ACNUR: las personas refugiadas y desplazadas merecen ocupar asientos en la COP28

El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas hoy por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

Vita aérea del lago Mahmouda, en Mauritania, que se ha ido secando.

Vita aérea del lago Mahmouda, en Mauritania, que se ha ido secando.  © ACNUR/Colin Delfosse

Mientras la COP27 llega a su fin en Sharm El Sheikh, Egipto, ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, ha activado las alarmas en representación de las personas refugiadas y desplazadas, quienes enfrentan una crisis tras otra debido a la emergencia climática.

En los pasillos de la conferencia de la ONU sobre el cambio climático, por primera vez se hizo eco de las voces refugiadas y desplazadas, que han vivido de primera mano los estragos del fenómeno. Este año, en la COP27, personas desplazadas de Sudán, Yemen, Níger y otros países alertaron de que prácticamente todos sus intentos por adaptarse a un entorno cambiante han sido superados por la velocidad con la que avanza el cambio climático.

Aunque llena de orgullo que ACNUR y sus socios han colaborado con las personas desplazadas para garantizar que sus voces fueran escuchadas en la COP27, aún queda mucho por hacer.

ACNUR insta a que las personas refugiadas y desplazadas sean incluidas en el documento de resultados de la COP27. Las personas refugiadas y desplazadas son algunas de las más expuestas a la crisis climática; de hecho, muchas de ellas están buscando protección en países que han desempeñado un papel menor en el cambio climático y que tienen menos recursos para adaptarse a él.

Las personas desplazadas esperan ocupar asientos en las mesas de negociación de la COP28 y, de esa forma, garantizar que no se tome ninguna decisión sin haberlas considerado.

Los países en la primera línea de la emergencia climática requieren más apoyo y financiamiento, ya que con frecuencia son ellos quienes, durante décadas, han brindado protección a las personas refugiadas. La semana pasada, en Sharm El Sheikh, ACNUR reiteró que el liderazgo mundial tiene la responsabilidad de garantizar que la financiación climática no solo llegue a los países que son vulnerables al clima, sino también a las personas desplazadas y a las comunidades de acogida. Considerando que más del 70% de las personas desplazadas en el mundo proviene de los países que más se han visto afectados por el cambio climático, el mundo debe reconocer, explícitamente, a las personas refugiadas y desplazadas en el documento de resultados de la COP27.

ACNUR se alegró al ver que, por primera vez, las pérdidas y los daños causados por el cambio climático se incluyeron en la agenda de la conferencia de este año. En las últimas dos semanas, de forma desesperada, para poder prepararse y recuperarse de los desastres provocados por el cambio climático, los países afectados por este solicitaron financiamiento a los Estados que históricamente han tenido más emisiones de carbono. De cualquier forma, la adaptación tiene límites, así que debemos prepararnos para pérdidas y daños inevitables (como el desplazamiento), los cuales requieren que se movilicen recursos adicionales. No cesarán los llamados de auxilio de las personas desplazadas ni de las comunidades de acogida; por ello, las pérdidas y los daños provocados por el cambio climático deben ser siempre un punto en la agenda de la COP. Desde la perspectiva de las personas refugiadas y desplazadas en la primera línea de la emergencia climática, no hay mejor ejemplo de las pérdidas y daños que esta ha causado que el hecho de tener que abandonar el hogar y cruzar las fronteras en busca de protección.

Estuve en Mozambique antes de asistir a la COP27 y presencié, de primera mano, el devastador impacto de los desastres climáticos y de los violentos conflictos que han desplazado a casi un millón de personas desde 2017. Mozambique es uno de los países más vulnerables al clima: en él se observan patrones climáticos cambiantes que han derivado en fenómenos meteorológicos extremos – como ciclones y tormentas tropicales – que son cada vez más intensos y frecuentes. Tan solo este año, Mozambique ha sido golpeado por cinco ciclones y tormentas tropicales.

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