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La apatridia en el mundo

Antes de que se resolviera su situación de apatridia, el esposo de esta mujer de 20 años dejó que se casara con un hombre local con la esperanza de obtener la ciudadanía de Bangladesh. La chica está perdiendo la vista y no tiene una familia que la apoye a ella o su bebé. Para vivir hace bolsas de papel.

© ACNUR/G.Constantine

Un señor de habla urdu de 75 años y enfermo está sentado en su cuarto en el campamento de Pat Godam, en Mymensingh, Bangladesh. No le quedan familiares y no tiene recursos para acceder a servicios de salud.

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El hacinamiento es un problema para en las viviendas de muchos bihari en Bangladesh y la falta de espacio pone muchos problemas de seguridad y salud. Familias de hasta 15 miembros viven en habitaciones de menos de 10 metros cuadrados. Esta familia de siete personas trabaja en su cuarto tapizado de papel periódico en el campamento de Kumi Tola, en la capital Dhaka.

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Los campamentos y asentamientos donde viven los bihari han tenido poco mantenimiento en 35 años y carecen de agua y saneamiento. En el campamento de Kurmi Tola, en Dhaka, viven unas 4.000 personas. En las alcantarillas a cielo abierto se acumula la basura.

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Ciego de un ojo después de haber sido golpeado por un capataz mientras lo obligaban al trabajo forzoso, este hombre rohingya huyó de Myanmar a mediados de los '90. Él es uno de los 200.000 refugiados que se estima se encuentren en el sur de Bangladesh. La mayoría de las personas apátridas no son refugiados, pero los que lo son deben ser tratados según el derecho internacional.

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Miles de refugiados musulmanes rohingya en Bangladesh, no están registrados y casi no reciben asistencia. Una mujer está sentada a un lado de la carretera con su nieto en el viejo campamento de Tal, en las cercanías de Teknaf. Las autoridades ya han reubicado a los residentes del campamento en una zona más segura y menos poblada.

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Muchos de los residentes de un suburbio a unos 40 kilómetros de Kinabalu son jóvenes apátridas. Los niños que tienen documentos pueden ir a la escuela, quienes no los tienen están excluidos de los programas de educación pública.

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Se estima que unos 30.000 niños de ascendencia filipina o indonesia en el Estado malasio de Sabah son apátridas o en riesgo de apatridia. Tienen escaso acceso a los servicios sociales o al sistema educativo. Como resultado, muchos niños empiezan a trabajar desde temprana edad en lugares como el mercado del pescado en la capital, Kota Kinabalu.

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Un hombre de etnia dalit y su nieto descansan. Su familia ha vivido en Terai, en el sur de Nepal, durante más de cinco generaciones, pero todavía no tienen nacionalidad. Si bien se les extendió a millones de personas de Terai en 2007, un número desconocido, que incluye a musulmanes, pueblos indígenas y a los dalit, todavía ha quedado excluido de la nacionalidad nepalí y los derechos y oportunidades que conlleva.

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Los miembros del pueblo dalit que no son contratados como jornaleros agrícolas terminan a menudo trabajando como obreros, ganando el equivalente de menos de un dólar por día. En esta imagen dos de ellos espalan grava y rocas del lecho seco del río Khuti.

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Una novia y sus amigas en el recorrido ceremonial hacia la casa del esposo, donde vivirá el matrimonio. Aunque ellos se consideren nepalíes, muchos dalit no tienen muchas esperanzas de ser jamás reconocidos como ciudadanos de Nepal.

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En enero de 1999 a los galjeel les dieron tres días para abandonar sus tierras. Después fueron confinados en una aislada zona boscosa. Finalmente, los galjeel se asentaron en un campo abandonado que hacía parte de un viejo proyecto de irrigación del gobierno.

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Organizaciones internacionales de ayuda epezaron a construir una escuela para los niños galjeel, pero el proyecto fue detenido en 2005. Algunos niños galjeel juegan en el edificio abandonado. La mayoría de los niños de la comunidad no va a la escuela y los que sí van tienen que caminar varios kilómetros y son a menudos acosados por las tribus locales.

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Una mujer nubia en kenia sujeta una fotografía de su abuelo en servicio con Fusileros Africanos del Rey. Los nubios conscriptos por los británicos fueron trasladados a Nairobi con la promesa de un título de propiedad, pero desde la independencia han tenido acceso limitado a documentación, educación y salud. Recientemente el gobierno ha quitado muchas restricciones, pero los niños todavía tienen problemas en adquirir la nacionalidad keniana.

