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Asia y Pacífico

Perfil de las operaciones regionales 2013 - Asia y Pacífico

ASPECTOS DESTACADOS DE LAS OPERACIONES 

• La comunidad internacional respaldó en mayo de 2012 una estrategia plurianual que desarrollaron Afganistán, la República Islámica de Irán, Pakistán y el ACNUR: la Estrategia de Soluciones para los Refugiados Afganos, destinada a apoyar la repatriación voluntaria, la reintegración sostenible y la asistencia a los países de acogida.

• El ACNUR reforzó su capacidad de protección y liderazgo de grupos temáticos para albergues, gestión y coordinación de campamentos y artículos no alimentarios como parte de la operación de respuesta de emergencia que se puso en marcha luego de la violencia entre comunidades en el estado de Rakhine de Myanmar en junio y octubre.

• En Asia hubo avances importantes en la gestión de los flujos mixtos. Siguió cobrando impulso la puesta en marcha del Marco de Cooperación Regional en virtud del Proceso de Bali y en septiembre de 2012 se abrió en Bangkok una Oficina de Apoyo Regional. En Asia Central se desarrolló un marco de cooperación en virtud del Proceso de Almaty. Los procesos de Almaty y Bali brindan plataformas regionales de diálogo y cooperación para proteger el espacio de asilo y atender los flujos mixtos.

• La mayoría de las personas que se trasladan para reasentamiento en el mundo provienen de la región de Asia y el Pacífico, con Nepal, Malasia y Tailandia como los tres principales países de salida. En 2012 fueron reasentados más de 37.000 refugiados de los países asiáticos, la mayoría de Bután, Myanmar y Afganistán.

• Guiado por los principios de la Agenda Transformativa, el ACNUR reforzó la colaboración interinstitucional en la región, en particular en las operaciones de retorno de los desplazados internos en Kirguistán y Sri Lanka, la situación de Myanmar y la respuesta al tifón Bopha en las Filipinas, e hizo frente a situaciones de desplazamiento interno en Afganistán y Pakistán.

• Turkmenistán se adhirió a las dos convenciones sobre la apatridia, en tanto que los esfuerzos de promoción sistemáticos del ACNUR en otros países condujeron a un diálogo constructivo con los gobiernos sobre formas de reducir la apatridia en la región.

Contexto de trabajo

El contexto de protección en la región de Asia y el Pacífico sigue siendo frágil. De los 45 países y territorios que cubre la oficina, sólo 20 se han adherido a la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951. Asia central y el Sudoeste de Asia tienen una mejor cobertura con la adhesión de seis de los ocho países. Sin embargo, la mayoría de los Estados de la región tienen una larga historia de acogida de refugiados. El ACNUR apoya la determinación de la condición de refugiado en todos los Estados no signatarios, así como en 13 de los 20 países signatarios. En 2012, había en la región unos 8.4 millones de personas de interés del ACNUR.

Los acontecimientos políticos en Myanmar aumentaron la esperanza de encontrar soluciones integrales para los desplazados internos del sudeste y los refugiados de larga data en Tailandia. Sin embargo, la escalada del conflicto en el estado de Kachin y la violencia entre comunidades en el estado de Rakhine produjo nuevas oleadas de desplazamientos internos y la salida de refugiados por mar, con repercusiones en los países vecinos y otros más lejanos.

Muchos de los que salieron por mar eran rohingya que huían de Myanmar. El ACNUR estima que de junio a diciembre de 2012 hubo más de 16.000 salidas desde Myanmar y Bangladesh hacia Malasia. Los principales países de tránsito o de destino fueron Australia, India, Indonesia, Malasia y Tailandia.

Es necesaria la cooperación regional para abordar las cuestiones del peligro en el mar, la interceptación marítima y el establecimiento de procedimientos de referencia. El ACNUR continúa abogando por la responsabilidad compartida entre los países para ofrecer a los solicitantes de asilo y los refugiados una alternativa a los viajes en barco que son peligrosos y explotadores. Los movimientos irregulares que tuvieron lugar en una escala sin precedentes en toda la región en 2012, a menudo fueron asistidos por las redes de tráfico. Malasia, Indonesia y Australia, que son algunos de los países en el lado receptor de estos movimientos irregulares, respondieron adoptando políticas para desalentar los movimientos por barco. El ACNUR mantiene un diálogo con los Estados interesados para garantizar que se conserven los estándares internacionales de protección.

