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Encontrando un hogar

Un alojamiento improvisado en la zona de las nuevas llegadas en el hacinado complejo de campamentos de Dadaab, en Kenia.

© ACNUR/ E.Hockstein

Babar, de 14 años, se prepara para otra noche al frío debajo de un puente en Calais, Francia. Como muchos otros jóvenes de Afganistán, su familia lo envió a Europa para conseguir acceso a la educación y evitar el reclutamiento forzado.

© ACNUR/ H.Caux

Una mujer sentada entre los soporte de una tienda en construcción en un campamento en Somalia.

© ACNUR/ A.Webster

Después de cinco años en Pakistán, una familia afgana finalmente retorna a su casa y se reúne con los parientes.

© ACNUR/ N.Behring-Chisholm

Un niño bihari en su cama en Dhaka. Los bihari son de nacionalidad paquistaní, básicamente varados en Bangladesh desde 1971, cuando el antiguo Pakistán Oriental se convirtió en el Estado independiente de Bangladesh.

© ACNUR/ G.M.B.Akash

Ganga, una refugiada butanesa de Nepal de 22 años reasentada a Estados Unidos, que llegó una semana antes de su familia, les enseña a usar la tarjeta para entrar al metro de Nueva York.

© ACNUR/ Kashish Das Shrestha

Ogeste, en la foto con su esposa y el hijo, huyó de Burundi cuando todavía era un niño y desde entonces vivió en Tanzania. Recientemente el gobierno de Tanzania ofreció la nacionalidad a los llamados “refugiados de 1972”.

© ACNUR/ B.Bannon

Jóvenes refugiados juegan a fútbol en el Centro de Tránsito de Emergencia (CET) de Timisoara, en Rumania.

© ACNUR/ B.Szandelszky

Eritreos felices retornan de Sudán después de años en el exilio.

© ACNUR/ S.Boness

Un joven refugiado en un albergue de Nancefield, Musina, en Sudáfrica. El centro acoge a unos 200 niños menores de 16 años y la mayoría de ellos ha cruzado la frontera como menores no acompañados.

© ACNUR/ J.Oatway

Una familia de refugiados sudaneses en un asentamiento improvisado en Figuera, Chad. Allá esperan que el ACNUR los traslade al campamento de Kounoungou.

© ACNUR/ H.Caux

Una familia de desplazados internos chechenios delante de su alojamiento prefabricado en Ingushetia, en la Federación Rusa.

© ACNUR/ T.Makeeva

Una refugiada somalí recién llegada prepara el almuerzo para su familia en una carpa en el campamento de Ifo, Dadaab, Kenia.

© ACNUR/ B.Heger

Refugiados de la República Democrática del Congo comen delante de su carpa, construida con cobijas y palos, en un bosque aislado cerca del río Obangui, en la República de Congo.

© ACNUR/ F.Noy

Nasrol, uno de los primeros de su grupo en recibir una nueva casa, posa frente a una de las cientos de nuevas casas construidas por el ACNUR en la provincia de Aceh.

© ACNUR/ J.Perugia

Día Mundial del Refugiado

20 de junio de 2010

Dicen que no hay lugar como el hogar, sin embargo, para millones de personas el hogar sólo es una memoria lejana. Un lugar que tuvieron que dejar para huir de la violencia y la persecución. Muchos terminan viviendo en carpas o alojamientos improvisados, tanto e su propio país, como en el extranjero. Más de la mitad de los refugiados dentro de la competencia del ACNUR viven actualmente en zonas urbanas desfavorecidas.

La mayoría sueña con regresar a su hogar, otros esperan en el reasentamiento, otros más consiguen integrarse en los países de acogida. Todos desean un verdadero hogar donde puedan reconstruir sus vidas.

El ACNUR trabaja para encontrar soluciones duraderas para todos ellos. En 2008 casi dos millones de refugiados y desplazados internos pudieron retornar a sus hogares y 65.548 personas fueron reasentadas a 26 diferentes países. Además, el ACNUR estima que alrededor de 1,1 millones de refugiados fueron nacionalizados en los respectivos países de asilo en los últimos diez años.

En el Día Mundial del Refugiado el ACNUR reconoce la fuerza y la determinación de las personas que fueron desarraigadas por la fuerza y reafirma su compromiso para protegerlas y encontrar soluciones para ellas.

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