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Estudiantes venezolanos son líderes y agentes de cambio en Colombia

Historias

Estudiantes venezolanos son líderes y agentes de cambio en Colombia

18 Junio 2026
Harrison y Claudia, jóvenes refugiados venezolanos y becarios DAFI en Cartagena

Harrison y Claudia, jóvenes refugiados venezolanos y becarios DAFI en Cartagena, Colo

Claudia (21) y Harrinsong (22) son jóvenes venezolanos refugiados que hoy estudian en la Universidad del Sinú, en Cartagena, gracias a la Iniciativa del Gobierno alemán Albert Einstein para Refugiados (DAFI, por sus siglas en alemán). Ambos comparten un propósito: convertirse en profesionales comprometidos con sus comunidades de acogida en Colombia.

Desde 1992, el programa DAFI ha permitido que más de 27.000 estudiantes refugiados y desplazados accedan a educación en 59 países. En Colombia, 20 estudiantes refugiados y desplazados internamente estudian actualmente en Medellín y Cartagena, con el apoyo de ACNUR y su socio HIAS.

Desde pequeña, Claudia sintió el impulso de ser la voz de quienes no pueden ser escuchados. Esa vocación por la justicia es lo que la impulsa a soñar con fundar una agencia de apoyo legal para personas refugiadas y migrantes.

“Mi objetivo es crear una agencia de asesoría jurídica para los refugiados y migrantes en Colombia”, explica con convicción Claudia, estudiante de Derecho que llegó desde Maracaibo en 2019 junto a su familia. Tenía solo 15 años y, desde entonces, ha enfrentado grandes retos personales y económicos.

Mientras sus padres trabajaban en la economía informal, Claudia estudiaba por las tardes y trabajaba por las mañanas para aportar a su hogar. “Aunque las jornadas eran agotadoras, nunca perdí de vista mi meta: estudiar Derecho”, recuerda. Su esfuerzo ha dado frutos: hoy se destaca académicamente y fue elegida por sus compañeros como representante estudiantil.

Un camino de esfuerzo, un sueño de transformación comunitaria

Harrinsong, estudiante de Administración de Negocios Internacionales, también llegó a Colombia con su familia en busca de un nuevo comienzo. Tras un accidente cerebrovascular, su padre carpintero tuvo que dejar de trabajar y su madre tuvo que sostener a la familia.

A pesar de las adversidades, Harrinsong se destacó en el colegio, obteniendo el puntaje más alto en las pruebas estales de educación secundaria ICFES en su colegio.

“Soy el primero de mi familia en ir a la universidad y eso me tiene muy orgulloso”, afirma. “Desde que estaba en el colegio, yo veía la universidad y me daba ilusión poder estudiar allí, pero sabía que no tenía los recursos ni la información necesaria para lograrlo”.

Gracias al programa DAFI, Harrinsong ha hecho realidad ese sueño y ahora busca multiplicar oportunidades. “Mi meta a futuro es impactar en las comunidades. Sueño con capacitarlas financieramente para que no dependan de otras entidades, sino que salgan adelante por su cuenta”, afirma.


DAFI Club: liderazgos que nacen del compromiso

Tanto Claudia como Harrinsong participan activamente en el DAFI Club, un proceso de formación de liderazgo y participación conformada por becarios del programa DAFI. Este espacio promueve el fortalecimiento de capacidades, el intercambio de experiencias y el desarrollo de iniciativas con impacto social, permitiendo que los estudiantes contribuyan activamente al bienestar de sus comunidades.

Allí, junto a otros becarios, impulsan iniciativas como COSFU (Construyendo Sueños y Orientando Futuros), un voluntariado con el que brindan charlas motivacionales e informativas a jóvenes sobre el acceso a la educación superior, la oferta académica disponible y cómo construir un proyecto de vida.

No solo los impulsa un sueño profesional, sino una profunda vocación de servicio. A través de su ejemplo, Claudia y Harrinsong demuestran que la educación superior no solo empodera individualmente, sino que también siembra liderazgo, solidaridad e inclusión en las comunidades de acogida.

La educación: una inversión en el presente y en el futuro


La beca DAFI cubre matrícula, alimentación, transporte y alojamiento, y ofrece acompañamiento académico, formación en habilidades blandas, mentoría y espacios para crear redes de apoyo.

Este programa forma parte de la estrategia “Educación 2030” de ACNUR, cuyo objetivo es empoderar a los jóvenes refugiados para que se conviertan en líderes, modelos a seguir y agentes de cambio en sus comunidades de acogida. Claudia y Harrinsong son un vivo reflejo de ese propósito.

Colombia acoge a más de 2.8 millones personas venezolanos, el 70% de ellas se encuentra en edad productiva y el 60% es menor de 30 años. Para ACNUR, la educación es la principal herramienta para que puedan acceder a soluciones duraderas, reconstruir sus vidas y contribuir al desarrollo del país.

Con el apoyo inquebrantable de los Gobiernos de Alemania y Dinamarca, de fundaciones y de otros socios del sector privado, el programa DAFI ha apoyado los estudios universitarios de más de 27.000 jóvenes refugiados desde 1992.