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Asia y Pacífico

Perfil de las operaciones regionales 2014 - Asia y Pacífico

Entorno de trabajo 

•    El entorno de trabajo en la región de Asia y el Pacífico presenta peculiaridades en diversos aspectos: abarca un área geográfica muy extensa que comprende 45 países y territorios y acoge a un tercio de los refugiados a nivel mundial (unos 3,5 millones de personas). El 70% de éstos (2,5 millones) son refugiados afganos que todavía se encuentran en el exilio a pesar de que la repatriación voluntaria a su país comenzara hace una década. Alrededor del 66% de las personas de interés para ACNUR en Asia y el Pacífico residen en áreas urbanas; en la República Islámica del Irán esa cifra alcanza el 97%. En la región también se dan situaciones prolongadas de campamentos de desplazados en Nepal, Bangladesh y Tailandia.

•    A pesar de que sólo veinte países de la región forman parte de la Convención para los Refugiados de 1951 y de su Protocolo de 1967, hay una larga tradición informal de facilitar protección a los refugiados por razones humanitarias. Los dos países de la región que acogen a las poblaciones de refugiados mundiales más numerosas son Pakistán y la República Islámica de Irán.

•    El número de nuevas solicitudes de asilo en Asia y el Pacífico se triplicó en 2012, lo que planteó nuevos desafíos a las instituciones nacionales y a los programas de mandato del ACNUR para la determinación del estatuto de refugiado. En esta región también se desarrolla el programa más importante de reasentamiento de ACNUR, pues cubre el 50% de los desplazamientos mundiales.

•    Los movimientos irregulares por mar siguen representando un desafío. Se estima que estas cifras han aumentado considerablemente en los últimos años, con el consiguiente aumento de pérdida de vidas debido a las condiciones de inseguridad de las embarcaciones.

•    Los desplazamientos de mayor importancia en la región comprenden también a los individuos que escapan de la violencia entre comunidades del Estado de Rakhine, en Myanmar, para dirigirse a Malasia (ya sea directamente o pasando por Tailandia). Otros movimientos que se están produciendo desde Tailandia, Malasia o Indonesia, incluyen a personas de diversas nacionalidades y etnias que buscan asilo en países industrializados como Australia, Nueva Zelanda o Canadá.

•    En Myanmar se da una situación de contrastes: Por un lado, los desplazamientos internos y la ausencia de nacionalidad están generando flujos migratorios mixtos; por otro lado, las señales de estabilidad que se están produciendo en zonas del país demuestran que existe el potencial necesario para estimular la repatriación voluntaria.

•    ACNUR trabaja con el Gobierno de Bangladesh para encontrar soluciones a la difícil situación de los 30.000 refugiados registrados en este país que se encuentran en dos campamentos oficiales. Bangladesh también acoge a cerca de 200.000 personas provenientes del Estado de Rakhine, Myanmar, en situación similar a la de los refugiados.

Objetivos estratégicos

Salvaguardar los espacios de protección y asilo

En 2014, ACNUR continuará ayudando a los países de la región que tengan que hacer frente a la llegada de numerosos solicitantes de asilo mediante la concesión de la condición de refugiado, paralelamente al establecimiento de procedimientos de elegibilidad nacional y sistemas de gestión de las migraciones sensibles en materia de protección, incluyendo alternativas a la detención para los solicitantes de asilo.
La promoción de un espacio de protección en el marco de los desplazamientos marítimos mixtos será otra de las prioridades para ACNUR. En los últimos años, el mar se ha cobrado muchas vidas; no se ha permitido a los polizones desembarcar y se han introducido políticas de asilo restrictivas para disuadir las llegadas por mar. ACNUR cooperará con los gobiernos de la región para encontrar soluciones a estos problemas tanto a nivel nacional como regional.

ACNUR continuará promoviendo la cooperación regional para abordar las situaciones que desborden la capacidad de cada país sirviéndose para ello de foros establecidos como la ASEAN y el Proceso de Bali sobre El Tráfico y la Trata de Personas y otros Delitos Transnacionales Conexos. ACNUR también promoverá la puesta en marcha del Marco de Cooperación Regional del Proceso de Bali. En Asia Central, ACNUR apoyará el Proceso de Almaty sobre Migración Mixta y Protección Internacional, lanzado en 2012, que ofrece una gestión de fronteras sensible a las necesidades de protección internacional, así como sistemas de asilo adaptados a la subregión. 

Dado que las poblaciones de refugiados en áreas urbanas están en alza en la mayoría de países asiáticos que acogen a refugiados, la preservación y mejora del espacio de protección para este grupo será otra prioridad mediante la aplicación de la Política del ACNUR sobre Protección de los refugiados y soluciones para ellos en las zonas urbanas. Varios países han adoptado políticas de asilo generosas permitiendo a los refugiados en zonas urbanas el acceso a los servicios sanitarios, a la educación y a otras prestaciones, así como a actividades diseñadas para asegurar sus medios de subsistencia. Debido al éxito de algunas políticas, como el acceso a visados de larga duración y a los permisos de trabajo en la India y la República de Irán, se seguirán poniendo en marcha políticas para solucionar los problemas de toda la región.

