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Colombia: Indígenas Kankuamo quieren recuperar su tejido social y su territorio
miércoles 23. febrero 2011 14:00 Antiguedad: 1 year
VALLEDUPAR, Colombia, 23 de febrero (ACNUR) - El conflicto armado interno en Colombia ejerció fuerte presión sobre el territorio kankuamo, a través de persecución y asesinatos de líderes y autoridades, aproximadamente 100 homicidios, causando el desplazamiento de cerca de mil familias del pueblo kankuamo, sobretodo en el departamento de Cesar, en el nororiente de Colombia. Sonia*, una mujer indígena mayor madre de diez hijos, lo perdió todo cuando llegó la guerrilla al resguardo. “Perdí mi marido, mi casa, mi manguera, mi lote y ahora vivimos el uno al lado del otro”, dijo con gran amargura. Actualmente, cerca del 30% de ellos se encuentra en situación de desplazamiento interno y se estima que alrededor del 50% de su población habita hoy fuera del resguardo.
Muchos pueblos indígenas desplazados internamente perdieron no solo sus casas y tierras, sino su cultura, su lengua, la sabiduría derivada de su relación con la naturaleza. Otro indígena kankuamo remarca el conocimiento tradicional de su pueblo: “la danza es parte de nuestra fuerza. No solo se recupera la tradición sino que permite a la gente compenetrarse y comunicar. En la ciudad, nuestros jóvenes escuchan otro tipo de música, consumen otro tipo de comida y las tradiciones se pierden más fácilmente”.
En marzo de 2008 la Organización Indígena Kankuama (OIK) se acercó a la agencia de las Naciones Unidas para los refugiados, ACNUR, con el propósito de empezar un trabajo conjunto sobre el tema del desplazamiento forzado, dado que las autoridades kankuamas, reconociendo la gravedad de las circunstancias, manifestaron la necesidad de ampliar el conocimiento sobre la situación del desplazamiento de su pueblo.
“Tenemos que recuperar nuestro tejido social. Factores externos como la presencia ilegal armada o minera, han provocado divisiones internas y conflictos dentro de nuestra población. Desde afuera nos han llevado a pelear sobre problemas que no son nuestros”, dijo el líder de la Organización Indígena Kuankama en Valledupar, la capital del departamento del Cesar, en el nororiente de Colombia. Además, la persecución de líderes y autoridades generó debilidad organizativa y del gobierno propio de los kuankamo.
Con el pasar del tiempo ha habido avances, entre ellos el reconocimiento de la Organización Indígena Kankuama y la lucha por reconsolidar sus procesos organizativos y comunitarios. “Unas personas han retornado pero no siempre las condiciones han sido óptimas. Retornar a veces es otra crisis”, señaló el líder. “Existe todavía una fuerte necesidad de consolidar una estrategia de prevención y protección del desplazamiento forzado unificada para todo el pueblo kankuamo”, dijo Reem Alsalem, jefa de la oficina de ACNUR en Barranquilla.
Por esto, el ACNUR puso en marcha un ejercicio de censo y caracterización de la población desplazada en la ciudad de Valledupar, con la participación de la misma OIK. En este ejercicio las familias kankuamas desplazadas internamente realizaron un autodiagnóstico, gracias al cual pudieron profundizar el conocimiento de su situación desde una perspectiva propia, reafirmando sus derechos individuales y colectivos y, al mismo tiempo, fortaleciendo su capacidad organizativa.
A pesar de las difíciles condiciones de vida, el pueblo kankuamo es increíblemente fuerte y tiene esperanzas para el futuro. Esperan aprender más sobre la defensa de sus derechos para escapar del ciclo de violencia e injusticia en que están atrapados. Las autoridades locales han hecho esfuerzos significativos para superar los retos que enfrentan los indígenas, con una política pública con un enfoque de derechos y un plan de acción para la población desplazada que asegura una mejor coordinación entre las instituciones y las minorías étnicas, como los indígenas y los afrocolombianos.
El ACNUR desarrolla diagnósticos participativos en los departamentos de Colombia donde tiene presencia, para dar voz a la población desplazada, permitiendo que sea escuchada y tenida en cuenta en los escenarios de formulación de políticas y planes de desarrollo. Entre otras cosas, el pueblo kankuamo sugirió a ACNUR preparar un informe a la Corte Interamericana para evidenciar la gravedad de su situación y sus necesidades.
Entre 2006 y 2009, se estima que alrededor de 51.000 indígenas hayan sido desplazados. Según el informe 2010 de la Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) 1.146 indígenas fueron víctimas del desplazamiento forzado en el 2010.
*Nombre alterado por motivos de protección
Francesca Fontanini, en Valledupar, Colombia
ACNUR