Logros e impacto

Salvaguardar la protección y el espacio de asilo

El trabajo del ACNUR para salvaguardar la protección y el espacio de asilo en Asia incluyó la realización de la determinación de la condición de refugiado bajo mandato en la mayoría de los países de la región, mientras abogaba por el control nacional de esos procesos. El ACNUR también ayudó a fomentar la capacidad de las autoridades estatales para salvaguardar el espacio de asilo.

La Oficina de Apoyo Regional establecida en Bangkok en 2012 bajo la gestión conjunta de Australia e Indonesia, junto con el ACNUR y la OIM, está diseñada para ayudar a poner en práctica el Marco de Cooperación Regional en los Estados que participan en el Proceso de Bali sobre el tráfico y la trata de personas y otros delitos transnacionales conexos. Su propósito es mejorar la cooperación entre los Estados en materia de protección de refugiados y migración internacional mediante el intercambio de información, el fortalecimiento institucional y el intercambio de las buenas prácticas, la unión de recursos técnicos comunes y el apoyo logístico, administrativo, operacional y de coordinación para los proyectos conjuntos. Los proyectos regionales iniciados en 2012 fueron la preparación de una mesa redonda sobre los movimientos irregulares por mar y el diseño de un proyecto para analizar la situación de la protección de los niños no acompañados y separados que se desplazan de forma irregular hacia o dentro de Indonesia, Malasia y Tailandia.

En 2012 en Asia Central, como parte del Proceso de Almaty sobre la migración mixta y la protección internacional, se adoptó un marco de cooperación regional de los Estados de Asia Central. Se planeó una reunión ministerial sobre este proceso para junio de 2013. El ACNUR también sigue trabajando en estrategias regionales en materia de protección de los refugiados y los movimientos mixtos por mar en la región de Asia y el Pacífico y otros lugares.

En países con procedimientos nacionales de asilo, el ACNUR participó en actividades estratégicas de promoción y en litigios. También promovió el fortalecimiento institucional al facilitar la transferencia de conocimientos entre los países y apoyar la formación externa. Además, el ACNUR ayudó a los Estados a elaborar marcos jurídicos nacionales. Se avanzó considerablemente en la República de Corea, donde se aprobó una Ley de Refugiados, así como en China, que introdujo la definición de refugiado en su Ley sobre salida y entrada de extranjeros. Filipinas adoptó un procedimiento unificado de determinación de apatridia y de refugiados en octubre de 2012.

El ACNUR apoyó medidas para ampliar la protección y la autosuficiencia de los refugiados que viven en las zonas urbanas. En la República Islámica de Irán, un histórico plan de seguro médico permitió a los refugiados recurrir a los servicios de atención médica. Por otra parte, la expedición de permisos de trabajo a los refugiados registrados les permite acceder a oportunidades de medios de vida sostenibles y contribuir a la economía.

En la India, el gobierno adoptó una política que permite a los refugiados elegibles solicitar visados de larga duración y permisos de trabajo, además de brindar acceso a la atención médica y la educación. Estas medidas deben lograr una notable mejora en la calidad del asilo en el país.

Búsqueda de soluciones a situaciones de refugiados prolongadas

El lanzamiento de la Estrategia de Soluciones para los Refugiados Afganos (SSAR, por sus siglas en inglés) para apoyar la repatriación voluntaria, la integración sostenible y la asistencia a los países de acogida, marcó un hito en la búsqueda de soluciones para las situaciones de refugiados prolongadas. La cual fue aprobada en mayo de 2012 por las Repúblicas Islámicas de Afganistán, Irán y Pakistán, en colaboración con el ACNUR, recibió un amplio apoyo de la comunidad internacional. El objetivo general de la estrategia es fortalecer las inversiones comunitarias en zonas de alto retorno en Afganistán, a la vez que preservar el espacio de asilo y apoyar a los países de acogida en espera de soluciones. A fin de facilitar la implementación de la estrategia se establecieron mecanismos institucionales, se adoptaron planes de trabajo y se firmaron 12 memorandos de entendimiento con los ministerios competentes en Afganistán. Será esencial para su éxito la participación sólida de los actores del desarrollo en la adaptación de recursos hacia los resultados de la SSAR.

El programa de reasentamiento a gran escala en Nepal para los refugiados de Bután continuó en 2012, lo que redujo el número de refugiados en campamentos a unos 40.000 a finales de año.