Buscar soluciones para la situación de los refugiados desplazados por un periodo prolongado

Afganistán es el país con mayor número de refugiados en situación de desplazamiento prolongado. Aunque se espera que 2014 sea un año de transición decisivo para Afganistán, la necesidad de encontrar soluciones duraderas para los refugiados afganos en el exilio seguirá siendo clave. La Estrategia de Soluciones para Refugiados Afganos puesta en marcha en 2012 tiene un triple objetivo: facilitar la repatriación voluntaria, apoyar la reintegración y mantener el apoyo adecuado para los refugiados y las comunidades de acogida. Unos 2,5 millones de refugiados afganos registrados viven en las Repúblicas Islámicas de Irán y Pakistán. Estos países también dan acogida a un gran número de afganos indocumentados.

Aparte del respaldo activo de la Estrategia de Soluciones, ACNUR seguirá defendiendo que se destine una mayor parte de la financiación al desarrollo de proyectos que ayuden a los retornados afganos a superar los retos que plantea su reintegración. En Afganistán, ACNUR trabajará en estrecha colaboración con el gobierno para poner a prueba los planes de desarrollo nacional y asegurar que conceden la atención necesaria a las áreas con una elevada tasa de retorno.

A mediados de 2013, el Gobierno de Pakistán aprobó una nueva política para los refugiados afganos solicitando ayuda a ACNUR para lograr el establecimiento de unas condiciones propicias para su repatriación al mismo tiempo que fortalecía el apoyo a las comunidades de acogida. Mientras, la República Islámica de Irán continuará garantizando a los refugiados afganos el acceso a la educación, a los servicios sanitarios y a las actividades que garanticen sus medios de subsistencia mediante un amplio abanico de iniciativas.

La región también acoge a otros refugiados de larga duración: Nepal a los provenientes de Bhután; Bangladesh, Tailandia y Malasia a los de Myanmar. El programa de reasentamiento a gran escala que comenzó en Nepal en 2007 ha permitido a más de 83.000 refugiados de Bhután comenzar una nueva vida en ocho países diferentes, lo que ha reducido la población de los campamentos en dos tercios. Este programa seguirá en funcionamiento en 2014.

Ante las previsiones de avances políticos en Myanmar que permitirían el retorno de los refugiados que se encuentran en Tailandia, ACNUR está colaborando con los gobiernos y los socios de la región para preparar la repatriación voluntaria cuando las condiciones sean favorables.

ACNUR seguirá facilitando el retorno voluntario de los refugiados de Sri Lanka proporcionándoles transporte, ayuda para inscribirse en el registro civil, documentación y artículos de primera necesidad.

También se involucrará en el seguimiento posterior al retorno para abordar los retos que plantea la reintegración.

Garantizar la protección y soluciones duraderas para los desplazados internos

Las cifras de desplazados internos en Myanmar continúan siendo muy elevadas. Muchos se vieron obligados a abandonar sus hogares ante el estallido de violencia entre comunidades que tuvo lugar en el Estado de Rakhine debido a la ausencia de ciudadanía que afectaba a muchos de sus residentes. En 2013, ACNUR participó en el equipo interinstitucional de respuesta ante situaciones de emergencia que asistió a 140.000 desplazados internos en el Estado de Rakhine. La prioridad de ACNUR en 2014 será mantener la asistencia humanitaria mientras continúa trabajando en la búsqueda de soluciones duraderas. Asimismo, colaborará con el gobierno para abordar el estatus jurídico de las personas que carecen de ciudadanía, tanto dentro como fuera de las fronteras de Myanmar.

ACNUR también está presente en el Estado de Kachin, Myanmar, donde forma parte de la respuesta interinstitucional para los cerca de 100.000 desplazados. El cese provisional de las hostilidades entre los rebeldes de Kachin y las fuerzas del gobierno ha renovado las esperanzas de que se alcance la paz. Al sureste de Myanmar, ACNUR está estudiando la posibilidad de que 230.000 desplazados internos y 128.000 refugiados en Tailandia retornen a su lugar de origen.

En 2014, ACNUR colaborará con el gobierno y los organismos asociados en Kirguistán para asegurar la reintegración sostenible de los desplazados debido a la violencia étnica que se produjo en 2010. Los programas en materia de desarrollo de la comunidad, coexistencia, medios de vida y protección se integrarán en iniciativas más amplias bajo el amparo de la Iniciativa de Soluciones Duraderas de la Secretaría General. ACNUR está trabajando en estrecha colaboración con la Oficina de las Naciones Unidas de Apoyo a la Consolidación de la Paz en cuestiones de soporte técnico. 

