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África

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Perfil de las operaciones regionales 2013 - África

ASPECTOS DESTACADOS DE LAS OPERACIONES

• En 2012, la mayor parte de los recursos del ACNUR en África se rigieron por una serie de emergencias simultáneas a gran escala. Cientos de miles de personas se desplazaron a causa de la violencia y la inestabilidad política en Malí; los persistentes enfrentamientos en los estados de Kordofán meridional y el Nilo Azul en Sudán; el recrudecimiento de los combates en la República Democrática del Congo (RDC), y el resurgimiento de la actividad rebelde en la República Centroafricana (RCA).

• Muchos países afectados por situaciones de emergencia de refugiados mantuvieron abiertas sus fronteras y dieron protección generosa a los desplazados, entre ellos Burundi, Burkina Faso, Yibuti, Etiopía, Kenia, Mauritania (para obtener información sobre la operación de Mauritania véase el capítulo de Oriente Medio y África del Norte, así como los capítulos subregionales y de país pertinentes), Níger, Ruanda, Sudán meridional, Sudán, Uganda y Zambia. Varios de estos países reconocieron a los refugiados prima facie.

• Aumentó el número de refugiados que regresaron de forma voluntaria a sus hogares, lo cual revirtió la tendencia descendente de años anteriores. Como resultado de las estrategias integrales de soluciones duraderas implementadas por el ACNUR en África, en 2012 regresaron más de 335.000 refugiados, en comparación con unos 236.000 en el año anterior.

• A pesar del aumento en el retorno de los refugiados, el número total de personas de interés del ACNUR en África se mantuvo estable en unos 12 millones. En 2012, el número de refugiados aumentó ligeramente a unos 2.8 millones frente a 2.6 millones en 2011, como consecuencia de las situaciones de emergencia en Malí y las zonas del este de la República Democrática del Congo, los enfrentamientos en los estados de Kordofán meridional y el Nilo Azul en Sudán y la continua llegada de refugiados somalíes a Etiopía y Kenia. Los principales países que acogieron refugiados en África fueron: Kenia, con cerca de 565.000 refugiados; Etiopía, con más de 376.000, y Chad, con unos 374.000. Les siguieron Sudán meridional, con más de 202.500 refugiados, y Uganda, con cerca de 198.000.

• Disminuyó el número de desplazados internos que recibieron protección y asistencia del ACNUR en África. Esto se debió en parte al retorno de unos 550.000 desplazados en Costa de Marfil, la República Democrática del Congo, Somalia y Sudán, pero también fue el resultado de una reducción de los fondos disponibles para los programas de desplazados internos: los más afectados fueron la República Democrática del Congo y Sudán.

• Se ha avanzado en el logro de soluciones duraderas para los refugiados de Angola y Liberia, para quienes se invocó la cláusula de cesación de la condición de refugiado el 30 de junio de 2012. Decenas de miles de angoleños y liberianos regresaron a sus lugares de origen y se buscaron opciones de integración local para muchos de ellos.

• El 6 de diciembre de 2012, entró en vigor la Convención de la Unión Africana para la Protección y Asistencia de los Desplazados Internos en África (Convención de Kampala) después de ser ratificada por 15 Estados Miembros. El ACNUR ha estado trabajando con la Unión Africana en un proyecto de modelo de ley que ayudará a los Estados a ajustar sus legislaciones nacionales en consonancia con los principios de la Convención.

Contexto de trabajo

El contexto de trabajo del ACNUR en África estuvo dominado por múltiples emergencias de refugiados. Nuevas crisis humanitarias en Malí y la oriental República Democrática del Congo ocuparon los titulares de los medios de comunicación, eclipsando las emergencias en curso en el Este y el Cuerno de África.