En 2012 Pakistán se consideró una operación de reasentamiento prioritaria, en consonancia con iniciativas similares en la República Islámica de Irán. Bajo el liderazgo de Australia se estableció un grupo de contacto para aumentar las opciones de reasentamiento de los refugiados afganos y apoyar los objetivos más amplios de la SSAR en Pakistán. Australia duplicó a 12.000 su cuota de plazas de reasentamiento referidas por el ACNUR, dentro de su admisión humanitaria total anual de 20.000 personas.

En Myanmar la violencia entre comunidades en el estado de Rakhine y la inestabilidad en Kachin provocaron nuevos desplazamientos en 2012. Las reformas políticas en Tailandia pueden mejorar aún más las perspectivas de retorno voluntario de los desplazados internos en el sureste del país, así como la repatriación de los refugiados. El ACNUR exploró las perspectivas de repatriación voluntaria con la preparación de un ejercicio de identificación de perfiles de refugiados a celebrarse en 2013 en Tailandia, con el estudio de las intenciones de retorno y la evaluación de las necesidades de reintegración.

El ACNUR siguió prestando asistencia al gobierno de Bangladesh para mejorar las condiciones de vida de los 30.000 refugiados rohingya registrados en Myanmar que viven en dos campamentos oficiales. También abogó por la regularización y soluciones integrales para los casos no registrados fuera de los campamentos.

Garantizar la protección y las soluciones duraderas para los desplazados internos

En 2012 los esfuerzos del ACNUR dirigidos a proteger a los desplazados internos y encontrarles soluciones duraderas se centraron en las situaciones de Afganistán, Kirguistán, Myanmar, Pakistán, Filipinas y Sri Lanka. En Kirguistán se dio prioridad a garantizar condiciones voluntarias y dignas para el retorno de los desplazados por la crisis de 2010. Para cumplir este objetivo, el ACNUR fortaleció los programas en las áreas de desarrollo comunitario, fomento de la confianza, medios de vida sostenibles y convivencia pacífica.

En septiembre de 2012, en Sri Lanka se cerró el campamento Menik Farm y a finales de año la mayoría de los desplazados internos del país habían regresado a sus lugares de origen. El ACNUR apoyó la reintegración de los retornados mientras se buscan soluciones para el pequeño número de personas que siguen desplazadas en el norte y este del país.

En Afganistán el ACNUR apoyó a cerca de 500.000 personas desplazadas por los conflictos, muchas de ellas en más de una ocasión. El ACNUR implementó una campaña de preparación para el invierno y apoyó el desarrollo de una política nacional de desplazados internos. En Pakistán, unas 745.000 personas siguen desplazadas como resultado de las operaciones de seguridad en las zonas fronterizas con Afganistán. El ACNUR ayudó al gobierno con el registro, la gestión y la coordinación de campamentos y la prestación de asistencia y protección a las personas vulnerables.

En Filipinas, el ACNUR y el gobierno codirigieron el grupo temático de protección para los desplazados internos afectados por situaciones de emergencia y desastres complejos en Mindanao, como parte de la respuesta conjunta de la ONU y el gobierno. El ACNUR trabajó con socios de la sociedad civil para establecer una base de datos y entregar documentación a los desplazados internos.

En el medio de otras grandes emergencias en curso en el mundo, la capacidad de respuesta del ACNUR se extendió para hacer frente a las secuelas de la violencia que estalló a mediados de año en el estado de Rakhine, en Myanmar, y que desplazó inicialmente a unas 115.000 personas. La rápida evolución de la crisis y la dinámica compleja de la comunidad exigieron una fuerte respuesta de protección. El ACNUR entregó ayuda, a menudo en zonas remotas, como parte de los esfuerzos interinstitucionales.

Prevención y reducción de la apatridia y protección a las personas apátridas

Otro objetivo importante para el ACNUR en la región es reducir y prevenir la apatridia y proteger a las personas apátridas. En este sentido, fue positiva la adhesión de Turkmenistán a ambas convenciones sobre la apatridia. Mediante varias iniciativas apoyadas por el ACNUR, un total de 20.000 personas obtuvieron la ciudadanía en Asia Central. En el sudeste y el sur de Asia, se realizaron ejercicios de mapeo para identificar poblaciones potencialmente apátridas y otros grupos de nacionalidad indeterminada. La concesión de la nacionalidad a 2.000 de las 3.000 mujeres que se estima habían perdido su ciudadanía vietnamita fue un logro importante en 2012.

