"Yo quiero ser piloto cuando sea grande"

Ellas caminan kilómetros para conseguir agua potable y alimentos. Las niñas de Sudán del Sur desean con todas sus fuerzas un salón de clases.

Las niñas de Sudán del Sur, como Nyahok, sueñan con un mejor futuro.
© ACNUR

“Yo quiero ser piloto cuando sea grande. De pequeña veía a los aviones que volaban sobre mi pueblo y a los pilotos que se bajaban con sus elegantes uniformes. Yo quisiera conocer todos los países”, dice Nyahok Reath, quien recuerda que en su infancia los aviones de las Naciones Unidas llevaban comida y medicamentos a Sudán del Sur.

“Me siento muy triste porque no puedo hacer mi sueño realidad", cuenta Nyahok al platicar que no hay escuelas en su región. Ella como la mayor parte de niñas de Sudán del Sur tiene pocas oportunidades de cumplir sus sueños. Cuando era muy pequeña tuvo que huir con su familia por la guerra, lo que hizo que Nyahok dejara lo que la hacía más feliz en la vida: Ir a la escuela y aprender cosas nuevas: "Solo pienso en volver a clases”.

Ahora tiene 16 años y vive en Etiopía, donde las cosas se han complicado aún más para ella, pues en el país son pocos los adolescentes que pueden sentarse en un salón de clases. Tú puedes ayudarla, DONA hoy.

Los niños se lavan las manos en el campamento de Yusuf Batil en Sudán del Sur. Esto podría salvar sus vidas.  © ACNUR/P.Rulashe

La educación es su única esperanza.

Sudán del Sur es el país más joven del mundo y ha sido testigo de más guerras que de paz. Lo que provoca que sus ciudadanos hoy vivan una crisis humanitaria catastrófica, la más grave del continente africano. Las niñas sufren la peor parte, ya que muchas perdieron a sus padres en los tiroteos y tuvieron que abandonar sus hogares solas. Cuando ellas llegan a los países vecinos, tienen pocas oportunidades de ir a la escuela y todos los días caminan kilómetros para conseguir agua potable y alimentos.

“El número de niños refugiados que viajan solos para escapar de los enfrentamientos está aumentando en niveles alarmantes”, dice Suwedi Yunus Abdallah, especialista en protección infantil del ACNUR. “Muchos de estos niños vieron morir a sus familiares”, agrega Yunus.

Soñar a pesar de la adversidad

Desde muy pequeñas, las niñas tienen desnutrición, que en algunos casos las lleva a la muerte. La alarmante es que la situación en su país y la región vecina no mejora. Mientras los conflictos continúen, la vida de las niñas se complica aún más. A pesar de las adversidades, las pequeñas guardan un sueño en su interior: la posibilidad de ir a la escuela. 

Para cualquier niña, los exámenes significan una pesadilla. No es el caso de las pequeñas de Sudán del Sur, que tienen la ilusión de ser parte de un salón de clases. Para Nyahok continuar sus estudios significa acercarse a su sueño de ser piloto. Ella quiere volar alto para llevar comida y agua a las demás niñas. ¡Tú puedes ayudarla!

Salva sus vidas con una donación.

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