El rápido deterioro de la situación política en Malí y la subsiguiente violencia en el norte obligó a decenas de miles de refugiados a cruzar a la vecina Burkina Faso y Níger; el ACNUR debió reforzar con rapidez su presencia en estos países. Los gobiernos y las comunidades locales en Burkina Faso y Níger fueron los primeros en brindar protección y ayuda humanitaria, a pesar de estar severamente afectados por sequías sucesivas en el Sahel. A finales de año, unos 150.000 refugiados habían huido del norte de Malí. En un inicio habitaron asentamientos espontáneos y más tarde fueron alojados en campamentos de refugiados, donde recibieron asistencia básica. Como muchos de los sitios estaban peligrosamente cerca de la frontera o de zonas militares estratégicas, hubo que trasladarles a lugares más seguros. Unas 260.000 personas fueron desplazadas al interior de Malí, pero muchas de ellas permanecieron inaccesibles a las organizaciones internacionales de ayuda, sobre todo en el norte del país.

Al reanudarse la violencia en la República Democrática del Congo oriental más de 91.000 refugiados llegaron a Burundi, Ruanda, Uganda y Zambia. Según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), el número de los desplazados internos en las provincias de Kivu  Norte y Kivu Sur ascendió a unas 1.8 millones de personas. En otras provincias también aumentó el número de desplazados internos, en particular en la Provincia Oriental y en Katanga, debido a la violencia entre las diferentes milicias y las fuerzas armadas. La violencia sexual y de género (VSG) en contra de la población civil sigue sin disminuir en la República Democrática del Congo.

Unas 193.000 personas sudaneses de los estados de Kordofán meridional y el Nilo Azul en Sudán huyeron a Etiopía y Sudán meridional. La mayoría de estos refugiados se encontraban en muy mal estado cuando llegaron a las zonas remotas y en desarrollo de Sudán meridional. Pese a las enormes dificultades, el ACNUR y sus asociados lograron mejorar la precaria situación de salud pública en los campamentos de refugiados y suministrarles más agua potable a los refugiados.

En 2012, el ACNUR registró al millonésimo refugiado somalí en la región (incluyendo los que huyeron a Yemen). A pesar de este trágico hito, se han renovado las esperanzas de paz y estabilidad en Somalia gracias a los acontecimientos políticos positivos. El ACNUR comenzó a trasladar su oficina de Somalia de Nairobi a Mogadiscio, movimiento que se completará en el primer semestre de 2013.

Todos los países de África meridional siguen siendo afectados por los movimientos migratorios mixtos, a pesar de que estadísticas preliminares mostraron un descenso en el número de solicitudes de asilo en Sudáfrica. Los controles fronterizos cada vez más estrictos redujeron el acceso a los procedimientos de asilo en toda la región.

Además de las estrategias de soluciones integrales desarrolladas para los refugiados de Angola, Liberia y Ruanda, el ACNUR inició un plan plurianual para abordar el reasentamiento de unos 50.000 refugiados de la República Democrática del Congo que viven ahora en el África subsahariana. Al mismo tiempo, trató de identificar las oportunidades de integración local o repatriación voluntaria de otros refugiados congoleños. En África occidental, la Oficina realizó avances para poner fin a la situación de los refugiados mauritanos en Senegal mediante la repatriación voluntaria y la integración local.

Logros e impacto

Promover el acceso a la protección territorial y los procedimientos de asilo fue una prioridad clave de protección en 2012. Aun cuando los países vecinos de una serie de Estados en conflicto mantuvieron sus fronteras abiertas al arribo de cientos de miles de refugiados, el espacio de asilo se redujo para aquellos en los movimientos migratorios mixtos o en situaciones prolongadas. En Guinea, Liberia y Nigeria se realizaron actividades para aumentar la capacidad de protección de los funcionarios gubernamentales y otros socios y mejorar la cooperación con los guardias de frontera y funcionarios locales en las zonas fronterizas. El ACNUR y las autoridades locales registraron nuevas llegadas, inicialmente a nivel de los hogares, y siguieron con el registro individual, la evaluación de necesidades especiales y la emisión de documentos de identidad de refugiados. En Sudáfrica, el principal país de destino en África para los movimientos migratorios mixtos, el ACNUR apoyó seis centros de asistencia jurídica que asesoraron a más de 16.000 refugiados y solicitantes de asilo.

