Doy la cara por ellos: Caroline Mata

Caroline Mata da la cara por Diana para que pueda contarnos su historia.

 

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Caroline tiene una licenciatura en comunicaciones del Meredith College y una maestría en marketing y comunicación de la Universidad Latina. Además, tiene un título técnico en Gestión de Recursos Humanos. Trabaja en Western Union desde 2005, primero como directora regional de adquisición de talento y actualmente como directora senior de recursos humanos. También está a cargo de supervisar todas las acciones de Responsabilidad Social Corporativa de la empresa y del Programa de Refugiados e Inmigrantes de Western Union.

Mi nombre es Diana, tengo 20 años y soy madre soltera de un bebé de 3 años. Mi historia comienza cuando tenía tres años, desde esa edad abusaban de mí, hombres extraños que jugaban cartas y si ganaban abusaban de mí. Me decían que me iban a cuidar, pero yo solo les decía que me dolía. Luego de que mi madre falleció cuando tenía 6 años, me fui a vivir con mi abuela. Ella me acogió, me dio el estudio. Pero después de un tiempo, el marido de mi abuela me empezó a tocar. Mi abuela no me creía y me pegaba. Cuando tenía 10 años, el marido de mi abuela me abusó.

A los doce años mi abuela me corrió de la casa porque ya no me creía y fui a dar a una señora que me acogió y me obligó a vender en las calles hasta que me botó a la calle un año después. Llegué a donde otra señora, en donde me explotaron sexualmente hasta que tenía 15 años. Me hacían tomar pastillas, me drogaban porque ya no sentía nada, si me pegaban ya no sentía.

Todos los que consideré mi familia me dieron la espalda, y tenía que conseguir un trabajo. Y una persona que consideré mi amiga me dijo que fuera a trabajar limpiando a una casa, a un salón de belleza donde no tendría que aguantar que los hombres me estén tocando o diciendo cosas. Pero unos meses después, el dueño me empezó a decir que estaba bonita, que me parecía a su esposa. Un día me dejaron sola con él, y me violò. Quedé embarazada.

Cuando denuncié, él quedó libre y a mi me llevaron a un centro para niñas abusadas, en donde me decían que todo había sido mi culpa.

Cuando empiezan las protestas el 18 de abril, salí a marchar, me sentí obligada a marchar por mis derechos como estudiante. A las otras compañeras las secuestraron con sus bebés y no sé en dónde están ahora. En una de las marchas estuve a punto de morir por un impacto de bala. Un amigo, me cubrió para proteger mi vida y la de mi bebé. Ese amigo ya no está con nosotros.

Después de esas protestas me empezaron a perseguir, a amenazar. Nos iban a matar. Ahí supe que nos teníamos que ir. Agarré a mi hijo y salimos rumbo a Costa Rica, sin saber qué vendría en el futuro.

Me ha costado mucho conseguir un trabajo para mantener a mi hijo, y la discriminación es bastante grande hacia nosotros. Dicen que venimos a quitarles el trabajo, a dañar el país. Pero no entienden, no se dan cuenta que nosotros estamos aquí porque en nuestro país nos matan. Y a pesar del miedo y la angustia, estoy dispuesta a salir adelante.

A mi me decían que no era capaz de hacer nada. Pero desde siempre me he dicho a mi misma que soy capaz de lo que yo quiera. Yo sí puedo. Hoy quiero retomar mis estudios, graduarme y ser periodista.

Estoy aquí porque quiero inspirar a más mujeres y niñas como yo, para que detengan la violencia y para que sepan que sus voces sí son escuchadas.

Los nombres mostrados en esta historia fueron cambiados para proteger la identidad de las personas desplazadas que forman parte de ella.


Ahora que ya conoces la historia de Leonor, es momento de que la compartas.

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