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Lo más importante - Brian Sokol

Cuatro meses antes de haber tomado esta fotografía, los soldados invadieron el pueblo de María, de diez años, llamado Makaja en el estado sudanés del Nilo Azul. En mitad de la noche, plantaron fuego a su casa que se quemó hasta los cimientos. Al día siguiente, sin zapatos ni alimentos, partieron a la frontera de Sudán del Sur en un viaje que les llevaría tres meses. Durante el camino, María contrajo la malaria y llegó a pasar cinco días sin comer. El objeto más importante que trajo consigo fue la garrafa de agua que sostiene entre sus manos en esta fotografía tomada en el campamento de Jamam en el condado de County, en Sudán del Sur.

© ACNUR/ B. Sokol.

Magboola, de 20 años, y su familia sobrevivieron a bombardeos aéreos durante meses, pero decidieron que era el momento de huir de la aldea de Bofe la noche en que los soldados llegaron por tierra y comenzaron a disparar. Viajó junto con sus tres hijas desde Bofe a la ciudad fronteriza de El Fudj, en Sudán del Sur durante 12 días. Lo más importante que se llevó consigo fue esta cacerola. Era lo suficientemente pequeña para viajar con ella y al mismo lo suficientemente grande para cocinar sorgo para ella y sus tres hijas durante el viaje. Campamento de refugiados de Jamam en el condado de County, en Sudán del Sur.

© ACNUR/ B. Sokol.

Expulsado de su aldea de Lahmar por la guerra, Al Haj, de 27 años, viajó desde el estado del Nilo Azul sudanés para buscar refugio en Sudán del Sur. Durante el trayecto, enfermó de malaria. Lo más importante que se trajo es el látigo que muestra en la fotografía. Sin él, afirma, no podría mantener su rebaño de 50 cabras y ahora no tendría absolutamente nada. Campamento de refugiados de Jamam en el condado de County, en Sudán del Sur.

© ACNUR/ B. Sokol.

Durante cinco meses, Shari, de 75 años y ciega, y su hijo Osman, de 40, fueron de aldea en aldea buscando un lugar seguro desde que en septiembre de 2011, la guerra alcanzó su aldea en el condado de Bau, en el estado sudanés del Nilo Azul. Había veces que Shari tenía tanta hambre que llegó a comer hojas de los árboles. Varios de los amigos y vecinos que los acompañaban en el viaje murieron de hambre o por enfermedad. Llegaron al campamento de Jamam en febrero de 2012. El objeto más importante que Shari pudo traerse fue el bastón que sujeta con las manos. “He llevado este bastón desde que me quedé ciega hace seis años” comenta. “Mi hijo pudo guiarme por el camino gracias al bastón. Sin él, y sin mi hijo, ya estaría muerta”. Campamento de refugiados de Jamam en el condado de County, en Sudán del Sur.

© ACNUR/ B. Sokol.

Meses antes de tomarse esta fotografía, los continuos bombardeos forzaron a Dowla, de 22 años y a sus seis hijos a huir de su aldea en el estado sudanés del Nilo Azul. Lo más importante que se trajo con ella son estos canastos haciendo balanza sobre sus hombros, con los que llevó a sus seis hijos durante su viaje de diez días desde Gabanit a Sudán del Sur. A veces los niños estaban demasiado cansados para caminar, con lo que Dowla tenía que cargar con dos hijos en cada canasto. Campamento de refugiados Doro, condado de Maban, Sudán del Sur.

© ACNUR/ B. Sokol.

Los bombardeos aéreos hicieron que Ahmed, de diez años, y su familia huyesen de su hogar en la aldea de Taga, en el estado del Nilo Azul de Sudán, siete meses antes de esta fotografía. Lo más importante que trajo consigo es Kako, su mono mascota. Kako y Ahmed pasaron cinco días en la parte trasera de un camión en su viaje desde Taga a la frontera con Sudán del Sur. Ahmed dice que no puede imaginar su vida sin Kako, y lo que más le dolió al dejar atrás Nilo Azul fue tener que abandonar al burro de su familia. Campamento de refugiados Jamam, condado de Maban, Sudán del Sur.

© ACNUR/ B. Sokol.

Taiba, de quince años, había huido de su aldea de Lahmar en el estado de Nilo Azul ocho meses antes de haber sido tomada esta fotografía. Su madre, sus cinco hermanos y ella, con nada más que la ropa raída que llevaba puesta, comenzaron el viaje de dos meses que les llevaría a Sudán del Sur. Pasó varios días sin comer, iba descalza y no tenía nada con lo que poder recoger algo de agua. Consiguió mantenerse con vida buscando frutos en el bosque y pidiendo comida y agua. Durante el viaje enfermó de diarrea y de una infección cutánea que le provocaba dolor a cada paso que daba. Taiba no pudo traerse ningún objeto, sino que hizo el viaje con las manos vacías. Además, hace unos cuatro años Taiba perdió su brazo izquierdo por el tétanos, lo que la hace una de las personas más vulnerables que buscan refugio en el condado de Maban. Campamento de refugiados Doro, condado de Maban, Sudán del Sur.

© ACNUR/ B. Sokol.

Hasan, que no está seguro de su edad, pero que imagina entre los 60 y 70 años, posa para un retrato en el campamento de refugiados de Jamam en el condado de Maban, en Sudán del Sur. Los enfrentamientos hicieron que Hasan y su familia huyese de su hogar en la aldea de Maganza en el estado sudanés del Nilo Azul. El objeto más importante que trajo consigo es la cartera vacía que sostiene entre sus manos. Aunque ahora se encuentra en la pobreza extrema, Hasan abandonó Maganza con dinero suficiente para comprar comida para su familia durante los 25 días que duró su viaje a la frontera de Sudán del Sur.