En 2012, la reducción de los riesgos de protección de las personas de interés adoptó diversas formas. En Burkina Faso, Níger y Sudán meridional, se trasladó a los refugiados lejos de las fronteras para garantizar su seguridad. En el Chad, la República Democrática del Congo, Etiopía y Somalia, el ACNUR apoyó proyectos de medios de vida sostenibles para ayudar a las mujeres y niñas desplazadas a ser más autosuficientes y reducir su exposición a la VSG. Lograr que los niños vayan a la escuela siguió siendo una de las formas más eficientes de protección de la infancia, en tanto los espacios favorables a los niños y los ambientes escolares seguros reducen el riesgo de reclutamiento forzado, la explotación y el matrimonio precoz. El ACNUR también facilitó la adquisición de documentación relativa a la nacionalidad para unos 40.000 personas sudaneses meridionales, lo que redujo la apatridia en ese país.

La atención a las necesidades básicas de las personas de interés siguió siendo una de las principales prioridades del ACNUR en África, tanto en situaciones de emergencia como n situaciones de refugiados prolongadas. En Níger, por ejemplo, una encuesta de nutrición de UNICEF en agosto de 2012 mostró que los índices de Desnutrición Aguda Global (GAM, por sus siglas en inglés) en tres campamentos de refugiados estaban muy por encima del nivel del 10 por ciento establecido como la medida estándar en situaciones de emergencia. En el campamento de Mangaize, se registró una tasa de GAM del 21.2 por ciento. En el campamento de Abala, la tasa de desnutrición fue del 18.7 por ciento y en el campamento de Tabareybarey, del 15.5 por ciento. Para abordar el problema, se implementaron varios programas, entre ellos uno que distribuyó alimentación suplementaria cocinada para todos los niños menores de 2 años de edad. A pesar de la continua afluencia de refugiados desnutridos de Malí, estos esfuerzos tuvieron éxito al reducir las tasas de desnutrición aguda global a 6.9 por ciento en Mangaize, 11.7 por ciento en Abala y 6.6 por ciento en Tabareybarey a finales de 2012.

El ACNUR trabajó con las autoridades locales y otros socios para brindar en forma inmediata asistencia de emergencia a millones de refugiados, incluidos albergues de emergencia, suministros básicos de socorro y artículos sanitarios, y acceso a la atención primaria de salud. A pesar de los esfuerzos para garantizar que todos los niños refugiados recibieran una educación primaria, los resultados entre las operaciones difirieron. Mientras en los campamentos de refugiados de Ruanda casi todos los niños refugiados en edad escolar se registraron para la escuela primaria, en Burkina Faso sólo el 33 por ciento de los niños refugiados se matricularon en la enseñanza primaria. En los campamentos de refugiados de Dadaab, Kenia, menos del 41 por ciento de los niños se inscribieron en la escuela primaria y sólo el 26 por ciento de ellos eran niñas. En Chad, sin embargo, el 51 por ciento de los niños refugiados que asistieron a las escuelas primarias eran niñas. En el Congo, el 83 por ciento de los niños refugiados en las zonas urbanas estaban matriculados en la enseñanza primaria.

Otra prioridad clave para el ACNUR fue la facilitación de soluciones duraderas, lo que llevó al retorno de unos 335.000 refugiados en África. Estos incluyeron unos 150.000 refugiados marfileños, casi 20.000 angoleños y más de 29.000 liberianos, así como unos 11.000 ruandeses, más de 35.000 burundeses y más de 71.000 refugiados de la República Democrática del Congo.

