COSTA DE MARFIL Desde que se independizó de Francia en 1960, Costa de Marfil ha sido un rayo de luz dentro de un inhóspito y a menudo sangriento paisaje. Mientras que vecinos de la región como Liberia y Sierra Leona se precipitaban hacia la guerra civil, Abidján siguió siendo durante varias décadas un pilar de estabilidad económica y social y un refugio para civiles que huían de la confusión y los asesinatos que se producían a su alrededor. Un fallido golpe militar contra el Gobierno el otoño pasado, sin embargo, sumergió a este estado, admirado en tiempos, en su propia espiral de caos y complicó aún más la ya de por sí intrincada situación de África Occidental. Unos 30.000 trabajadores inmigrantes que intentaban regresar a Mali y Burkina Faso se vieron atrapados al quedar cerrada su ruta de “escape” por Guinea. Al llegar la primavera, aproximadamente la mitad de los 73.000 refugiados de Liberia que se calcula vivían en Costa de Marfil no tuvieron prácticamente más remedio que hacer lo impensable y regresar a su patria, también asolada y todavía en llamas. Se les unieron 40.000 ciudadanos marfileños que durante varias décadas han ayudado a albergar a los oprimidos de la región. Pero lo que hacían simplemente era cambiar un infierno por otro. Al mismo tiempo, la insurrección, que ya dura tres años, se intensificaba dentro de la propia Liberia, obligando a muchos miles de civiles de la región a escapar hacia Sierra Leona, como parte de un efecto dominó de pesadilla. En los últimos dos años, más de 60.000 liberianos han buscado protección en Sierra Leona, que, a su vez, intenta recuperarse de una década de conflictos y observa profundamente consternada a los recién llegados de Liberia. La agencia para los refugiados ha hecho un llamamiento a los países vecinos para ayudar a los refugiados liberianos que aún se encuentran en Costa de Marfil, pero nadie parece escuchar. EUROPA La Unión Europea ha creado una nueva base de datos centralizada que empezará a registrar y tomar las huellas digitales de todas las personas que busquen asilo político en alguno de sus 15 estados miembros. El sistema Eurodac registrará el país en el que el solicitante pide asilo por primera vez junto con sus datos personales y huellas dactilares. Está diseñado para evitar que se presenten solicitudes en más de un estado. Los países miembros reciben hasta 400.000 peticiones anuales y sus autoridades aseguran que entre un 10-20 por ciento demuestran ser solicitudes múltiples. AFGANISTÁN Ha sido la mayor repatriación de refugiados en tres décadas. Más de dos millones de personas volvieron en masa a Afganistán el año pasado antes de que el crudo invierno de la región ralentizara dramáticamente el regreso. Sin embargo, a medida que los planes volvían a ponerse en marcha durante la primavera, el ACNUR calcula que ayudará a otros 1,2 millones de refugiados y a unos 300.000 desplazados internos a regresar en 2003. En Pakistán, la agencia ha cambiado su objetivo para concentrarse en ayudar a los civiles alojados en los campamentos de dicho país, muchos de los cuales han estado en uso durante casi un cuarto de siglo. El año pasado, muchos de los retornados afganos han vivido como refugiados urbanos en ciudades y pueblos. El número final de retornados vendrá determinado en gran medida por las condiciones dentro del propio Afganistán. Un estudio del ACNUR señalaba que relativamente poca gente pensaba regresar desde Pakistán, pero, consultados de nuevo, muchos dijeron que volverían con la certidumbre de poder estar a salvo, tener un techo y trabajo, poniendo de manifiesto el hecho de que acabar con una de las mayores y más largas crisis humanitarias va inextricablemente unido a un constante apoyo internacional para reconstruir Afganistán. ÁFRICA Como si su vida no fuera lo bastante difícil, más de un millón de refugiados africanos se enfrentan a la perspectiva de comer aún menos. El Programa Mundial de Alimentos, que proporciona raciones de subsistencia a los refugiados, lleva algún tiempo viéndose afectado por una crisis económica y ya ha disminuido sus suministros a países como Kenia y Uganda. Como resultado, la desnutrición de niños menores de cinco años ha pasado en Kenia de unos límites “aceptables” del 10 por ciento, establecidos por la OMS, a un preocupante 16 por ciento. Y se prevé que la situación empeore a medida que aumentan las interrupciones a lo largo del año en el canal de distribución de alimentos en los estados africanos de Tanzania, Kenia, Uganda y Sudán, así como en Liberia, Sierra Leona y Argelia. El ACNUR ha conseguido aliviar algunas de las crisis proporcionando envíos complementarios de comida, pero, debido a su propia crisis financiera, no podrá seguir haciéndolo. RUANDA En el apogeo del éxodo, hasta dos millones de personas huyeron del genocidio de 1994 en Ruanda. La gran mayoría regresó hace tiempo a sus hogares, aunque unas 60.000 personas permanecen diseminadas en distintos países africanos. A medida que las condiciones sociales, económicas y de seguridad siguen mejorando en Ruanda, la agencia para los refugiados de la ONU ha cambiado su política de repatriación, pasando de “facilitar” el regreso de los que aún quedan a promoverlo activamente. Como parte de este nuevo método, ha firmado recientemente un acuerdo con Kigali y el Gobierno de Zambia para el regreso voluntario de más de 5.000 ruandeses que llevan más de siete años en el exilio, y se espera firmar parecidos acuerdos con otros países anfitriones a lo largo del año. SOLICITANDO ASILO COLOMBIA SUDÁN CHAD GINEBRA ETIOPÍA
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