por 43.000 niños
pidiendo su derecho a regresar a casa. "Mi mensaje… al
mundo es que los niños no deben convertirse en gente refugiada,
sin hogar y sin estado", dijo la refugiada butanesa de 17 años
Ganga Adhikari al presentar la petición. La agencia para
los refugiados puso de manifiesto sus prioridades, que incluyen
la reunificación de los menores separados con sus familias,
la prevención de la violencia sexual, acabar con el alistamiento
militar forzoso, inscribir en un registro a todos los niños
e incrementar su acceso al sistema educativo. "Los niños
son nuestro espejo del futuro", señaló Lubbers.
"Sin embargo, si lo único que han visto es privación,
violencia y explotación, es poco probable que contribuyan
al desarrollo de sociedades estables, justas y productivas".
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