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Los refugiados y el VIH

© ACNUR
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El trauma de la guerra, la violencia y la persecución, seguida de la miseria del exilio, son con frecuencia el triste destino de los refugiados. Los refugiados, no sólo pueden ser acusados de propagar el virus y otras enfermedades, sino que además con frecuencia son excluidos de los costosos programas para enfrentar el VIH y el SIDA.

Los refugiados, desplazados internos y otras personas de competencia del ACNUR están particularmente expuestos a la infección por VIH, debido a que las guerras y conflictos a menudo los obligan a huir a zonas en donde el virus puede estar ya extendido o a zonas donde por su condición son más vulnerables a la infección por VIH.

Las personas de interés del ACNUR están expuestas a factores que facilitan la transmisión del virus como lo son: la pobreza, la ruptura de las estructuras familiares y sociales, la precariedad de los servicios sanitarios, la falta de acceso a programas de prevención y, particularmente en el caso de las mujeres y las niñas, los mayores índices de violencia sexual.

EL ACNUR busca garantizar que todas las personas de interés de la agencia vivan con dignidad, libres de discriminación, independientemente de si sufren o no la enfermedad, y proporcionarles, por lo menos, el acceso a los tratamientos básicos para el VIH y el SIDA durante las emergencias. En situaciones más estables, el ACNUR brinda programas más integrales, que involucran a los gobiernos locales en la prevención, lucha contra el estigma y discriminación y acceso a los servicios de salud. Además el ACNUR llama a los gobiernos y organismos internacionales a incluir a los refugiados en los programas nacionales e internacionales de prevención y cuidado del VIH y el SIDA.

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