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En el país desde más de 100 años, la comunidad nubia en Kenia históricamente nunca fue reconocida. Hasta en el último censo, realizado a mediados de 2009, la comunidad nubia fue considerada como "otros kenianos" o sencillamente "otros". En la foto, tres hombres nubios en una tienda en el suburbio de Kibera.

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Este hombre es un apátrida de origen coreano. Se mudó de Uzbekistán a Ucrania en 1993 y ha vivido con una mujer ucraniana por más de diez años, pero la pareja no ha podido registrar su unión sin documentos válidos.

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Esta niña de 11 años nació en la región separatista georgiana de Abjasia, pero ha vivido casi siempre en Ucrania. Quisiera obtener la nacionalidad ucraniana, pero su certificado de nacimiento no ha sido reconocido.

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Un mapa de África occidental dibujado con tiza en el muro de una casa en un pueblo en el suroeste de Costa de Marfil. Millones de personas de países limítrofes, como Burkina Faso, Malí y Gana, emigraron a Costa de Marfil en los años '60 y '70 contribuyendo a construir la economía del país. En los años '90 políticos e intelectuales crearon el concepto xenófobo de "ivorité", que han explotado para manipular temas como nacionalidad y tierras.

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Un hombre burkinabé recoge vainas de cacao en una plantación en Costa de Marfil. Los no marfileños han sido la primera fuente de mano de obra en las plantaciones que han enriquecido el país, pero también han sido los chivos expiatorios para muchos de los problemas económicos y políticos de la nación. Muchos han vivido en Costa de Marfil por décadas y aún así millones de ellos no pueden probar su nacionalidad. Pocos pueden tener derecho a la tierra.

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Un ensayo fotográfico de Greg Constantine

La nacionalidad puede parecer un derecho que se adquiere en el momento del nacimiento, sin embargo se estima que alrededor de 12 millones de personas en el mundo llevan adelante una lucha cotidiana para vivir sin ella. Son personas que no tienen una nacionalidad y no disfrutan de sus beneficios jurídicos. Están atrapadas en un limbo legal, son personas apátridas. Esto a menudo no les permite realizar acciones elementares que mucha gente da por sentadas, como registrar el nacimiento de los hijos, viajar, ir a la escuela, abrir una cuenta bancaria u poseer una propiedad.

La apatridia puede tener muchas causas diferentes. Algunos grupos son excluidos de la nacionalidad en el momento de la independencia de un régimen colonial. Otros son víctimas de la desnacionalización masiva. En algunos países las mujeres no pueden trasmitir su nacionalidad a los hijos. A veces, a causa de la discriminación, la ley no garantiza la nacionalidad a determinados grupos étnicos.

El problema es existe en todo el mundo. Como parte de su mandato en materia de apatridia, el ACNUR asesora a las personas apátridas en todo el mundo sobre sus derechos y los asiste en la adquisición de una nacionalidad. A nivel estatal, la agencia promueve las reformas legislativas necesarias para que las personas no se conviertan en apátridas. Junto con sus socios, el ACNUR realiza campañas de ciudadanía, con las cuales ayuda a las personas apátridas a adquirir una nacionalidad y la documentación relativa.

El fotógrafo Greg Constantine es un reconocido fotoperiodista estadounidense. En 2005 se trasladó en Asia y empezó a trabajar en el proyecto "Nowhere people" (Gente de ninguna parte), que documenta el problema de la apatridia en el mundo. Su trabajo ha recibido numerosos premios, como el "Pictures of the Year International", el "NPPA Best of Photojournalism", el "Amnesty International Human Rights Press Awards" (Hong Kong), el "Society of Publishers in Asia Award" y el "Harry Chapin Media Award for Photojournalism". Greg Constatine ha sido el ganador ex aequo del "Osborn Elliot Prize for Journalism in Asia", presentado anualmente por la Asia Society. Trabajos de "Nowhere People" han sido ampliamente publicados y exhibidos en Bangladesh, Camboya, Tailandia, Malasia, Japón, Suiza, Ucrania, Hong Kong y Kenia. Greg Constantine vive actualmente en el sudeste de Asia.

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