En Pakistán, ACNUR continuará suministrando asistencia a los más de un millón de desplazados internos afectados por las operaciones de seguridad realizadas en las Zonas Tribales de Administración Federal y en la provincia de Khyber Pakhtunkhwa. En esas zonas, proporcionará asistencia básica, protección y seguimiento en los tres campamentos existentes y hará frente a sus necesidades una vez hayan regresado a sus hogares. Son muchas las dificultades debido a la volatilidad de estas áreas y a las restricciones al acceso humanitario.

Según las estimaciones de ACNUR, unas 600.000 personas han sido apartadas de sus hogares debido a conflictos en Afganistán. Muchos se han visto desplazados en varias ocasiones debido a la falta de protección o de medios para subsistir en las áreas de retorno o por la inseguridad alimentaria y los desastres naturales. En 2014, el trabajo de ACNUR para ayudar a los refugiados se centrará especialmente en la asistencia a los desplazados por conflictos y la defensa de los mismos para lograr su retorno y reintegración.

En Sri Lanka, la situación de los desplazados está prácticamente resuelta; sin embargo, aún hay grupos reducidos en situación de desplazamiento prolongado entre las comunidades de acogida. ACNUR buscará soluciones duraderas para estos grupos y ayudará a los retornados en la resolución de los retos que plantea la reintegración.

Reducir y prevenir la apatridia 

A finales de 2013, cerca de 1,4 millones de personas no disponían de ciudadanía en Asia; el mayor grupo se encontraba en el Estado de Rakhine, Myanmar. ACNUR continuará estudiando a las poblaciones apátridas en toda la región y hará lo posible para evitar la situación de apatridia, mediante la emisión de certificados de nacimiento y la participación en las actividades de verificación.

Puesto que Asia Central acoge a grandes poblaciones de apátridas o personas en riesgo de apatridia, ACNUR seguirá animando a los gobiernos de la región para que suscriban las Convenciones sobre la Apatridia y les ayuden a tratar con los apátridas que se encuentran en su territorio. Un ejemplo de ello es Turkmenistán, el primer país de Asia Central, y el tercero en la región de Asia-Pacífico, en formar parte de las Convenciones sobre la Apatridia, que ya ha concedido la ciudadanía a 3.300 apátridas.

Mantener las operaciones en zonas de alto riesgo y garantizar la seguridad del personal 

El precario clima de seguridad en Afganistán ha obligado a ACNUR a realizar entregas remotas y a implantar mecanismos de seguimiento con los socios locales. Estas medidas se mantendrán debido a los crecientes problemas de seguridad como anticipo al cese de las operaciones de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad. Los recientes ataques contra actores humanitarios han obligado a ACNUR a revisar la situación de seguridad de sus trabajadores en el país. Del mismo modo, en Pakistán, ACNUR trabaja en estrecha colaboración con sus socios gubernamentales y locales para mejorar su actuación en las zonas inseguras.

Retos

En una región que carece de un marco jurídico general en materia de asilo, la interacción de movimientos migratorios complejos y las políticas nacionales restrictivas crean mucha inseguridad y discrepancias en el tratamiento de los solicitantes de asilo y los refugiados.

Las transiciones en política y seguridad en Afganistán obligan a ACNUR a prepararse para las posibles situaciones nuevas que conlleven movimientos de desplazamientos internos o transfronterizos. La inseguridad en muchas partes del país sigue poniendo trabas a la capacidad de ACNUR para suministrar asistencia y apoyar la reintegración de los retornados en estas áreas. Los organismos de las Naciones Unidas tienen acceso a menos de la mitad del país y esto obliga a ACNUR a depender de socios locales. Garantizar la seguridad del personal al servicio de ACNUR, que afronta un aumento de actos de violencia contra los trabajadores humanitarios, constituye un reto constante.

Información económica

El cambio ocurrido en toda la organización en 2010, en el que se pasó de una metodología de planificación y elaboración de presupuestos basada en los recursos a una metodología comprensiva basada en las necesidades, explica el aumento significativo de las necesidades económicas de la región durante 2010 si lo comparamos con los años anteriores. Recientemente, el presupuesto revisado de 2013 para la región Asia-Pacífico aumentó hasta los 575,6 millones de dólares, debido principalmente al establecimiento de un presupuesto suplementario destinado a cubrir las necesidades de los desplazados en los Estados de Rakhine y Kachin (Myanmar) y a preparar el terreno para las potenciales repatriaciones voluntarias de los refugiados que se encuentran actualmente en Tailandia.

Para 2014, las necesidades económicas de la región se han fijado en 581,4 millones de dólares, lo que supone un ligero aumento respecto del presupuesto revisado de 2013 y refleja las crecientes necesidades de Myanmar, cuyo presupuesto representa el 12% (68 millones de dólares) del total para la región. Las necesidades económicas para la operación en Afganistán, que incluye a las Repúblicas Islámicas de Afganistán, Irán y Pakistán, representan aproximadamente el 62% (359,9 millones de dólares) y el 26% restante se divide entre 18 operaciones de tamaño medio o pequeño que se desarrollan en otras subregiones.

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