Doy la cara por ellos: Bianka Rodríguez

Bianka da la cara por Emma para que pueda contarnos su historia.

 

Tú también puedes dar la cara por ellos, y formar parte de #DoyLaCaraPorElllos, usando el filtro de Instagram.

 

Dona tu rostro aquí

 

 

Bianka Rodríguez es una defensora transfeminista de derechos humanos en El Salvador. Preside COMCAVIS TRANS, que trabaja para promover, defender y exigir el cumplimiento de los derechos humanos de las personas LGBTI en El Salvador.

A nivel internacional, actualmente forma parte del Consejo Regional ILGALAC 2019-2021, es miembro de la Junta Directiva del Fondo de Acción Urgente - América Latina y el Caribe, y es miembro del Panel de Concesiones de Apoyo del Fondo Trans Internacional. Asimismo, a nivel nacional, se desempeña como Secretaría General de la Federación Salvadoreña LGBTI y Secretaría Ejecutiva de la Mesa de la Sociedad Civil contra el Desplazamiento Forzado.

Mi nombre es Emma, soy una mujer trans de El Salvador y soy desplazada internamente.

Desde pequeña mi familia me cuestionaba porque yo hablaba como niña, tenía matices de niña y hacía cosas de niña. Yo me subía al techo de nuestra casa y lloraba, y me preguntaba por qué. Mientras fui creciendo, trataba de ocultarlo todo, fingía la voz y cambiaba mi forma de actuar. Pero no podía presentarles algo que yo no era.

Lo que tenía no era vida, por lo que decidí alejarme de mi familia y comenzar una vida yo sola y, eventualmente, quise hacer público mi amor por mi pareja. Desde ese momento comencé a sufrir discriminación, maltratos y agresiones de otras personas. Vivía con temor y todo me lo aguantaba, porque sabía que en mi país mataban a personas como yo, que les hacían cosas feas.

Un día llegó un grupo de personas enmascaradas a donde yo vivía, venían con armas. Me golpearon, me insultaron, y me exigieron que me tirara al piso. Me golpearon hasta más no poder y me quebraron la nariz. Casi me quitan la vida.

Aunque puse mi denuncia, me amenazaron y tuve que salir huyendo, dejando pertenencias. Me fui a vivir a otro lugar, donde empecé de nuevo vendiendo verduras, o lo que fuera para sobrevivir. Pero me pasó lo mismo, me amenazaron nuevamente y me dieron 12 horas para irme. Si no lo hacía, les tenía que dar cierta cantidad de dinero o me obligarían a tener un pacto con las pandillas. Yo les dije que no podía hacer eso.

Salí huyendo, pero siguieron las amenazas, sabían dónde yo estaba. No podía ser feliz, no podía caminar por una calle, ni siquiera podía salir a comprar porque sentía que me iban a hacer lo mismo.

Me he cambiado a otro lugar en El Salvador, donde vivo con personas que no son mi familia, pero que me han recibido y me han respetado. Me tratan bien, y me apoyan. Yo siempre he salido adelante y he dicho tengo que salir de esto, dándome fuerzas.

Huir es como vivir como esos animalitos que se encierran en su cueva. No salía por temor a que me fueran a asesinar. Cambié mi identidad, mi color de cabello. Las noches eran fatales para mí. Ahora, me siento mejor porque gracias a las  charlas que he tenido con un psicólogo, he aprendido a dormir.

El reto más feo es salir de tu lugar, de donde has vivido, donde hay gente que te quiere, te apoya. Ir a otro lugar a rehacer tu vida, a hacer amistades, a empezar de nuevo.

Necesitamos ser fuertes, luchar por salir adelante y tener el valor suficiente para poder denunciar a la persona que nos agrede. No estamos solas en esta vida. Tenemos organizaciones, tenemos personas dentro del círculo que nos apoyan. Queremos ser libres, queremos caminar por las calles sin temor a nada.

Los nombres mostrados en esta historia fueron cambiados para proteger la identidad de las personas desplazadas que forman parte de ella.


Ahora que ya conoces la historia de Leonor, es momento de que la compartas.

Al usar el filtro de la iniciativa #DoyLaCaraPorEllos estás aceptando el uso de tu imagen como parte de nuestra campaña. Si quieres saber más da clic aquí