© ACNUR/ B. Sokol.

Asha Babur, de 28 años, posa en el campamento de refugiados de Jamam. En septiembre de 2011 la guerra irrumpió en su aldea de Soda, en el estado sudanés del Nilo Azul. Su familia y ella soportaron los bombardeos aéreos durante meses, pero supieron que era hora de huir cuando comenzaron los tiroteos a pie de calle. Lo más importante que pudo traerse son sus pulseras, o kubasha. “No pude traerme nada más” comenta Asha, “tuve que huir corriendo sólo con lo que tenía puesto. Todo lo que tengo ahora lo he comprado en Jamam, excepto las pulseras, que es lo único bonito que conservo de mi hogar”.

© ACNUR/ B. Sokol.

Hace cuatro meses, Howard, de 21 años, su mujer y sus seis hijos, decidieron huir de su hogar en Bau County debido a los continuos bombardeos y tiroteos. El objeto más importante que trajo consigo es la larga espada que muestra, llamada shefe, y que usaba para defender a su familia y a su rebaño de 20 vacas durante los 20 días que duró su viaje desde el condado de Bau hasta la frontera de Sudán del Sur. Campamento de refugiados Yusuf Batil, condado de Maban, Sudán del Sur.

© ACNUR/ B. Sokol.

La noche en que una bomba cayó en la casa de su vecino, que murió en el acto, Haja, de 55 años y su familia huyeron de su aldea Fadima, en el estado del Nilo Azul. Lo más importante que se trajo es un pareo estampado, llamado taupe, con el que podía cargar con su nieta, Bal Gaze. No se llevó nada más en su viaje de 25 días desde Fadima a la frontera sursudanesa. “Comencé a correr con las sandalias, pero me ralentizaban el paso, así que las tiré a un lado del camino” recuerda. Campamento de refugiados Jamam, condado de Maban, Sudán del Sur.

© ACNUR/ B. Sokol.

Noora, que no recuerda su edad, posa en su improvisado refugio en el campamento de refugiados de Doro, condado de Maban, en Sudán del Sur. Huyó junto con sus tres hijos de su aldea de Mayak, en el estado sudanés del Nilo Azul, cuando su marido fue asesinado durante los enfrentamientos. El objeto más importante que pudo traerse es esta cesta de madera, donde podía cargar sobre su cabeza a su hijo de un año, Sabit Idris, durante los cuatro días que duró su viaje a Sudán del Sur. Su hija de dos años, Hanan, y su hijo Nguma, de tres, hicieron el viaje a pie. Ahora están los tres malnutridos, y Noora tiene que abandonarlos durante buena parte del día para ganar dinero acarreando y vendiendo agua a los refugiados que pueden pagarla.

© ACNUR/ B. Sokol.

Omar Belu Garmut no está seguro de su edad, pero cree que está entre los 60 y 70 años. Él y su familia soportaron bombardeos aéreos durante meses en su granja de la aldea de Bofe, pero decidió que era el momento de huir cuando una noche llegaron los soldados y comenzaron a disparar. Viajó durante doce días desde Bofe a la ciudad fronteriza de El Fudj, en Sudán del Sur, junto con sus dos mujeres y sus 16 hijos. El objeto más importante que se trajo de Bofe es el hacha que muestra en la fotografía. La usaba para cortar leña para cocinar y para construir pequeñas estructuras de madera donde su familia podía dormir por las noches y, algunas veces, descansar durante algunos días a lo largo de su viaje.

© ACNUR/ B. Sokol.

Los bombardeos aéreos forzaron a Amuna, de 30 años, junto con su marido y sus cuatro hijos a huir de su aldea de Jaw, en el estado del Nilo Azul. Lo más importante que trajo consigo es la sartén que sostiene en la cabeza. La usaba para alimentar a sus hijos durante el viaje que los llevó a la frontera de Sudán del Sur. Campamento de refugiados Yusuf Batil, condado de Maban, Sudán del Sur.

© ACNUR/ B. Sokol.

Torjam Alamin, de 85 años, en el campamento de refugiados Jamam, en el condado de Maban, Sudán del Sur. Cuando la guerra irrumpió en el estado sudanés del Nilo Azul, Torjam huyó de su aldea de Ahmar a la vecina Kukur, donde esperaba encontrar un refugio seguro. Sin embargo, el conflicto parecía persiguirle, así que él y su familia huyeron durante la noche. Los objetos más importantes que trajo consigo fueron las botellas de plástico que sostiene entre sus manos. En una llevaba agua para beber y en la otra aceite para cocinar. “Todo lo que pude traer es esto y un hacha. No pudimos traer mucho, incluso tuvimos que dejar a personas mayores en el camino”.

© ACNUR/ B. Sokol.

Desde noviembre de 2011, más de 105.000 refugiados han cruzado la frontera entre el estado del Nilo Azul de Sudán y el estado del Alto Nilo en Sudán del Sur. El viaje, que normalmente se hace a pie, atraviesa peligrosas zonas en conflicto y recorre carreteras apenas transitables por las fuertes lluvias. La mayoría huye con urgencia, llevando consigo sólo lo que pueden cargar, lo que algunas veces significa sólo un hatillo de ropa a sus espaldas. Algunas personas llegan enfermas o heridas y otras han recorrido parte del viaje sin comer. El fotoperiodista Brian Sokol le ha pedido a algunas de estas personas refugiadas en Sudán del Sur que le muestren el objeto más importante que trajeron consigo. En el siguiente ensayo fotográfico puedes descubrir qué es lo que eligieron.

Gracias a la voluntaria de UNV Online Sofía Estévez Torres por el apoyo ofrecido con la traducción del inglés de los textos.

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