Se calcula que en Myanmar hay unos 800.000 rohingya sin nacionalidad y el ACNUR está preparado a ayudar aportando conocimientos técnicos para lograr una solución para este grupo particular. En Asia sudeste, el ACNUR y la Comisión Intergubernamental de Derechos Humanos de la Asociación de Naciones del Asia Sudoriental (ASEAN) organizaron conjuntamente en Bangkok, en diciembre de 2012, un taller regional sobre buenas prácticas en el registro de nacimientos. El taller reunió a delegados de ocho países del sudeste asiático, así como UNICEF y la Secretaría de la ASEAN.

Limitaciones

En los últimos años los países asiáticos acogieron a millones de refugiados y otras personas desplazadas pese al limitado número de marcos jurídicos y normativos que rigen la protección de los refugiados. Debido a la naturaleza prolongada de algunas situaciones de refugiados, algunas partes de la región se enfrentaron a la fatiga de asilo. Las disparidades en las prácticas de asilo plantearon desafíos a los solicitantes de asilo y a menudo provocaron movimientos secundarios de refugiados y solicitantes de asilo que siguen buscando la protección internacional que requieren.

Los movimientos migratorios mixtos e irregulares, las situaciones de refugiados prolongadas y los refugiados de zonas urbanas son los principales desafíos en la región. Se informó que cientos de personas perecieron en el mar a lo largo de las principales rutas de migración a Malasia y Australia. El dramático aumento en el número de movimientos en barco y accidentes marítimos trágicos indican cómo las redes delictivas transnacionales explotan la desesperación humana mediante la de trata y tráfico humano. El ACNUR instó a los Estados a suscribir protocolos para el desembarco seguro y rápido de pasajeros rescatados y la prestación de asistencia humanitaria urgente. Es preciso establecer mecanismos para que el ACNUR pueda identificar y acceder a las personas necesitadas de protección internacional en estas situaciones.

De los 3.6 millones de refugiados en Asia, menos de 1.3 millones viven en campamentos de refugiados. La gran mayoría se encuentra en entornos urbanos que pueden ofrecer ciertas ventajas respecto a los campamentos, como libertad de circulación y oportunidades de medios de vida sostenibles, pero también plantean riesgos significativos para las poblaciones vulnerables. El ACNUR siguió abogando por los marcos legales e institucionales para la protección de los refugiados en los contextos urbanos y reforzó la red de socios que trabajan en las zonas urbanas.

La situación en Afganistán siguió siendo el desafío más importante para el ACNUR en la región. La capacidad del ACNUR para prestar asistencia humanitaria a las poblaciones recientemente desplazadas y asegurar soluciones duraderas para los retornados se redujo debido a las condiciones de inseguridad que afectaron al personal y a los socios. La implementación exitosa de la estrategia de soluciones globales depende de la participación activa de los actores del desarrollo. Será esencial garantizar esta sólida colaboración para lograr un impacto significativo en las poblaciones de interés. Sigue siendo fundamental en Afganistán el apoyo a la acción humanitaria y la movilización de recursos de la comunidad internacional para el desarrollo.

Información financiera

En el transcurso del año el presupuesto inicial para Asia y el Pacífico se incrementó de 502 millones de dólares estadounidenses a 525 millones de dólares estadounidenses, debido principalmente a los requisitos adicionales de la ayuda de emergencia a las poblaciones recién desplazadas en Myanmar. El gasto final de 2012 se situó en 309 millones de dólares estadounidenses, reflejando un déficit de 215,8 millones de dólares estadounidenses.

Aunque la región siguió recibiendo un fuerte apoyo de los donantes, en particular para las operaciones en el suroeste y el sudeste de Asia, las operaciones en otras subregiones se tuvieron que financiar mediante una combinación de fondos destinados a fines específicos y fondos destinados para fines generales. Esto requirió una modificación constante de las prioridades durante el año.

El déficit de financiación dejó necesidades insatisfechas con respecto a la determinación de la condición de refugiado, la capacidad de reasentamiento y la asistencia a los refugiados de zonas urbanas en toda la región. Se gestionaron bajo presupuestos restringidos los programas de reintegración de los retornados en Afganistán, la asistencia para los refugiados afganos en los países de acogida y los proyectos para beneficiar a las comunidades de acogida en Pakistán.

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