Tras el desplazamiento forzado, el pueblo indígena Yanacona tiene un nuevo territorio para rehacer su vida
Tras el desplazamiento forzado, el pueblo indígena Yanacona tiene un nuevo territorio para rehacer su vida
Lucy Anacona, gobernadora del Resguardo Indígena Yanacona Yachay Wasi
"Es una bendición como comunidad tener un territorio colectivo propio. Sin territorio, un pueblo pierde su memoria; recuperarlo también ha significado recuperar nuestra identidad", dice Lucy Anacona, gobernadora del Resguardo Indígena Yanacona Yachay Wasi, comunidad desplazada forzosamente por el conflicto armado en 1980 en Cauca, Colombia.
A inicios del 2000 las familias desplazadas se reunieron en la vereda Medio Afán, en Mocoa, Putumayo, donde iniciaron un proceso organizativo que dio origen a la comunidad Yanacona Yachay Wasi. Con el paso de los años llegaron más familias desplazadas de pueblos indígenas desde distintas regiones, pasando a integrar también el cabildo.
El Putumayo ha sido fuertemente afectado por el desplazamiento interno. A 2026, según el Registro Único de Víctimas, cerca de 293.000 personas han sido registradas como desplazadas internamente, una cifra equivalente a casi el 75 % de la población actual del departamento y que da cuenta del profundo impacto del conflicto armado en esta región.
El camino ha estado marcado por muchos desafíos. La comunidad ha enfrentado la estigmatización, los impactos de las obras de infraestructura que atraviesan el lugar de su asentamiento, y un largo proceso legal para el reconocimiento formal de su nuevo territorio.
“Hay momentos de lágrimas, pero nosotros nunca desfallecimos”, recuerda Lucy. “Tomó años, pero continuamos hasta conseguirlo. Fue fundamental el acompañamiento de aliados como ACNUR para superar tantas puertas que se nos cerraron”.
Con el acompañamiento de ACNUR y Opción Legal, la comunidad fortaleció la incidencia institucional para impulsar el proceso. En 2018, la Comisión Nacional de Territorios Indígenas, por incidencia del Proyecto Soluciones Prácticas en Tierras y Vivienda, priorizó la solicitud de constitución del resguardo y la incorporó al plan de atención de la Agencia Nacional de Tierras.
La comunidad también enfrentó la oposición de terceros interesados en el predio y cuestionamientos de la concesionaria de la vía que atraviesa el territorio. A pesar de ello, las autoridades indígenas persistieron en la defensa de sus derechos y continuaron gestionando el reconocimiento del territorio colectivo.
El esfuerzo dio resultado. En 2019, se aprobó el plan de reubicación por el Comité Municipal de Justicia Transicional de Mocoa. Con el acompañamiento de ACNUR, la comunidad ha consolidado su Plan de Vida, fortaleciendo sus autoridades tradicionales y promoviendo iniciativas como la escuela propia y el restaurante escolar para preservar la identidad cultural y garantizar el bienestar de niñas, niños y jóvenes.
Finalmente, en octubre de 2022, se constituyó oficialmente el Resguardo Indígena Yanacona Yachay Wasi sobre 42 hectáreas y, dos años después, la Agencia Nacional de Tierras confirmó el acuerdo, consolidando jurídicamente el territorio.
“La constitución del Resguardo Yanacona Yachay Wasi representa mucho más que el reconocimiento de un territorio. Es la base para que la comunidad pueda ejercer otros derechos, como la soberanía alimentaria y la preservación de su identidad, sus usos y sus costumbres. Este logro refleja el trabajo conjunto de las autoridades indígenas, las instituciones del Estado, ACNUR y la Corporación Opción Legal”, afirma Miguel Antonio Palacios, asociado de terreno de la oficina de ACNUR en Mocoa.
Para Lucy, la gobernadora del resguardo, el mayor logro no es únicamente la seguridad jurídica sobre la tierra. “Recuperamos la tranquilidad porque ya sabemos que no nos van a desalojar. Ahora podemos sembrar y trabajar con confianza. Es un legado que les dejamos a nuestros hijos”.
La recuperación del territorio también representa la recuperación de la memoria y de la espiritualidad del pueblo Yanacona.
“Los impactos del desplazamiento fueron el desarraigo. Perdimos nuestros pagamentos y nuestros puntos espirituales. Recuperar el territorio es recuperar nuestro camino y nuestros espacios sagrados para proteger nuestra cultura y enseñársela a nuestros niños”, explica Henry Pérez, vicegobernador del Resguardo Yanacona.
Hoy, las autoridades tradicionales continúan promoviendo la medicina ancestral, las armonizaciones y la transmisión de conocimientos entre mayores, sabedores y nuevas generaciones como parte esencial de la vida comunitaria.
“Cuando trabajamos con los mayores y con los niños, la sabiduría permanece en ese espacio. Ellos van a poder sentarse a conversar sobre la historia de los mayores y seguir fortaleciendo nuestra identidad”, afirma Lucy.
Aunque el reconocimiento del resguardo representa un logro histórico, persisten desafíos para la protección del territorio.
“Aún necesitamos apoyo y acompañamiento para fortalecer los procesos de defensa de los pueblos indígenas. Todavía existen muchos riesgos y desconocimiento de nuestros derechos. Los derechos deben prevalecer; hay que respetarlos y exigirlos”, enfatiza Lucy.
Después de décadas marcadas por el desplazamiento forzado, el Resguardo Indígena Yanacona Yachay Wasi es hoy un espacio donde un pueblo reconstruye su proyecto de vida, fortalece su gobierno propio, recupera su memoria y asegura que las nuevas generaciones puedan crecer como Yanaconas en su propio territorio.
El apoyo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) es vital para que ACNUR en Colombia brinde apoyo a los pueblos indígenas y a las comunidades desplazadas internas en sus procesos de protección, reubicación y reparación de sus tierras y territorios en Colombia.