| "La Convención trata sobre la inmunidad contra el miedo" | |
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La comunidad internacional reafirma su compromiso con la Convención de Ginebra de 1951 sobre los Refugiados Fue un encuentro sin precedentes en un momento especialmente sensible. Unos 156 países, organizaciones no gubernamentales, representantes del mundo universitario y otros colectivos se congregaron en el Palacio de las Naciones de Ginebra para lo que el Alto Comisionado calificó como la reunión mundial más importante sobre refugiados en medio siglo. Después de dos días de discursos y discusiones, la última conferencia del año aprobó una declaración histórica reafirmando el compromiso de los estados firmantes de la Convención de Ginebra de 1951 sobre los Refugiados. El tratado ha ayudado a millones de personas a empezar una nueva vida, pero está siendo criticado por su cada vez mayor irrelevancia en un nuevo y más complicado milenio, muy alejado de las condiciones en las que se gestó el documento original sobre los rescoldos de la Segunda Guerra Mundial. El momento del encuentro fue particularmente conmovedor. Se produjo tres meses después de los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos, cuyas secuelas no sólo han concentrado la atención internacional sobre el terrorismo, sino también sobre la interminable crisis humanitaria de Afganistán y el calvario de los refugiados y los solicitantes de asilo a nivel mundial. Aunque muchos de los gobiernos presentes en Ginebra (143 naciones han firmado de hecho la Convención y/o su Protocolo de 1967) se encontraban elaborando urgentes leyes sobre seguridad nacional y antiterrorismo, algunas de las cuales podían afectar a los refugiados, los estados firmantes aprobaron unánimemente la declaración de la conferencia. En ella se reconocía la "permanente importancia", '"rascendencia y adaptabilidad" de la Convención y se hacían votos por reforzar aún más un instrumento que Lubbers ensalzó como un tratado "sobre la inmunidad contra el miedo". Consultas globales La reunión a nivel ministerial formaba parte de un proceso denominado Consultas Globales sobre Protección Internacional que el ACNUR puso en marcha a comienzos de 2001 entre gobiernos, organizaciones no gubernamentales, catedráticos, jueces y otros expertos en refugiados y derecho sobre los refugiados. El objetivo era reafirmar la importancia central de la Convención en la ayuda a las personas desplazadas en todo el mundo y examinar las cuestiones polémicas que amenazan con socavar el sistema de protección internacional. Esta previsto que las Consultas finalicen a mediados de 2002, momento en el que el ACNUR redactará una serie de objetivos que, con el nombre de Agenda de la Protección, servirán de guía para gobiernos y organizaciones humanitarias en sus esfuerzos por fortalecer la protección al refugiado a nivel mundial. Aunque, en los últimos años, algunos gobiernos sólo han respetado la Convención de cara a la galería y otros creen que cada vez está más anticuada, la declaración afirmaba el "compromiso de cumplir total y eficazmente nuestras obligaciones según la Convención de 1951 y/o el Protocolo de 1967" por parte de las naciones y prometía "abordar las causas de los movimientos de refugiados, así como prevenirlos".
Contenía también recomendaciones alentando a los países que aún no lo han hecho a entrar en la Convención, a reforzar o aprobar legislaciones nacionales sobre refugiados y, con motivo de los sucesos del 11 de septiembre, a ser particularmente cuidadosos en la aplicación de los artículos del tratado que excluyen de su protección a las personas sospechosas de haber cometido crímenes graves. El ACNUR se vio reafirmada como "la institución multilateral con el mandato de procurar protección internacional a los refugiados" y se animó a los gobiernos a reforzar su cooperación con la organización así como a "responder de forma rápida y adecuada" a sus necesidades de financiación. La declaración destacaba que el principio de no devolución forzosa de los solicitantes de asilo es sacrosanto. Señalaba, además,que la "prevención" de las crisis es la mejor forma de evitar futuras avalanchas y que, aun cuando los estados fomenten la "repatriación voluntaria", deberán seguir ayudando a las personas especialmente vulnerables a integrarse o reasentarse en un nuevo país. El Secretario General de la ONU, Kofi Annan, comentó durante la conferencia que existe una tendencia creciente a equiparar a los refugiados con "emigrantes económicos en el mejor de los casos, y con tramposos, criminales o incluso terroristas en el peor. Debemos rechazar esta grosera calumnia. Los refugiados son víctimas de regímenes autocráticos o abusivos, de conflictos y de organizaciones criminales de contrabando". Como prueba de esta teoría, Vaira Vike-Freiberga, ex-refugiada que llegó a Presidenta de Letonia, habló en la reunión de su huida hacia la libertad: "Tres semanas y tres días después de que mi familia abandonase las costas de Letonia, murió mi hermana pequeña. La enterramos junto a la carretera y nunca pudimos volver a poner unas flores en su tumba. Me gusta pensar que hoy estoy aquí como una superviviente que habla por todos aquellos que murieron junto a los caminos, algunos enterrados por sus familias y otros no". |
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