Niño congolés llega al mundo huérfano y refugiado

jueves 15. noviembre 2012 14:00 Antiguedad: 2 yrs

© ACNUR/ F.Noy
Con tan solo tres días, Emmanuel es huérfano y refugiado. Su abuela y sus dos hermanas no pueden hacerse cargo de él.

KISORO, Uganda, 15 de noviembre (ACNUR) – Emmanuel ha tenido un comienzo de su vida terrible: con tan solo tres días, el bebé ya es huérfano y refugiado en un área en la que no existe ningún signo de paz duradera.

El bebé nació días después de que su madre cruzara al distrito de Kisoro en Uganda para escapar de los recientes enfrentamientos en la vecina provincia de Kivu Norte, en la República Democrática del Congo. Pero la mujer de 39 años estaba muy agotada y murió durante el parto y Emmanuel fue enviado de inmediato a Potters Village, un centro para niños vinculado con la iglesia en Kisoro.

Muchos de los más de 40.000 refugiados que han huido de las nuevas oleadas de violencia en la provincia de Kivu Norte desde abril son niños. Muchos de ellos son tan pequeños o están en la misma situación trágica que Emmanuel, cuyo padre y hermano de cinco años fueron separados de su familia durante su viaje y no se les ha visto desde entonces.

Al menos Emmanuel tiene todavía dos hermanas (una tiene 10 años y la otra, 18 meses) y una abuela, Madarina, pero la mujer no puede cuidar de él y el niño ha sido clasificado como persona de especial interés para la agencia de la ONU para los refugiados. “Ha perdido a sus padres y el ACNUR tiene que estar pendiente de él. De alguna forma somos sus padres”, dijo Gabriel Katende, una trabajadora del ACNUR en Kisoro.

“Puedo hacerme cargo del bebé de 18 meses [hermana de Emmanuel] si me proporcionan leche, pero no puedo cuidar de un recién nacido”, dijo Madarina, que estaba feliz de saber que Emmanuel al menos estaba a salvo y lo estaban cuidando. “Si se hubiese quedado conmigo, hubiera muerto”, añadió la mujer de 65 años.

Bien mirado, es asombroso que su madre consiguiera llegar a Uganda con vida y a tiempo para dar a luz en un hospital en la ciudad de Kisoro, en vez de en el monte. Fue un viaje largo y peligroso desde su ciudad Kitchanga por un terreno accidentado y con vegetación tupida.

Madarina dibuja el camino en su mente. “Estábamos en casa por la noche cuando escuchamos disparos,” contó Madarina, añadiendo que su hija embarazada se marchó con sus dos hijas, una de 10 años y la otra de 18 meses de edad. El hijo se quedó atrás con su abuelo porque su madre y su abuela no podían ocuparse también de él; el niño continúa en paradero desconocido.

El abuelo se marchó al día siguiente. “Me reencontré con mi hija en el monte y anduvimos durante nueve horas por el bosque antes de llegar a Itongo, donde conseguimos que nos llevaran en coche a la frontera”.

Una semana más tarde, su hija dio a luz, pero la terrible experiencia del viaje había sido demasiado y murió. Fue enterrada en Kisoro después de un pequeño funeral. “La niña de 10 años preguntó por su madre y tuve que explicarle que había muerto”, dijo Madarina.

La tragedia continúa para Emmanuel; pronto se quedará solo porque su abuela y sus hermanas tienen que irse a un asentamiento de refugiados en Rwamwanja, a casi 350 kilómetros al norte de Kisoro. El asentamiento abrió en abril para afrontar el nuevo flujo de personas que cruzaban la frontera y actualmente proporciona refugio a 26.000 refugiados congoleses.

Pero al menos Emmanuel está en buenas manos en el centro Potters Village, que cuida a niños abandonados, madres adolescentes y niños de preescolar indigentes. “Decidimos que Potters Village es el mejor lugar donde Emanuel puede tener protección temporal antes de encontrar soluciones a largo plazo”, explicó Katende, trabajadora del ACNUR.

Jenny Green, reverenda y directora de Potters Village, dijo que el bebé era el niño más pequeño que habían tenido en el centro. Llegó al centro con tan solo tres horas de vida. “Era un poco pequeño, pero no estaba en peligro. Le dimos de comer y pasé la noche con él”, explicó Emely Davies, una enfermera de pediatría voluntaria. “Potters Village se basa en mantener a la familia unida. Estamos intentando ver cómo cumplir esto para Emmanuel”, añadió.

La reverenda Green dijo que la mejor solución para Emmanuel y cualquier niño es estar con su familia. “Esperamos poder mantener el contacto con su abuela. Cuando se calme la situación en el Congo, buscaremos con la ayuda de ACNUR si existe algún tío o tía dispuesto a cuidar de Emmanuel”.

La directora de Potters Village dijo que habría muchos retos al intentar encontrar una solución duradera, con la ayuda de ACNUR, para el bebé y sus familiares supervivientes. “Pero lo intentaremos”, prometió ella. “A largo plazo, si se queda aquí, intentaremos buscarle una familia de acogida”.

Por Céline Schmitt en Kisoro, Uganda

Gracias a la voluntaria de UNV Online Laura Gil Mendoza por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de este texto.

ACNUR


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