Brasileña premiada en Suecia por su trabajo con personas refugiadas y migrantes

lunes 14. noviembre 2011 18:00 Antiguedad: 189 days

© ACNUR
La brasileña Aline Andersson, premiada en Suecia por su trabajo con personas refugiadas y migrantes, durante una reunión de la asociación IKF, de la cual hace parte. El premio fue otorgado por la prefectura de Örnsköldsvik.

BRASILIA, Brasil, 14 de noviembre (ACNUR) – Después de mudarse a Suecia, hace siete años, la brasileña Aline Cordeiro Andersson entendió que las personas refugiadas y migrantes tenían muchos puntos en común, como el hecho de haber llegado a un nuevo país, con un idioma diferente y una cultura distinta.

Concienciada sobre este tema, empezó a estudiar las cuestiones migratorias y, a título voluntario, realizó una serie de entrevistas con personas refugiadas y migrantes que vivían en la zona de Örnsköldsvik, en el norte del país. Basándose en estos estudios y en su investigación, concluyó que las personas refugiadas y migrantes pueden integrarse y ser vistos como un recurso – no como un problema – para la comunidad que los recibe.

De la teoría a la práctica, Aline entró en la asociación IKF (Internationella Kvinnoförening, o Asociación Internacional de Mujeres), también a título voluntario. Ella participa en diferentes actividades con personas refugiadas y migrantes, especialmente mujeres, con el objetivo de facilitar la integración de estas personas en el país. Las autoridades locales se interesaron en su trabajo y Aline terminó recibiendo el Premio anual de la Cultura otorgado por la prefectura de Örnsköldsvik.

Casada y madre de dos hijos, esta brasileña de Rio de Janeiro en la actualidad frecuenta un curso de posgrado en sociología del derecho e pretende especializarse en el tema de migraciones. A continuación, en una entrevista con ACNUR, ella cuenta un poco de su historia.

¿Por qué se involucró en cuestiones relacionadas con asilo y migración?

Cuando me mudé a Suecia, entendí que muchas de las cosas que nos pasan como migrantes se parecen a las que les pasan a los refugiados: la distancia del país de origen, la necesidad de reempezar la vida de cero, aprender un idioma y una cultura completamente diferentes, la lucha para restablecerse y, a menudo, la discriminación. Por eso empecé a estudiar sobre las migraciones, el encuentro de culturas, la xenofobia y el cambio de identidad.

¿Usted ya hacía trabajos humanitarios en Brasil?

Todo empezó en casa. Fui criada por mi abuela y siempre la veía recibiendo a personas que no estaban en una buena situación económica. Ella recibió de brazos abiertos a seis hijos de otras personas, aún siendo pobre y soltera.

¿Cómo y cuándo empezó su trabajo por la causa de las personas refugiadas y migrantes?

Decidí defender esta causa en la ciudad de Örnsköldsvik, impulsada por la voluntad de ayudar a estad personas. Luego empecé a entrevistas los refugiados y repartir encuestas, para saber cómo se sienten y si la integración en la sociedad está funcionando. Empecé a preocuparme del aislamiento social de los niños extranjeros, migrantes y refugiados, ya que son los que más sufren por esta separación entre extranjeros y nacionales. Siempre existe cierta intolerancia hacia los migrantes y los refugiados y este un obstáculo muy grande para ellos.

Háblenos de su trabajo actual.

Soy secretaria de la asociación IKF, que brinda asistencia y organiza actividades para la integración de los refugiados recién llegados a Suecia. Son personas sin referencias ni contactos y la asociación es un punto de encuentro que puede ayudarlos en la integración a través del aprendizaje del idioma y de actividades como la costura y la culinaria. Ser un refugiado no es fácil, ya que además de huir de un entorno de conflicto y persecución, hay que adaptarse a una nueva situación. Defendemos las inversiones públicas en un centro cultural étnico para que los ciudadanos conozcan a otras culturas, para reducir la xenofobia. Organizamos reuniones con los políticos de la ciudad para compartir nuevas ideas. También escribo para periódicos y revistas.

¿Es un trabajo de equipo?

Trabajo con amigas suecas y juntas formamos algo como un “consejo” de la asociación. Todas las semanas nos reunimos para recibir a los refugiados y realizar actividades, círculos de estudio y paseos. Muchas veces llevo a mis hijos para que puedan aprender a comunicarse con personas de todo el mundo. El interés en otras culturas por parte de los nacionales favorece la integración de los refugiados. Muchas personas me dicen que no debería involucrarme en esta causa, por que no soy una refugiada. Pero no los escucho. Mis amigas suecas que participan en este trabajo voluntario también deberían ser premiadas.

¿Cómo fue recibir un premio por su trabajo?

Estuve muy feliz al recibir el Premio de la Cultura por parte de la prefectura de Örnsköldsvik, el año pasado. Este premio fue el resultado de un trabajo que realicé durante todo un año, investigando sobre los refugiados, su situación psicológica y social, escribiendo a la prefectura y a los políticos, luchando contra la discriminación. Me siento muy honrada, especialmente por el hecho de haber nacido en otro país, así como los refugiados con los cuales trabajo.

Por Mariana Muniz e Isabela Maia, en Brasilia

ACNUR


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