Preocupación por el alojamiento de refugiados congoleños que llegan a Ruanda

lunes 07. mayo 2012 10:00 Antiguedad: 2 yrs

© ACNUR/ A.Bronee
Refugiados congoleños llegan al centro de tránsito de Nkamira en Ruanda.

CENTRO DE TRÁNSITO DE NKAMIRA, Ruanda, 7 de mayo (ACNUR) - El adolescente Arsène está completamente solo en Ruanda; fue separado de su familia en la confusión por huir de los enfrentamientos entre las fuerzas del gobierno y los grupos rebeldes en el este del Congo.

“Cuando los soldados comenzaron a disparar, corrí. Pensé que mi familia me estaba siguiendo”, contó este chico de 15 años al ACNUR después de llegar al centro de tránsito de Nkamira. Él fue una de las más de 6.200 personas que huyeron a Ruanda desde la provincia de Kivu Norte de la República Democrática del Congo, desde el 27 de abril.

La mayoría son mujeres, niños y adultos mayores que vienen de los territorios Masisi y Walikale, en Kivu Norte, donde los combates entre el ejército y grupos leales al ex comandante rebelde Bosco Ntaganda también dejaron casi 20.000 personas desplazadas. Nuevos informes del domingo dicen que el ejército había acabado sus operaciones contra las tropas rebeldes.

Arsène dijo que los combates eran un caos y los civiles se vieron atrapados en el fuego cruzado. “Primero escuché disparos, entonces vi soldados que venían por detrás de una colina. Un soldado recibió un disparo en la cabeza. No sabía de qué lado estaban luchando, todos llevaban el mismo uniforme”, recordó.

“Huí sólo con lo que llevaba puesto”, dijo Arsène, que llevaba su camisa blanca del colegio bajo un jersey azul oscuro. “Estoy en Ruanda, pero ahora estoy solo”, dijo el chico, con la voz cada vez más baja.

La familia de Sara también fue separada en su huida a Ruanda,  desde su pueblo en el territorio Masisi, que se encuentra al oeste de la capital de Kivu del Norte, Goma. Ella estaba trabajando en el campo cuando el conflicto irrumpió en su área.

“De repente, nuestros vecinos vinieron corriendo, gritando. Dijeron que había enfrentamientos en la zona, así que fui corriendo a casa. Dos de mis hijos se habían marchado, no sé hacia dónde corrieron. Cogí a mis [otros cinco] hijos, unos pocos kilos de frijoles  y corrí, dijo esta mujer viuda, de cuarenta años, con una mirada resignada.

La mayoría de la gente se ha habituado al ciclo de violencia en el Congo oriental, y muchos han sido desplazados en varias ocasiones. Muchos refugiados que descansan en grandes tiendas de almacenamiento en Nkamira tienen historias similares a la de Sarah. Pero ella todavía conserva la esperanza, poniendo su confianza en la capacidad del ACNUR y sus socios para ayudarla a encontrar a sus dos hijos desaparecidos.

Esta última afluencia de personas de Kivu Norte ha supuesto una gran presión en el centro de tránsito de Nkamira, que fue visitado el domingo por funcionarios de Kivu Norte, entre los que se encontraba el Gobernador Julien Paluku Kahongya, quien agradeció a Ruanda su hospitalidad con los refugiados y dijo que esperaba que todos pudieran regresar pronto a casa.

Después de entrar en Ruanda por la ciudad fronteriza de Gisenyi, los recién llegados han sido trasladados por el ACNUR y sus socios al centro de tránsito de Nkamira, 22 kilómetros al este. Se les proporcionaron alimentos y artículos tales como lonas de plástico, bidones y vajilla, pero el alojamiento es una de las principales preocupaciones, ya que el centro de tránsito se construyó solo para acomodar a 2.600 personas. Con la rehabilitación urgente de 19 viejas tiendas y la construcción de 13 nuevas, la capacidad se aumentará a 5.400.

Mientras tanto, el gobierno de Ruanda, el ACNUR y muchos de sus socios han trabajado incansablemente para proporcionar agua potable, instalaciones de saneamiento y servicios básicos de salud. Pero si la gente continúa llegando a una velocidad tan alta, pronto habrá intervalos críticos en la asistencia humanitaria.

Liz Ahua, subdirectora de la Oficina del ACNUR en África, advirtió que “tendrá que encontrarse un nuevo sitio si siguen llegando más refugiados a diario”. La tasa de llegada se ha reducido desde la semana pasada, pero el domingo entraron en Ruanda casi 400 personas.

Mientras que la agencia de refugiados de la ONU está discutiendo soluciones a largo plazo con el gobierno ruandés, el apoyo de los donantes es urgente a corto plazo. Ruanda ya acoge a unos 55.000 refugiados congoleños que viven en tres campamentos ya saturados repartidos por el país.

En los últimos años, el centro de Nkamira ha acogido a los ruandeses durante su regreso a su país de origen de la República Democrática del Congo. Ellos se alojaban aquí uno o dos días antes de ser trasladados por el ACNUR a sus pueblos de origen.

Por Anouck Bronée en el centro de tránsito de Nkamira, Ruanda

ACNUR


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