El ACNUR, la OIM, el PMA y UNICEF facilitaron también el retorno de cerca de 35.000 ex refugiados burundeses procedentes de la República Unida de Tanzania, lo que permitió a las autoridades cerrar el campamento de refugiados de Mtabila a fines de año. El destino de más de 162.000 antiguos refugiados burundeses, recientemente naturalizados tanzanos, sigue siendo incierto en la medida en que el proceso de integración continúa en suspenso y estos antiguos refugiados se encuentran en un limbo jurídico y socioeconómico.

Durante el año, el ACNUR buscó oportunidades de integración local para más de 10.000 liberianos en África Occidental, incluyendo unos 4.000 en Ghana. Algunos de los países que dieron asilo a ex refugiados de Angola acordaron ofrecer un estatuto jurídico alternativo a quienes cumplieran ciertos criterios. Esto afectó a unos 51.000 angoleños en la República Democrática del Congo; 10.000 en Zambia; 2.000 en Namibia, y unos 800 en la República del Congo. En la República Democrática del Congo, 6.500 ex refugiados angoleños recibieron permisos de residencia válidos por dos años. En Sudán meridional, la Iniciativa de Soluciones de Transición comenzó a mostrar resultados, con un aumento en los niveles de ingresos de hasta el 55 por ciento entre los hogares de escasos recursos, incluyendo a los refugiados y a las comunidades de acogida.

El refuerzo a la respuesta operacional del ACNUR siguió siendo un imperativo durante el año. El ACNUR fortaleció su capacidad de respuesta regional en Dakar y su presencia en el terreno y capacidad de coordinación en Burkina Faso y Níger, lo que mejoró en gran medida la protección y asistencia brindada a los refugiados malienses en estos países. También se reforzó la capacidad operativa del ACNUR en el interior de Malí, en Sudán meridional (para responder a la emergencia de refugiados de Sudán) y en los países que reciben refugiados del este de la República Democrática del Congo. El ACNUR desplegó en 2012 a más de 400 funcionarios adicionales para las situaciones de Malí, Sudán meridional y Somalia.

El fortalecimiento de las asociaciones siguió siendo un rasgo característico de las operaciones del ACNUR en África. El ACNUR mejoró sus relaciones de trabajo con la Unión Africana, las comunidades económicas regionales, las agencias de la ONU y otras organizaciones internacionales y no gubernamentales. La larga cooperación con la Unión Africana y sus Estados miembros dio lugar a la entrada en vigor de la Convención de Kampala. El ACNUR también contribuyó a la implementación de la Agenda de Transformación Interinstitucional en África mediante el apoyo a las misiones de validación en el terreno en Sudán meridional y en Chad y complementó la estructura de coordinación de los desplazados internos de la emergencia de Malí con la coordinación de los refugiados.

Durante 2012, el ACNUR trabajó en forma directa con unas 250 organizaciones no gubernamentales, entre ellas 60 nacionales, así como con muchos otros socios operacionales, para brindar protección y asistencia a alrededor de 9.6 millones de personas de interés en África.

Limitaciones 

Si bien los gobiernos y pueblos de África mostraron una hospitalidad ejemplar durante las recientes emergencias de refugiados, fueron preocupantes las actitudes más restrictivas hacia los refugiados de larga data, así como los refugiados y solicitantes de asilo en los movimientos secundarios.

En diciembre de 2012, las autoridades de Kenia emitieron una directiva que terminó con el registro de refugiados y solicitantes de asilo en las zonas urbanas y ordenó su traslado a los campamentos de refugiados de Kakuma y Dadaab. El ACNUR expresó su profunda preocupación por esta iniciativa y declaró que no apoyaría ninguna reubicación forzosa de los refugiados. En enero de 2013, en respuesta a una solicitud presentada por dos organizaciones no gubernamentales que trabajan en favor de los derechos de los refugiados, el Tribunal Superior de Kenia emitió una medida cautelar que detuvo en forma temporal la reubicación. Aunque la implementación de la directiva se suspendió de modo temporal, tuvo una serie de consecuencias negativas, incluyendo un notable aumento en las detenciones arbitrarias y violencia contra los refugiados y los solicitantes de asilo.

