Bangladesh agradece al ACNUR por la ayuda prestada a millones de personas en 1971

martes 27. marzo 2012 06:00 Antiguedad: 2 yrs

© ACNUR/ J. Song
El representante del ACNUR en Bangladesh, Craig Sanders, sostiene una placa y recibe un certificado de manos de la primera ministra Sheikh Hasina en Dacca hoy.

DACCA, Bangladesh, 27 de marzo (ACNUR) – Este martes el gobierno de Bangladesh homenajeó a la agencia de refugiados de las Naciones Unidas en agradecimiento por la ayuda vital prestada a alrededor de 10 millones de refugiados durante la guerra de la independencia de Pakistán en 1971.

En la ceremonia celebrada en Dacca, a la que asistieron el presidente Zillur Rahman, la primera ministra Sheikh Hasina y otros dignatarios, el ACNUR figuraba entre varias organizaciones internacionales y docenas de individuos conocidos como “amigos” de Bangladesh durante el conflicto de independencia de 1971.

“ACNUR aprecia este reconocimiento”, comentó Craig Sanders, el representante de ACNUR en Bangladesh que recibió el certificado y la placa. “Hemos creado una sólida colaboración entre el ACNUR y el gobierno de Bangladesh con el paso de los años, y esperamos continuar colaborando estrechamente”.

A finales de marzo de 1971, el antiguo Pakistán del este declaró la independencia de la zona oeste del país. Durante el período de conflictos y violencia que estalló poco después, aproximadamente 10 millones de civiles huyeron al país vecino, India, y se inició una masiva operación de ayuda.

Por primera vez en una crisis humanitaria, el ACNUR fue elegido para actuar como coordinador general de la ayuda ofrecida por las Naciones Unidas. Entre las actividades más importantes de la agencia de refugiados se contaban la movilización de ayuda y fondos internacionales, la adquisición y suministro de provisiones de ayuda a la India, y la coordinación con el gobierno indio, que organizaba la distribución de dichas provisiones.

Meghna Guhathakurta tenía 15 años cuando se encontró entre los millones de desplazados de 1971; comenta que su experiencia despertó su deseo de ayudar a otros refugiados. Su padre murió debido a heridas de armas de fuego, y su madre y ella tuvieron que esconderse durante los nueve meses siguientes.

Actualmente dirige el instituto Research Initiatives Bangladesh, un socio encargado de la ejecución de los programas de ACNUR en Cox’s Bazar, donde unos 30.000 refugiados de la etnia rohingya de Myanmar viven en dos campos de refugiados. “Creo que sé qué necesitan. Simplemente necesitan poder realizar actividades cotidianas, como lo hacen otras personas: ir a la escuela o cultivar sus tierras”, comenta Meghna.

En Bangladesh existen, por lo menos, otras 200.000 personas no registradas como refugiados, procedentes de Myanmar, que se encuentran en necesidad de protección internacional. El ACNUR también trabaja por estas personas.

ACNUR


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