En África Meridional, las medidas estrictas de control fronterizo y la aplicación del principio de primer país seguro han reducido el número de solicitudes de asilo, lo que plantea inquietudes de que las personas necesitadas de protección internacional pueden no haber tenido acceso al territorio o a los procedimientos de asilo.

En muchas operaciones la inseguridad sigue siendo un obstáculo principal. En los campamentos de refugiados de Dadaab, en Kenia, en varias ocasiones hubo que interrumpir los servicios debido a ataques que dejaron muertos y heridos entre los refugiados y las fuerzas de seguridad. En la República Democrática del Congo y la República Centroafricana, el surgimiento de nuevas alianzas rebeldes y su toma de control de regiones estratégicas y ciudades obstaculizó la prestación de asistencia humanitaria en gran medida, ya que el acceso era limitado y no se podía garantizar la seguridad de los trabajadores humanitarios. En Sudán, las restricciones de seguridad en los estados de Kordofán meridional y el Nilo Azul y las restricciones de acceso impuestas por el gobierno siguieron siendo un desafío en todo 2012.

Muchas personas desplazadas viven en rincones remotos, inhóspitos y en desarrollo del continente. En Sudán meridional, el ACNUR se vio obligado a construir carreteras, pistas de aterrizaje y otras infraestructuras debido a la inaccesibilidad y la falta de desarrollo de las zonas de acogida de refugiados.

En Chad, al igual que en otras operaciones, inundaciones inusualmente severas destruyeron en 2012 los albergues para refugiados y desplazados internos, así como la infraestructura de la comunidad. Más de 7.000 refugiados de la República Centroafricana tuvieron que ser reubicados debido a las inundaciones. En el este de Chad, la inclemencia del ambiente impidió al ACNUR cumplir las normas mínimas de suministro de agua a los refugiados sudaneses.

La falta de leña siguió siendo una limitación grave en muchas operaciones, incluyendo Burkina Faso, Chad, Etiopía, Kenia, Níger, Somalia y Uganda. Las mujeres y niñas refugiadas tuvieron que aventurarse fuera de los campamentos en busca de leña para combustible y exponerse a los asaltos sexuales. Esto también tuvo consecuencias negativas en el medio ambiente y causó tensiones en las relaciones con las comunidades locales sobre los recursos.

Información financiera

En 2012, el presupuesto inicial del ACNUR para las operaciones en África fue de 1,600 millones de dólares estadounidenses. Las situaciones de emergencia en la República Democrática del Congo, Malí y Sudán aumentaron las necesidades de la región a 1.96 millones de dólares estadounidenses, que se presentaron en diferentes recursos suplementarios. A pesar del apoyo generoso de los donantes, las necesidades siguieron siendo mayores que los medios disponibles para hacerles frente. El gasto en África en 2012 fue de 961 millones de dólares estadounidenses, que cubrió el 49 por ciento de las necesidades totales, en comparación con 857.7 millones de dólares estadounidenses en 2011 y 675 millones de dólares estadounidenses en 2010.

La mayoría de los recursos financieros se destinaron a actividades de emergencia. En Sudán meridional, la falta de caminos transitables durante la estación lluviosa de mayo a noviembre obligó al ACNUR a transportar por vía aérea unas 653 toneladas de artículos de socorro a un costo considerable. Donde había problemas de inseguridad, como en Burkina Faso, el noreste de Kenia, Níger y Somalia, la prestación de protección y asistencia conllevó gastos considerables relacionados con escoltas y otras medidas de seguridad.

Al dar prioridad a las ayudas de emergencia, hubo que suspender las inversiones en otras áreas. Por ejemplo, sólo se pudo hacer una inversión limitada en la educación. Las necesidades financieras para luchar contra la VSG aumentaron en 140 por ciento de 2010 a 2012, pero se abordaron menos del 31 por ciento de las necesidades por falta de financiación.

 

 

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